¿Peluches sí y pañal no?

Hola, pequeñines, ¿cómo os trata la vida?

«Me defiendooooo, me defiendooooo / como gato panza arriba»

Hoy os traigo un post que, básicamente, se reduce a una pequeña reflexión tal y como os la he resumido en el título. Vamos que, a efectos prácticos, os he destripado la entrada en los titulares XD.

Ya sabéis que aquí defendemos el derecho de cualquiera a hacer lo que le de la gana en su vida privada, siempre y cuando no haga daño a los demás. Y si ese «algo» es usar un chupete o dormir en pañales, pues fantástico. ¿A quién le importa?

El caso es que hace unos meses me encontré con una serie de artículos sobre un tema que a los ABDL les suele molar mucho: los peluches y demás. Normal, ¿no? Son monos, achuchables y ayudan a entrar en el littlespace con facilidad. Todos tenemos alguno, jeje. Yo, por lo menos, sí. Dos, concretamente: un pulpito y un osito 🙂

Los ositos molan. Yo soy un clásico.

Pues bien, aquí os dejo un par de links que tratan el tema de dormir con los peluches en cuestión. ¡Pasen y lean!:

¿Qué tan raro es seguir durmiendo con un peluche?

¿Eres adulto y duermes con peluches?

¡Mira tú! Y nosotros pensando que dormir con un peluche era super anormal y super chungo y super todomal. Ahora viene la ciencia y dice que no hay ningún problema y que es útil y hasta terapéutico. Ojito con el término: TERAPÉUTICO. Entre cuyos sinónimos, según la RAE, figuran: «curativo», «medicinal» o «rehabilitador».

Y pregunto yo: ¿solo el peluche? ¿Si te limitas al muñequito, está bien, pero si además le añades un chupete, o un pañal, o un onesie, o un pijama mono, o unas braguitas de plástico, está mal? ¿Ya no es algo de cuyas ventajas psicológicas puedas aprovecharte?

No sé para vosotros, pero para mí, los momentos ABDL tienen mucho de terapéuticos también. Me relajan, me liberan de mucho estrés, me permiten conectar con compartimentos de mi mente y mi personalidad que de otro modo quedarían aislados y me proporcionan una sensación de ligereza y fluidez mental muy parecida a la felicidad.

Así que reitero la pregunta: ¿peluche sí y pañal no?

Tenemos dos opciones: disfrutar de lo que nos gusta sin complejos o esperar a que la ciencia nos diga que está ok para hacerlo despreocupadamente 😉

Yo lo tengo claro. ¿Y vosotros?

¡Buen finde, peques!

Stephan

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