LAS CRÓNICAS DEL EVENTACO (III): «THE AWAKENING»

Cuando la seño entró, fue como si se trajera el sol con ella para darme luz y calorcito 🙂 .

Y ahora meto este viejo clásico de clavo Kiss FM Mindstate, que es mítico y tal…

La verdad es que se lo trajo consigo literalmente, porque se comió una hora larga de espera con el calorón de Madrid en junio, sin tener gran cosa que hacer. Pero aguantó. Aguantó por mí. ¿Entendéis? ¡Por mí! No sé si os lo he dicho alguna vez, pero no hay forma de expresar con palabras lo mucho que la adoro, amo, venero e idolatro O:).

Saber que ella estaba por allí, relativamente cerca, aunque no pudiera -en teoría- acercarme ni para decirle “holis”, contribuyó en gran medida a calmar mis paranoias. No obstante, al final del evento me llegaría a confesar que estuvo a punto de mandarme a la mierda y marcharse a casa XD. Menos mal que decidió quedarse conmigo.

Me tiré un buen rato buscando su mirada. Estudiando su expresión. Investigando. ¿Qué le hacía sentir todo aquello? ¿El verme allí entre los demás little, como uno más? ¿Acaso se había metido en el rol y me ignoraba a propósito? Se suponía que tenía que hacer como si nada; esa era parte de la gracia, al menos en aquel momento del evento. Me daba igual: yo buscaba un gesto de aprobación por su parte. Un simple mohín que me permitiera confiar: “Sí, seguro que me va a adoptar”. O, por lo menos, un «todo va bien«. Huelga decir que no lo logré; se mantuvo fría y hierática como un ídolo antiguo, muy en su línea. Claro que, por otra parte, es muy fácil que estuviera pensando: “le voy a poner el culo culito como un tomate a ese gilipollas tontorrón” y no tuviera el chichi pa farolillos XD.

Durante esta fase del evento, la mayor parte del tiempo mi compi artista y yo estuvimos prácticamente solos en la mesita, porque el otro little no hizo más que escaparse y pulular por el local, entre las risas -en el buen sentido- y las bromas de los middle y, en mucha menor medida, las nuestras. Hubo mucho contraste entre lo travieso que era él y lo buenos que éramos nosotros dos. El staff le dio caza sistemáticamente y lo devolvió a su sitio no sé ni cuántas veces. Pero es que, claro: siendo tan pequeñito, pues poco podía hacer con los colores y los lápices, ni tampoco con la plastilina. Je, je… Aunque ya ha pasado una semana, es como si siguiera escuchando la voz de la Sra. Subdirectora: “No se come, no se coooooome” XD.

Los middle seguían con sus tareas y nosotros con nuestras cositas artísticas. Yo jugué a que “calificaba” el dibujo de mi compi y él el mío, como (según nos sonaba) hacen los profes con los trabajos de los mayores ;). Podéis ver la calificación al pie del dibujo, cuya foto subí en el episodio anterior.

Algo muy positivo y que me sorprendió gratamente: el evento no fue solo muy inclusivo, sino desenfadado. Quiero decir que el humor siempre estuvo presente y esto es algo que yo agradezco y que, como sabéis, intento siempre potenciar en este blog. Nunca fue serio en exceso, pero no por ello las escenas perdieron un ápice de autenticidad. Esta manera de enfocarlo fue, a mi juicio, muy positiva y me consta que gustó mucho a los participantes. Lo importante, como siempre decimos en Historias ABDL, no es pasar a la historia, sino pasar de historias. Bueno, no sé si lo hemos dicho alguna vez, pero se me acaba de ocurrir y viene a cuento, así que os coméis el puto retruécano y se acabó :P.

Truqui 7: Cuanto más sentido del humor le pongáis, mejor. Al fin y al cabo, nadie se lo pasa mal en un evento en el que se ríe a gusto.

También hubo recreo, no creáis que no, aunque los middle decían que hasta que no sonara el timbre, ni había recreo ni nada XD. Ese es un punto negativo en cuanto a verosimilitud, aunque también es verdad que si llega a sonar un timbre, me hago pipí del susto y además, de verdad. Y, ahora que hablo de hacerse pis, un dato curioso -además de sorprendente, dada mi condición de meoncete-: conseguí mantenerme seco durante todo el evento. No sé si los demás little lo consiguieron ni si hubo premio al final por conseguirlo, como había mencionado el staff, jeje 🙂 Es más: durante la mayor parte del tiempo ni siquiera me acordé de que llevaba pañal, lo cual viene muy al hilo de lo que quiero contaros ahora.

A menudo me he clasificado a mí mismo en este blog como un fetichista. Al menos, en lo esencial. Para mí, esta parafernalia de los pañales, onesies y demás siempre ha tenido, más que nada, un trasfondo eminentemente sexual. Es cierto, y también lo he reconocido, que otras veces la parte sexual queda velada, o por completo al margen. Depende de múltiples factores, a saber: estado de ánimo, hora del día, época del año y paralaje relativo de Saturno respecto a la cuarta casa de Aries Trimegisto…:P. Fuera coñas: es impredecible. No es algo que ni yo ni la mayor parte de los ABDL controlemos a voluntad.

Esta dimensión fetichista la tengo muy explorada. Ha funcionado de múltiples formas y en diversos contextos. La he compartido con mi pareja cienes y cienes de veces. O cincuentas y cincuentas. Pero vaya; es un campo en el que me muevo con suma facilidad y por donde piso firme. Conozco mis reacciones, sé lo que las dispara y cómo manejarme en una intercambio fetichista con mi seño, si estoy en pañales. Y la seño –en cierta medida- también, claro. Después de todo fue ella la que se sacó de la manga según que truquis de Bene Gesserit para someterme abedélicamente. Pero eso ya os lo cuento otro día, cochinotes.

En la otra parte, o sea, la no fetichista, soy muy novato. No es algo con lo que mi pareja se sienta cómoda y yo nunca la presionaría para que “aceptara” mis juegos y mis movidas AB. Me juré a mí mismo que jamás manejaría mi relación como si fuera un libro de contabilidad (“si yo hago esto, tú haces esto otro”, etc.) y durante estos 18 años lo he cumplido a rajatabla. De manera que nunca o casi nunca he podido recrearme en la parte AB. Por lo tanto, me conozco menos en ese tipo de interacciones, de poco a casi nada. Y rara vez he podido mantenerme en littlespace durante largos períodos de tiempo, ya que, al menos para mí, ese littlespace requiere de la presencia y colaboración de mi FAI. Digamos que mi experiencia práctica como ABDL (siendo yo un 40% AB y un 60% DL) es más bien un 5% AB y un 95% DL. Muy poco equilibrada, como veis.

Y he ahí la segunda gran misconception de la que os quería hablar en estas crónicas: yo acudí al evento con una mentalidad muy DL, simple y llanamente porque era a lo que estaba acostumbrado. No me planteé que, una vez allí, esa faceta DL, más fetichista o más sexual, si queréis, iba a mantenerse ausente casi al 100% y sería reemplazada -o, mejor dicho, barrida- por mi lado AB. Justo el menos explorado. El más misterioso para mí. Y ese estado mental no lo domino, no lo controlo como la faceta DL. Es, en gran medida, Terra Incógnita para mí, fuera de las pequeñas interacciones y anécdotas que os he contado ya en ocasiones anteriores.

¿Qué consiguió desencadenar ese mecanismo? No lo sé. Las bromas de los middle. Las travesuras de nuestro compi super-little. El entorno seguro y relajado. La presencia lejana pero reconfortante de la seño. El cariño del staff y de todos los presentes. ¿Quién sabe?

Así que… ¡pasen y vean! Porque a partir de aquí -debían ser alrededor de las 19:30- toma el control un yo que no soy yo. Un Stephan que no es Stephan. Un Nenito que no es el Nenito de siempre.

Pero que, de alguna manera, es más yo que ninguno de ellos.

Stephan

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