Bueno, chicos, pues aquí estoy: de resaca, aunque no por culpa del alcohol, sino por el evento al que tuve la suerte y honor de asistir en MZM Rainbow, en Madrid.
La tarde y particularmente tarde-noche del pasado sábado fue muy, muy intensa para mí. Tanto, que aún tardaré en recuperarme, por lo menos, unos cuantos días.
Quería haceros un resumen un poco “por encima” de lo que pasamos y cómo lo pasamos, pero se me ha ocurrido algo mejor: voy a explayarme a conciencia. ¡Para variar!
En primer lugar, porque me apetece, qué cojones XD. Y, en segundo, por una razón más práctica: quizá muchos de vosotros os estéis planteando acudir a algún evento, fiesta o club BDSM y no os atreváis, porque no sabéis qué os vais a encontrar, os da corte o lo que sea. ¡No desesperéis, porque aquí está el Nenito -Stephan para los amigos- dispuesto a largaros uno de sus rollos macabeos! ¡Y por fascículos!
Creo que, además, sería bueno entrar en detalles. De este modo, aquellas personas tan neófitas como yo se harán una idea de lo que cabe esperar y de cómo afrontar y gestionar las situaciones más variopintas que puedan darse, una vez metidos en harina. Evidentemente, luego la realidad y la experiencia de cada uno serán diferentes; que nadie se tome esto como un paradigma. Pero yo contaré mi vivencia por si sirve de inspiración para los seguidores de este blog y para cualesquiera curiosos que se dejen caer por aquí. Hasta os apuntaré algunos truquis para que podáis subir unos nivelillos previos, chiquis…

¿Cómo empezar? Madre mía, es que tengo semejante saturación de sentimientos… El evento fue al mismo tiempo terrible y hermoso para mí. Sé que suena contradictorio, pero es la mejor forma que tengo de describirlo.
¡Venga! Hagamos una retrospectiva completa y sabréis por qué.
PREPARACIÓN
Los quince días anteriores al evento los pasé más nervioso que un flan, haciendo preparativos y, en mi línea, dejando volar mi calenturienta imaginación. Como buen neófito, cualquier escenario me parecía plausible, tanto bueno como malo. No es que yo tuviera una concepción previa de lo que es un evento BDSM, pero bueno, uno se imagina un entorno muy liberal, con suma relajación de costumbres y todo eso, ¿no?

No sé si me explico…
Teniendo en cuenta que no iba solo, sino con mi seño (la mía de verdad, no la de mis historias), mi miedo principal era por ella. Yo daba por hecho que a mí me iba a encantar, pero a ella… ¿Cómo podía saberlo? Quería que se encontrase cómoda, que disfrutara, y no las tenía todas conmigo. Después de todo, mi seño no es ABDL y, aunque sí es ageplayer, lo es en otra onda muy distinta a la que llevaba el evento.
¿Y si se aburría? ¿Y si se sentía incómoda? ¿Y si se encontraba fuera de lugar? ¿Y si yo estaba allí más a gusto que un arbusto y ella se iba? ¿Y si no me dejaba quedarme? En una cuestión así, no la podría desobedecer: a ver si os creéis que es la seño solo para lo bueno. ¿Tanto tiempo esperando para mi primer evento y, al final, no iba a quedarme en él ni media hora? Y vueltas y más vueltas.
He ahí mi primera misconception y, quizá, la más gorda de todas las que os revelaré: no solo ella se sintió perfectamente y a gusto en todo momento, sino que en determinadas fases llegó a pensar que se lo estaba pasando mejor que yo. Pero ya llegaremos a eso: ahora sigamos con los preparativos.
Truqui 1: No contaminéis la experiencia con vuestros prejuicios. Lo que ocurra muy probablemente sea sorpresivo al 100% y vuestras expectativas serán aniquiladas por la vivencia real.
Siguiendo el consejo de la seño, me preparé un outfit super mono: mi onesie de piratas (que habéis visto por el blog mil veces), peto vaquero, playeros, sujeta-chupete, chupete y zapatillas cómodas. En lo referente a pañales, me llevé unos cuantos ABU Dinosaurs. Y, con esto, quedó el outfit terminado. En realidad yo quería ir solo con el onesie, pero la seño dijo que eso era de pequeñajos y que yo ya soy mayor. Y tiene razón. Siempre tiene razón. Así que peto, onesie y pañalito, como ella mandaba (“y peto largo, que con pantalones cortos parece que vas disfrazado”).
Hicimos algunos preparativos sencillos vía Telegram y Fetlife. Lo normal, supuse, en un evento de esta naturaleza: historial, límites, palabras de seguridad, etc. No obstante, no había nada parecido a un “programa” claramente organizado. Fuera de una idea general del contenido del evento, lo cierto es que los asistentes fuimos allí casi a ciegas. ¡A la aventura!
Los últimos días antes del sábado me costó dormir. No tenía otra cosa en la cabeza, la verdad. Daba mil vueltas en la cama mientras ideaba escenarios de lo más grotesco. Desde “meto la pata hasta el corvejón y me cuesta el divorcio” a “nos marchamos a los diez minutos porque la seño se enfada”, pasando por “me pongo tan cachondo que bato el récord mundial de eyaculación precoz”. Y otros que no os cuento porque pensaríais que estoy absolutamente loco XD. Que vaya, un prodigio de la cordura tampoco soy, como bien sabéis los que me seguís.
Pero el caso es que, al final… ¡¡llegó el día!! ¡¡Albricias!!
LA PRIMERA EN LA FRENTE
El evento iba a tener lugar en el local de MZM Rainbow el sábado 15 por la tarde. Allí nos fuimos en coche, completamente mentalizados -sobre todo yo- y dispuestos a darlo todo en nuestro primer evento –oh, la la!– BDSM.
Truqui 2: No es difícil aparcar en la zona del local de MZM Rainbow. Se trata de un polígono industrial justo al lado de una de las salidas de la M30. Aunque muchos de los aparcamientos son reservados, si el evento o la fiesta a la que vais es un fin de semana o día festivo, encontraréis sitio casi seguro. La estación de tren de Villaverde tampoco está lejos, si preferís el transporte público.
Truqui 3: El local está en la parte posterior del edificio, según accedéis a las naves correspondientes desde la carretera. No tiene pérdida: es el único con una puerta negra. ¡Cómo no! 😉
Debimos llegar alrededor de las 17:40, más o menos. Cuando aparcamos, ya había algunos participantes por la zona y comenzaron las presentaciones. Seguidamente, entramos en el local, en donde nos estaba esperando el staff del… ¡Orfanato, claro! ¡De esto trataba el evento! 😀
Al principio lo único que necesitábamos era cambiarnos y prepararnos tanto mental como administrativamente para el sarao: identificarnos, etc. Yo me llevé todo en una mochila y mi seño también se procuró un extremadamente sugerente outfit en plan profesora/nanny, con arnés de cuero incluido que, la verdad: solo de vérselo puesto, babeo como un auténtico toddler.
Y aquí llega mi mayor metedura de pata de la tarde: a pesar de que nos lo habían dicho claramente, a mí se me había olvidado decirle a la seño que los little entrábamos solos y los acompañantes y caregivers solo podían entrar después, allá sobre las 19 más o menos. Y la seño no se pudo poner su outfit de-puta-madre-cómo-es-posible-que-semejante-hembra-me-dirija-siquiera-la-palabra-soy-su-puto-Kajiro-oh-cielos-cómo-la-adoro-oh-oh-cielos, etc. Me cansé de pedirle perdón, mientras ella decía no sé qué de la azotaina que me iba a llevar en cuanto volviéramos a casa (:P), pero yo seguía estando tan nervioso que ni siquiera recuerdo el momento en que ella se marchó y yo me quedé solo con los participantes -que seguían llegando- y el staff, compuesto por:
- Funcionaria de administración.
- Supervisor.
- Subdirectora del centro.
- Directora y Jefa de Estudios.
- Médica jefe y enfermera.
Truqui 4: No seáis tan bobos como yo y recordad las normas de los eventos, especialmente las relativas a horarios, entrada, acceso, acompañantes, etc.
Subí a cambiarme al piso de arriba y… segunda metedura de pata: no fui capaz de encontrar mi sujeta-chupete. ¡Con lo que me molaba! Revolví la mochila una y mil veces, pero me tuve que dar por vencido a los 10 minutos, entre otras cosas porque en el baño hacía un calor de diez mil demonios feroces. Y con el onesie, el peto y el pañal, me estaba asfixiando. Sin embargo, durante el resto del evento estuve muy a gusto en cuanto a temperatura, con lo cual supongo que se trataba, una vez más, de mis putos, putísimos nervios. Es casi seguro, puesto que el dichoso sujeta-chupetes apareció después abajo, en la entrada. Muy probablemente se me cayó al intentar coger algo de la mochila cuando entramos y ni me fijé.

La verdad es que me lo merecía
El caso es que, aunque suene estúpido, cuando la seño se marchó comencé a sentir algo extraño. ¿Sabéis esa sensación de que lleváis esperando algo tanto tiempo que luego, cuando, ocurre, no sabéis cómo gestionarlo? Pues algo parecido. Y se suponía que estaba en mi salsa: mi onesie, mi pañal, un mandilito, mi nick en una pegatina con colorines…
El evento comenzó dividiéndonos por edades: los más pequeñitos, en la mesita baja y los más mayores en la mesa grande. Esta primera parte del evento fue un roleplay muy parecido a lo que sería una escuela. Para los pequeños había colores, dibujos, plastilina (¡qué puntazo!) y todas esas cositas, y para los mayores sus mates y demás ;). Éramos 3 en la mesa pequeña: un little muy, muy pequeñito, otro solo un poquito más joven que yo, y yo. En la mesa grande eran muchos más que nosotros, pero en ningún momento fueron un problema las diferencias de rol.
Desde el principio, tuve claro que el staff estaba volcado en nosotros y muy especialmente conmigo. Supongo que fue porque se me veía mucho más nervioso que a los demás, incluyendo en esto a los little que estaban conmigo en la mesita. En todo momento pude comunicarme con ellos, hablar de lo que sentía, de quién era, de mis gustos, mi experiencia, mis necesidades y, la verdad, no solo no puedo quejarme en absoluto sino que, de no ser por ellos, no habría molado ni la mitad. Me hicieron sentir un poquito como el niño mimado en algunos momentos y… joder, ¡mentiría si dijera que no me gustó, jajaja! XD
Truqui 5: Exprésate, habla con los organizadores, sé accesible y amable con todo el mundo. Tu mente te lo agradecerá.
¡Pero el evento acababa de empezar! ¿Qué más se podía pedir?
Pues ni puta idea, pero yo quería pedirlo y a gritos. Así de claro. O, mejor dicho, así de oscuro.
En cuanto tenga un rato, seguimos con la crónica. Que vienen curvas.
¡Besitos, peques!
Stephan