Cuando bajamos, el ambiente no podía ser más alegre: los participantes habían terminado de merendar y empezaba un rato de “haz lo que quieras”, por así decir. Los little y algunos middle estaban disfrutando en las piscinas de bolas -había dos, si mal no recuerdo- y los mayores se organizaban para otros juegos ya más “de mayores”. No, no quiero decir ESOS juegos. Digo juegos de mayores de verdad, como luego os contaré.
Yo estaba relativamente tranquilo. Tener cerca a mi seño me ayudaba mucho. Al principio quise jugar un poco más con la plastilina, pero como la cosa estaba en un punto muy desenfadado, entre la seño y el staff me convencieron para piscinear.
Pasé muy buen rato en la piscina de bolas, sobre todo jugando a taparme con ellas o a “enterrarme” bajo un montón de bolas de plástico. También nos las tirábamos los unos a los otros, nos las pasábamos y hacíamos… bueno, lo que se supone que hay que hacer en una piscina de bolas, ¿no? Creo que nadie dijo “Bazinga!” pero, por lo demás, cumplimos al máximo.
Aprovechamos que teníamos a mano unas raquetas -porque eran raquetas, no palas de spanking, si vosotros me entendéis- para batear unas cuantas bolas. El caso es que entre los otros compis más little y yo lo dejamos todo hecho unos cirios y a mí como me daba cosa y soy muy bueno, me dio entonces por recoger un poco el estropicio para que no me riñeran :).
Claro que eso fui yo; el little más little, al final, de tanto incordiar e incordiar se llevó una tunda morrocotuda con una de las raquetas, por mucho que se intentara escapar por toda la planta baja y corretear de aquí a allí. “Vente, vente, ya verás”… “Como lleva pañal hay que darle más fuerte…”. Imaginaos la escena en plan Benny Hill, porque de veras fue así XD. Pero vaya, que el pobrecito cobró “como está mandao”. Todo esto lo vimos, mayormente, subidos a la cama mi otro compi little y yo, y no creáis que nos reímos mucho; nosotros nos portábamos bien, pero siempre está el miedo de que el siguiente seas tú. Buff…
De vez en cuando la seño se me me acercaba para ver si estaba a gusto. Así era, en líneas generales. Especialmente cuando una de las middle se puso a jugar con un pompero y aquello fue la apoteosis little para mí: atrapar las bolas, explotarlas, etc… Y si encima ves que todo el mundo te dice lo mono y lo bueno que eres, pues la hostia en verso, ya XD.
Iba llegando más gente, y el evento aún estaba más animado. Teníamos de todo: más papis y mamis, más little, más middle… y hasta algún puppy por ahí. Mando mil besos desde aquí a la bellísima y nunca bien ponderada Gwynbleidd, que se hizo un pedazo de viaje para participar: por fin nos conocimos en persona. ¡Qué grande! Y también a todos los demás, como -a título indicativo y no limitativo- super Bebé-Jefazo ;).
Fue sobre las nueve o así que empezaron los juegos a los que antes me refería: se jugó a los tazos, al pictionary (creo) y a más cosicas. Aquí yo necesitaba un breve descanso mental y apenas participé; me puse a dormitar en una especie de puff o similar que había. La seño vino conmigo a hacerme mimos y…bueno. Por primera y única vez durante todo el evento, pasó lo que tenía que pasar. Mi lado DL y sexy despertó con inusitada furia y comencé, digámoslo así, a verlo todo rosa. Rosa fosforito…
Una vez “activado” el mecanismo físico y mental, ya no había nada que pudiera hacer salvo respirar hondo e intentar alejar el deseo. Adivinad qué: fue completamente imposible. No es que la seño hiciera nada por provocarme o excitarme pero cuando eso hace click… pues al cuerno. A los quince o veinte minutos estaba a punto de perder la cabeza. Se me debía notar, porque Altana se pasó por donde yo estaba para interesarse y se lo acabé diciendo: “como esto siga así, voy a necesitar esa cama de ahí, y no para dormir”. Se rio mucho, haciéndose a un lado en plan “ahhh… pues también podéis subir arriba, pero eso díselo a mami, que está aquí contigo” XD.
Total, que como mis poderes zen estaban en horas bajas, y la seño es la más guapa, la más lista, la más cariñosa, la más inteligente y, en definitiva, la mejor seño del mundo, aunque a veces me riña o me de pampam en el culete, el Nenito quería jugar a juegos de MUY mayores (ahora sí). Ella ya me notaba en un estado distinto, pero no le cupo la menor duda cuando le dije abiertamente (sic):
–Seño, si no me llevas a la piscina de bolas un rato, ahora mismo te arranco la ropa y te follo sobre esa cama delante de todo el mundo.
-Hala, qué cosas más feas -me contestó la seño-. Eso no lo dicen los niños buenos.
-Los niños buenos no sé, pero yo sí, mi amor.
Me llevó, claro. Y reconozco que los dioses del desenfreno fueron piadosos conmigo, porque si en ese momento la seño me hubiera propinado un par de nalgadas por decir palabrotas –as usual-, no respondo. No-res-pon-do XD. Menos mal que la piscina no tenía agua de verdad; se hubiera evaporado en contacto con mi piel y habría salido con el pañal igual de seco.
Pero se acercaba la hora de la cena y yo aún no había pasado el reconocimiento médico.
-¡Vamos, vamos, que si no no te pueden adoptar!
-No tengas miedo, guapo.
-Ya verás qué bien: te van a dar una piruleta. ¿Le gustan las piruletas?
-Pues claro -decía la seño-. Y los piratas.
-(!!!!!!———-balbuceosapagadossobreelvalordelospiratasysusaventurasytalycual————–!!!!!!)
Y así subimos a la consulta, en la segunda planta. Yo un poco reticente, de la mano de la seño, pero… ¡bah! Si ella decía que no pasaba nada y que me iban a dar una piruleta, pues yo me lo creía y ya está.
Hice bien, porque el reconocimiento médico fue la guinda del pastel, jajajajaja XD
Stephan
Un comentario en “LAS CRÓNICAS DEL EVENTACO (VI): “La cama””