Todos conocemos la regla 34 (y, si no, aquí te la explican), que es una de esas cosas que no se sabe si se inventan o se descubren, como las matemáticas. Por eso, uno no tiene más que darse un paseo por Pinterest, Tumblr o cualquier otra red social para ver que nada más variado que la manera en que la gente disfruta de sus fetiches. Unos a lo bestia, otros a lo fino. Unos en público, otros en privado. En fin; hay para todos los gustos.
Siendo este uno de los primeros posts de la página, creo que sería bueno adentrarme por primera vez en el terreno más personal y contar, a grandes rasgos, qué significa para mí este fetiche o llamadlo como queráis («perversión» no es científicamente correcto :P). O sea, cómo lo veo yo. Mi mismidad ABDL. Estas cosillas.

Sería difícil y muy extenso describirlo pormenorizadamente, pero tampoco hay que dar tanto la brasa al personal. Así que vayan, a modo de lista, los siguientes CINCO ASPECTOS del ABDL que para mí son más relevantes. Como digo, es una lista muy personal, seguro que vosotros tenéis la vuestra. ¿O no?
- ES UNA PARTE DE MI PERSONALIDAD.
Ya hablamos con anterioridad de que no todas las prácticas ni experiencias ABDL tienen necesariamente un carácter sexual. Por eso -y aunque en mi caso, al menos, a menudo suelen tenerlo- creo que no es un simple fetiche, sino un componente de mi forma de ser. Tiene derivaciones psicológicas que van más allá del sexo o el placer. Afecta a mi forma de ver el mundo, a las relaciones personales e influye en otros rasgos importantes de mi personalidad. Creo que, si dejara de serlo, sin duda alguna dejaría también de ser yo mismo para ser otra persona. Parecida, quizá, pero diferente.
- ES UNA PARTE DE MI SEXUALIDAD.
Aunque volveremos más tarde o más temprano sobre ese tema, digamos que el componente fetichista del ABDL es más interesante para mí que cualquier otro, y forma parte de mi sexualidad, aunque no es ni la más importante, ni la única, ni imprescindible. Quiero decir que no es indispensable en mi vida sexual, ni mucho menos, aunque me encante. Y me gusta, lo podéis creer, e incluso me putoencanta como dicen ahora. No pasa nada: a mí fantasías me sobran. Si las pudieran vender, podría poner un Amazon de fantasías sexuales. Así que ya sabéis, señores ingenieros informáticos y neurocientíficos: ¡a currar!
- ES UN REFUGIO PERSONAL.
Este es el componente más importante de todos y, curiosamente, uno en los que más coincido con otros ABDL que he conocido. Aunque esta connotación se predica más de las prácticas AB que de las DL, creo que todo el mundo usa este tipo de fetiches -y otros- como una forma de relajarse, combatir el estrés y sentirse mejor con uno mismo y con los demás. Cuando recurrimos a este tipo de prácticas, especialmente si estamos solos, es porque nos relajan y nos permiten conectar con algo así como nuestro “yo” profundo (suena a psicoanálisis barato, pero es verdad). Todo lo demás queda, por un rato, atenuado. Relegado a un lugar de nuestra mente en donde no puede molestarnos.
- ES ALGO ÍNTIMO Y PRIVADO.
No siento ningún tipo de culpabilidad ni vergüenza por ser ABDL. Tampoco creo que nadie tenga que sentirlas, la verdad, y si este blog puede contribuir a aliviar el sentimiento de culpa o de vergüenza de alguna otra persona, ya solo por eso habrá valido la pena. No obstante, se trata de algo absolutamente privado que no comparto -léase “no practico”- salvo en entornos seguros, ya sea en solitario o no. Si lo hiciera públicamente, si de algún otro modo dejara de ser algo íntimo para convertirse en un estilo de vida 24/7 o similar, no me sentiría cómodo. Además, creo que perdería esa faceta de “refugio” y “zona de seguridad personal” que tan reconfortante me resulta. Ojo: no tengo nada en contra de quienes aspiren a ser infantilistas 24/7. Simplemente, yo no creo que fuera feliz viviendo así. Cada persona es un mundo y cada fetichista, un universo XD.
- ES ALGO QUE COMPARTIR CON OTROS.
Gracias a internet, los ABDL hemos ido saliendo del armario poco a poco. Como cualquier práctica íntima, alcanza un sentido completo cuando la compartes con otros. Conocidos, amigos, colegas e incluso amantes, claro está. Además, así uno coge ideas nuevas, que nunca vienen mal. En cuanto a mí… ¿Qué puedo decir? Si hasta tengo un blog en el que hablo de ello y subo contenidos ABDL. ¿Lo sabíais? 😉
Y ahora, a comer, que se me ha hecho tarde.
Sed buenos (¡o malos!).
Stephan
4 comentarios en “¿Qué es el ABDL para mí?”