¡Más littlespace!
A ver, que os veo venir. En este post no vamos a discutir sobre quienes molan más: los ninjas o los piratas. Primero porque aquí solo hablamos, mayormente, del mundo ABDL. Y segundo porque, como todo el mundo sabe, los piratas molan mucho más. ¡Es que no hay color!

Más claro el agua…
Como adelantamos en este post de la semana pasada sobre el littlespace, hoy vamos a repasar varias anécdotas específicas de littlespace. Esos momentos irrepetibles. Los que han dejado una huella imborrable. Cuando la sensación fluye y todo es perfecto.
A los ABDL nos gusta que nos digan cosas concretas, de una forma determinada y en un tono específico, cuando somos little. Eso nos reafirma en el rol y nos reconforta. Hace que el intercambio tenga un profundo sentido. Que se sienta único. ¿Qué cosas? ¡Ah! Cada quien es diferente.
Como mi FAI y yo llevamos juntos la tira de años, hemos llegado a un punto en el que casi es más divertido improvisar que preparar. Yo la dejo hacer y ella me deja a mí. El no saber lo que va a ocurrir es mucho más excitante y divertido. Así que en vez de montarnos una película guionizada, mantenemos la obsesión del control lejos (a mí me cuesta, yo soy un friki de la planificación) y nos dejamos llevar.
De todos estos momentos espontáneos y sin ningún orden en particular, hoy rescato para Historias ABDL los cinco más memorables. Cinco de esos “clicks” de la realidad que me dejaron tocado y maravillosamente hundido ;).
“¡Pero qué mono estás!”
No hace tanto tiempo que me hice con mi onesie en Diaper Minister, quizá algo más de un año. Es uno de estos adminículos que siempre había querido tener y nunca había encontrado uno que me gustara del todo, o no me había animado, o…”x”.
La primera vez que ella me lo vio puesto se quedó de una pieza y se echó a reír. Yo pensaba -bobo de mí- que me iba a decir algo en plan “tío, quítate eso, venga” o similar, pero qué va. En vez de pasar de mí, viene, me da un beso y me suelta un “¡pero qué mono estás!” muy risueño y acaramelado.
Me dejó totalmente k.o. Vamos, en plan “Finish him!” del Mortal Kombat.

No soy mucho de Johnny Cage pero a ella sí que le pega bastante Kitana: ¿ninja con abanicos? ¡Claro!
“Ven aquí. ¿Te has hecho caca?”
Hace la tira de años, en una de nuestras primeras tardes ABDL, andaba yo a mi bola en casa, en pleno verano y con solo camiseta y pañal, mientras ella estaba en ordenador del salón. De pronto me empieza a decir que huele raro, que si se habrá roto una cañería en el edificio, etc. Vamos, lo típico del verano en una gran ciudad. Yo, muy inocente, le digo que no noto nada y entonces ella se mosquea, levanta la voz y de modo 100% inesperado me riñe: “¡Ven aquí! ¿Te has hecho caca?”. Vaya que si fui, podéis creerlo, y muy acojonado. Y el chequeo resultante me eximió de cualquier culpa, claro, ya que yo no soy de N2 y menos cuando ella está cerca.
Lo mejor de esta situación fue que se sintió como muy real; más littlespace imposible. Muy verosímil. Ella de veras había sentido ese mal olor y creo -y esto es lo más genial de todo- que cuando me chequeó estaba super segura de que me lo había hecho… a pesar de que me había dejado muy claro que nada de N2. Pero fue tan…realista, tan inesperado y tan natural que siempre lo recordaré.

No es una foto de ese momento, pero quería enseñaros la camiseta XD
“Y ahora vamos a poner este culito travieso bien rojo”.
Cosas parecidas me las ha dicho muchas veces. Pero recuerdo una concreta, hará tres o cuatro años, que se lleva la palma.
Yo había dormido con pañal y peluche. Por la mañana, me tiré un buen rato vagueando y jugando en la cama mientras ella me decía las cosas típicas de las mañanas del sábado: “me das mucho calor”, “déjame dormir”, “pórtate bien”, etc. No le hice caso y acabó por “enfadarse” conmigo. Me quitó el pañal, se sentó en el borde de la cama y me puso sobre sus rodillas para castigarme.
Aquella vez fue diferente a las demás, y creo que fue porque sí que estaba un poquito enfadada «de verdad«. Escuchar eso de “y ahora vamos a poner este culito travieso bien rojo” tumbado sobre su regazo y con el culete al aire fue uno de los momentos más sexies, excitantes y little de mi vida. Quizá la única vez, que yo recuerde, en la que ese momento little tuvo también connotaciones sexuales.
“¿A qué juegas?”
Estaba yo sobre la alfombra del salón, el verano pasado, completamente embebido con mis juguetes y sintiéndome muy little cuando al darme la vuelta veo que ella está arrodillada justo detrás de mí. Comprendo que me lleva observando un buen rato. Le pido mimos y ella, antes de dármelos, se interesa por mi little world: “¿A qué juegas?”.
Parece una chorrada de pregunta, una cosa sin importancia. Nimia. Pero me hizo sentir «regresado» como pocas otras veces. Esa simple monería.
“¿Te gustan los piratas?”
Y llegamos al último y más intenso de mis momentos little. Creo que fue también el verano pasado cuando, durante un chequeo de pañal (“¿Seco?¡Qué rarooo!”), ella me estaba abrochando de nuevo los botoncitos del onesie y se fijó de cerca en los dibujos tanto del pañal como del onesie en cuestión (“Mira, si tiene barquitos pirata y todo...”). Yo me puse de pie para estar más cómodo, porque el sofá no es muy grande, y mientras yo estaba ahí, junto a ella, esperando a que terminara de abrocharme, me atraviesa con la mirada y me pregunta: “¿Te gustan los piratas?”.
Guau.
Lo único que me vi capaz de hacer fue balbucear incoherencias y ruborizarme (“Sí… porque…los piratas son… fuertes y valientes…y…y…y…y yo…”). Ella se dio cuenta inmediatamente de que me había tocado algún punto muy sensible, como se suele decir, y para los dos fue un momento encantador. A menudo lo recordamos.
Os vais a reír, pero fue una de las experiencias más tiernas e íntimas de mi vida. Fijaos si me impactó que ese momento me inspiró una canción. ¿Quién sabe? A lo mejor hasta la produzco un poquito y la grabo para ella, como un regalo. El que tuvo retuvo, ¿no? 😉 Y también, para qué negarlo, me motivó a incluir uno de los escasos fragmentos autobiográficos que aparecen en una de nuestras Historias ABDL (¿sabéis cuál?).
Y eso ha sido todo por hoy. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Cuáles de vuestras experiencias little os han gustado más? ¿Tenéis alguna anécdota little favorita? ¿Qué os gusta que os digan? ¿Cómo vivís ese littlespace? ¿Hay algo que os ponga en modo little automáticamente?
Portaos bien y no lo olvidéis: los piratas… molan mucho.
Muchísimo.
Infinito.
Stephan
Un comentario en “Littlespace…¡y piratas! (II)”