Autor: Nenito82

Un nenito como cualquier otro: cariñoso, travieso...y meoncete ;)

DDLG, MDLB: Qué son y qué relación tienen con el ABDL

Puede que sea una simple percepción mía, pero de un tiempo a esta parte ha aumentado mucho el interés de la gente por las relaciones tipo DDLG o MDLB. Especialmente entre las personas relativamente jóvenes (digamos veinteañeros y treintañeros).

En fin, vamos al lío. ¿DDLG? ¿MDLB? En el mundo del BDSM sobran acrónimos, y eso es así. Parece que tengamos que hablar siempre con eufemismos y códigos secretos XD.En el fondo nos estamos refiriendo a una práctica de lo más común y conocida en la comunidad fetichista o, simplemente, kink. Ya sabéis que la terminología es un poco confusa.

DDLG es un acrónimo de las palabras “Daddy Dominant / Little Girl”, al igual que MDLB lo es de “Mommy Dominant / Little Boy”. O sea, “Papi dominante / niña pequeña” y “Mami dominante / niño pequeño”. Se trata de dos términos que designan un determinado tipo de relación o estilo de vida, en el que dos personas se vinculan entre sí, con pleno consentimiento por ambas partes (o sea, que son cosas de ADULTOS), para mantener una relación más o menos estable de intercambio de poder.

En esa relación una de ellas asume un rol dominante (“dom”) y la otra sumiso (a menudo llamado “little”, o sea, “pequeño” en inglés). Además, esos roles tienen un componente o trasfondo de ageplay, es decir, que el dominante actuará como el papi o mami del niño o niña, que es el sumiso. Por supuesto, también hay modalidades LGTBIQ (por ejemplo, DDLB con papi y niño, etc.).

¡Chiste! Va la little y le dice al papi: ¡Saoko, papi, Saoooooko!

Cuando hablo de intercambio de poder me refiero a algo completamente distinto a una simple interacción puntual o a un “oh, mami” / “oh, papi” susurrados al oído de la pareja durante el sexo (y los que hayáis tenido sexo con latinos sabréis a lo que me refiero XD). Aquí hablamos de relaciones normalmente estables, caracterizadas por el consentimiento mutuo y, a menudo, incluso por acuerdos escritos entre los practicantes, en los que se determina lo que quieren o esperan el uno del otro, cuáles son los límites respectivos, etc.  Normalmente los intercambios entre el dominante y el sumiso tienen lugar en privado, pero hay personas que viven este tipo de relaciones prácticamente 24/7, con lo que también podrían tener lugar en público, siquiera disimuladamente.

Dado que cada relación DDLG o MDLB es única, no sería posible describir los rasgos consustanciales a ese tipo de relaciones, fuera de la figura dominante y la figura sumisa. En general, la mami o el papi son quienes ponen las reglas, controlan al la persona sumisa, la cuidan (en el sentido más amplio del término), la protegen y deciden lo relativo a premios y castigos, sean o no eróticos. El sumiso o sumisa (qué pesadilla, esto del lenguaje inclusivo XD) se deja cuidar por el dominante, y se comporta tal y como lo haría un niño o niña de la edad en cuestión: se despreocupa, juega, ve programas infantiles en la televisión, usa ropa infantil, hace travesuras, etc.

¿Qué más destacaría?

-Las edades más comunes para que el little las asuma suelen estar entre los 3 y los 7 años.

-En la inmensa mayoría de este tipo de relaciones el sexo es una parte importante, por lo cual entre el dominante y el sumiso suele existir o generarse un interés sexual muy intenso.

-En otras -las menos, que yo sepa- el sexo es meramente accesorio o poco importante.

Al tratarse de una práctica de intercambio de poder en pareja, como os decía, el mundo DDLG y MDLB se considera englobado dentro del BDSM. En una relación DDLG o MDLB se dan también las pautas características de otras prácticas BDSM, como las palabras de seguridad, la voluntariedad, la existencia de acuerdos libres y cancelables en cualquier momento, etc.

Psicológicamente, creo que la liberación y la catarsis que experimentan ambos, el daddy/mommy y la chica/chico con este tipo de prácticas es muy parecida a la de otras. ¿Por qué lo creo? Ja, ja, ja… La duda ofende… 😉

Quizá en el caso de DDLG y MDLB, a título particular, haya situaciones o elementos que adquieren una importancia capital, como el aftercare. Para los que no os suene el término, se refiere al momento en el que la pareja, tras una práctica determinada (normalmente un castigo), se cuida, examina, comenta, mima, da feedback y/o consuela, normalmente de forma muy acaramelada e íntima. Es muy habitual que el aftercare acabe llevando al sexo, clásico o no.

Ya os imaginaréis que el límite que separa una relación ABDL de una MDLB o DDLG es extraordinariamente difuso. Los parecidos son tantos que casi podríamos decir que las tres corrientes se superponen en muchos casos y no se pueden distinguir. Ciertamente, una relación MDLB o DDLG no incluye necesariamente pañales para el little, pero a veces los hay, aunque a veces el little no los use y sean un mero símbolo de su sumisión o mero atrezzo.

Si tuviera que tirarme a la piscina y diferenciarlas, se me ocurriría decir que en las relaciones MDLB y DDLG lo verdaderamente importante es la disparidad de poderes. En cambio, a un ABDL, por importante que sea la disparidad, le importan más sus pañales, chupetes y demás parafernalia. Digamos que unos están más centrados en la sumisión y otros en el fetiche. Pero, como siempre decimos, hacer distinciones claras entre las mil y una ramas del generoso árbol del BDSM (¡qué bonito, por Sade!) es poco menos que imposible.

Dicho esto, yo creo que si a una relación MDLB o DDLG le añades pañales (los use el little o no), no habría casi ninguna diferencia con el ABDL, por lo menos de puertas para afuera. Lo que cada persona se considere, ya es cosa de ella, por supuesto. Ya sabéis que aquí no juzgamos a nadie, nos limitamos a disfrutar 😉.

Si os interesa mucho el tema, os dejo este link a una página muy conocida del mundillo, aunque está 100% en inglés:

https://www.littlespaceonline.com/

Y otro link a un relato –parent advisory VERY EXPLICIT– DDLB: http://bdsmk.org/articulos/Daddys.pdf

Por último, la última de nuestras Historias ABDL explora claramente la temática DDLG con una nenita algo traviesa y un papi cariñoso pero severo.

¡No os olvidéis que la encuesta sigue!

¡Chao, nenes y nenas!

Stephan

La encuesta de Historias ABDL

¡Hola, chicuelos y chicuelas! Ya estoy de vuelta por fin, después de pasar gripes, faringitis y sus correspondientes secuelas. Qué agonía, por dios.

Como no tengo ni idea de lo que leéis y no leéis y de lo que os gusta más y lo que no, he pensado que estaría bien subir una pequeña -super pequeña, os lo prometo- encuestilla, y así me entero un poco de las cosas que más os gustan y de lo que os gustaría que subiéramos al blog. Al fin y el cabo es también un poco vuestro.

https://es.surveymonkey.com/r/RK82L5D

Ya os adelanto que vídeos no va a poder ser. La seño no me deja… 😛 Pero bueno, qué sé yo. Lo mismo algún día cambia de opinión y le gusta saber que queréis vídeos. Nooooo, en serio. No way 😛

Venga, que me enrollo. Estoy con otras dos historias nuevas, esta vez con chicas y no con chicos, que ya tenéis unas cuantas con chicos traviesos y ninguna con chicas. ¡A ver si en unos días las termino y las subo, que no me da la vida!

Hala, echad un visual a la encuesta y me contáis. Bueno, o me escribís directamente a nenitomojadito@gmail.com.

¡Sed obedientes!

¡Dichosa gripe o lo que sea!

Qué tal vais?

Estos últimos días llevo arrastrando una gripe/catarro/proceso viral random no-covid que no me deja tranquilo, razón por la cual no tengo muchas ganas de escribir ni de actualizar, pero en cuanto me recupere -que ya me voy encontrando mejor-, volvemos a tope con más historias abdl, artículos, ralladas y cosillas 😉

Besos.

Stephan

Me gusta usar pañales

Pues sí: me gusta usar pañales. Soy ABDL. Como muchas otras personas en el mundo. ¿Y qué más da?

A pesar de que no veo dónde está el problema, no dejan de sorprenderme ciertas actitudes. No hace mucho tiempo, los medios anglosajones publicaron noticias como esta:

https://headtopics.com/uk/adult-baby-struggles-to-find-work-as-employers-don-t-like-him-wearing-nappies-15336525

Para los que no sepáis inglés, ya os traduzco yo alguno de los comentarios que salen en esta noticia:

“Debería estar encerrado en un manicomio” 

“No le pegaron lo suficiente de niño”

“Enfermedad mental. A la extrema izquierda le encantará”

Buscad en cualquier sitio: un foro, una noticia relacionada con lo nuestro.

Más o menos las dos terceras partes serán de este tipo: “Tío, qué mal, eso no es normal. Este tío necesita ayuda”.

O aquí, hablando de una chica Abdl:

https://www.mirror.co.uk/news/world-news/woman-28-dresses-up-like-26057248

Con comentarios algo más moderados, por cierto, pero… “oh dios, otra más no”, “espero que el tío que le pidió hacer un vídeo no tenga hijos propios”, “tiene que parar de comportarse como un bebé”.

Dejando aparte que nadie sabe lo que es la normalidad (algunos dirán que lo que es “anormal” sí se sabe) es muy difícil que una opinión aleatoria sobre algo que la gente no entiende pueda basarse en otra cosa que en prejuicios.

Si a mí me gusta usar pañales, ¿a quién le importa?

Hablaremos otro día sobre esa supuesta normalidad a la que, al parecer, todos debemos aspirar. Del ser humano vanilla, un concepto muy de las últimas décadas en las que se habla mucho de inclusión pero después se cancela y machaca a todo cristo. Por lo pronto, vayan una serie de consideraciones acerca de mis gustos:

  • El que yo no entienda lo que a otras personas le gusta hacer, no me da derecho a censurarlas. A mí no me gusta nada el fútbol y no por ello digo que los aficionados necesiten ayuda profesional y menos desde una posición de superioridad moral. Aunque lo piense, como decía el gallego de Airbag.
  • El abdl, y muchos otros kinks no son considerados enfermedades mentales por los científicos, sino prácticas perfectamente sanas cuyo ejercicio consensuado no tiene nada de malo desde el punto de vista médico ni psicológico.
  • El abdl no tiene nada que ver con la pedofilia. Nada-de-nada.
  • La inmensa mayoría de los abdl no necesitamos ayuda ni la hemos necesitado nunca para «curarnos» de ser abdl. No estamos orgullosos ni avergonzados de serlo, sentirse orgulloso de ser abdl es tan estúpido como sentirse orgulloso de ser rubio.
  • Y, por último, un apunte: si a tu dios le ofende que me guste usar pañales, no es un dios en el que merezca la pena creer. Así que no creo en él. Guárdatelo para ti, por favor.

¿Podrían darse casos en los que de veras un abdl necesita ayuda profesional? Puede, pero muy pocos. De los dos casos que os pongo, el de Damien llama más la atención. Cuando la predisposición es tan intensa que a uno le impide desarrollarse como persona, o le impide llevar una vida plena y responsable, o no puede conseguir un trabajo, montar su empresa, tener una pareja (en el caso de que la quiera), formarse, divertirte, o de algún otro modo esta tendencia arruina su vida, pues entonces, como en cualquier otra tendencia o afición, creo que debería buscar esa ayuda. Pero digo solo “creo” porque no soy quién para juzgar.

Es decir: en el caso de Damien, quizá haría bien en buscar esa ayuda, al igual que cuando una persona es incapaz de excitarse sin pañales por el medio (lo que no es intrínsecamente malo ni inmoral, pero yo creo que sí supone un problema). En el caso de Lucy, si le gusta vestirse de bebé o si dice, como yo, “me gusta usar pañales”, ¿por qué eso es un problema? Desde luego, lo que nunca se me ocurriría es dejar un comentario del tipo «tiene que dejarlo» o «es una enferma».

Me gusta usar pañales
Gracias, Fry

Hay que decirlo claro: la inmensa mayoría de nosotros no necesitamos ayuda. Y menos para ser iguales que ningún fulano anónimo de los que siembran odio por la red.

Porque en el fondo se trata de eso: la gente rechaza lo que no entiende. Y eso tendría un sentido -no una disculpa- hace 30 años, cuando no se podía obtener información con la misma facilidad que hoy en día, que tienes el mundo al alcance de un click. Sin ir más lejos, bastaría con consultar este blog para informarse de lo que es abdl y demás prácticas asimiladas 😊

Me parece muy triste. Cuando más a mano de la gente pones el conocimiento, más prolifera la ignorancia.

En fin. Divertíos, traviesillos.

Stephan

PD: Aunque esto es una actualización de más de un año después de escribir el post, no hay que pasearse demasiado lejos en Fetlife, en Tumblr o en Patreon para ver que esto del ABDL está en alza. Alza moderada, pero alza. Así que cada vez hay más gente que no tiene ningún problema en decirlo, o eso parece. «Me gusta usar pañales». ¿Véis? No pasa nada por decirlo. Nadie se va a morir por decirlo, ni va a haber una implosión ni les va a caer encima un meteorito. En el fondo, a nadie debería importarle.

Otra cosa es que te gusten y no tengas nadie con quien compartir esa «afición», claro. Pero si eso pasa con todas las aficiones, imagínate con esta. ¡Nadie dijo que fuera fácil, chavales!

 

Historias ABDL: «Juguetes viejos»

Antes de nada y como siempre, las normas de Historias ABDL.

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Le sonó el móvil. David lo tenía a todo volumen y de la impresión dio un brinco en el sofá. Se levantó, temblando. Al coger el tembloroso cacharro casi se le cayó al suelo de los nervios. El teléfono no temblaba más que él.

Se lo llevó al oído. Le dio al botón. Del otro lado oyó a su madre, que le decía:

-Bueno, ya hemos llegado, no te preocupes. Ahora desharemos las maletas y luego iremos a comer algo. ¿Todo bien?

-S…Sí, mamá. Yo me quedaré estudiando un rato. Ya empiezan los exámenes en la facultad.

-Vale, pero no te acuestes sin cenar, que te conozco.

-No, no. Te lo prometo. Divertíos.

-Pues eso intentaremos. Te quiero. Oye, ¿sabes que en la nevera…?

La voz de su madre le sonaba como si saliera de la televisión. Como la de un locutor de radio a altas horas de la madrugada. David esquivó el resto de las preguntas con los monosílabos de siempre y cuando colgó el teléfono le pareció que el minuto escaso de conversación había durado una hora.

Ya era oficial. Sus padres estaban celebrando sus bodas de plata en un resort de la costa Brava o donde fuera. Eso significaba que estaba completa y efectivamente solo en casa. Y que cuanto hiciera, en tanto no dejara rastro, quedaría impune. Iba a ser su segunda vez y lo tenía todo bien planeado. No quería que fallase nada.

Corrió por el pasillo, entró en su habitación y puso sobre la cama la torre de su viejo ordenador, después de sacarla del armario. La había conservado solo porque no se le había ocurrido un escondite mejor. A fin de cuentas, sus padres no hurgarían en las tripas de un pc ni por todo el oro del mundo. Luego, fue al desván y se trajo una caja de herramientas y otra de cartón con un indescifrable y desvaído logo en una de las caras. Intentó leerlo, como siempre, pero era imposible. Echó un vistazo dentro, para cerciorarse de que seguían allí sus juguetes viejos. Comprobó con alivio que sí.

Había de todo. Piezas de construcción, cochecitos de plástico, de metal, muñecos de acción… Todos ellos encantadoramente viejos. Gastados. Trastocados. Para la mayor parte de la gente, morralla de baratillo, cutre hasta para un mercadillo callejero. Para él, tesoros irremplazables. Pedazos de sí mismo. Con historia y vida propias y muchas cosas que contarle o, mejor dicho, recordarle. Más valiosos que la inmensa mayoría de personas a las que llamaba “amigos”.

David detestaba que su madre se refiriera a la caja como “el baúl de los trastos”. Que dijera “a ver cuando me acuerdo de tirarlos”. O, peor aún, que le intentara convencer de donarlos a alguna ONG. “No te jode”, pensaba él entonces. “Dona tú tus joyas o tus bolsos, mamá”. La gente mayor era así: denostaba las cosas de los jóvenes y luego se gastaba una pasta en sus propios trastos vintage, escudándose en que treinta años atrás el cacharro “x” era lo más, etc. Consciente de esa contradicción, David había saboteado todos los intentos de su madre por deshacerse de los juguetes. Y había conseguido que siguieran en el desván, acumulando polvo. Olvidados por todos menos por él.

La ropa le pesaba como si fuera de plomo. Se desnudó y se quedó por unos momentos muy quieto, solo, de pie junto a la caja de juguetes y a la torre del ordenador. El corazón le golpeaba el pecho como si exigiera salir a pasear solito. David cerró los ojos e intentó controlar la excitación. Y no solo la mental.

En un minuto desatornilló la caja del ordenador y sacó de dentro otro tesoro que había conseguido gracias a internet. Había pasado quince años callado, guardándose aquel anhelo en lo más profundo de su alma. Deseando ardientemente el tesoro que por fin tenía delante. ¿Cómo algo tan barato -apenas 6 euros le habían costado- podía producirle semejante alegría, semejante regocijo?

Se llevó los pañales a la nariz para olerlos. Había comprado de los perfumados y, más que aspirar, esnifó el olor. ¿No era inconcebible? Otros se gastaban el dinero en drogas que les destruían, lo que estaba curiosamente bien visto en algunos círculos, por mucho que se dijera lo contrario de cara a la galería. David se lo gastaba en humildes objetos cotidianos que no solo no le dañaban, sino que le garantizaban un paréntesis de íntima felicidad en medio de las presiones del día a día. ¿Y era él quien tenía que esconderse y callarse lo que hacía? ¿Qué mierda de mundo era ese?

Desplegó uno de los pañales sobre la cama y se tumbó sobre él. Echó el cuerpo hacia atrás, como tantas veces había visto en vídeos, películas o en la vida cotidiana. Levantó la parte delantera, la sostuvo sobre su vientre y la aseguró con las bandas elásticas. Tuvo que hacer tres intentos, pues no podía controlar -no quería controlar- su erección. El bulto que le provocaba en el pañal le hizo sonreír.

-El señorito ya ha acampado- dijo.

Desde la banda decorativa del pañal le miraban unos animalitos sonrientes de ojos enormes, dándole la bienvenida a su espacio personal y haciéndole saber que estaban encantados de compartirlo con él.

Al levantarse de la cama y notar el roce de los elásticos entre las piernas, se le erizó el vello de la espalda. Fue como si le hubieran dado un lametón desde los riñones hasta el cuello, siguiendo la columna vertebral. Se miró en el espejo del móvil. El pañal le quedaba estupendo. Allí estaba él. Se veía genial. Se gustaba. Era él.

Con los nervios en ebullición, cogió la caja de los juguetes y se dirigió al salón por el pasillo. Despacio. Muy despacio. Saboreando el momento. Con cada paso, el pañal crujía suavemente, como si tuviera voz propia. ¿Qué le querría decir? Probablemente que todo iba bien. Que no hacía nada malo. Y que estaba muy guapo.

Caminó sin dejar de mirarse los pies. No sentía vergüenza ninguna, pero de algún modo no levantar la vista le ayudaba a centrarse en su momentánea condición de little.

Previamente se había ocupado de apartar mesas y sillones para poder jugar tranquilo y con el mayor espacio posible. Tenía toda la alfombra para él. Sacudió la caja para que los juguetes entrechocaran -adoraba el ruidito- los volcó en el centro del salón y se sentó. Al ver el suave pliegue que los pañales formaban en sus ingles, no pudo evitar recorrerlas con los dedos. Aprovechó para hurgar en los elásticos y ajustarlos mejor.  

Suspiró. Hacía meses que no se sentía tan bien, y eso que estaba nerviosísimo. Igual que en una primera cita, exactamente igual. Solo había una diferencia: no había un “ella”. David deseó que un día la hubiese, pero se obligó a pensar en otra cosa, porque no quería que ese tipo de pensamientos le estropeasen la experiencia. Miró las cortinas de reojo: cerradas. Las puertas de las habitaciones en el pasillo: también.

Todo estaba en orden. Se sentía seguro. En armonía consigo mismo. Una armonía plena, muy similar a la felicidad. Y ello al módico precio de unos pocos euros y unos juguetes viejos que no valían ni uno. David compadecía a quienes no podían comprender lo que eso significaba. Los compadecía de veras.

-¡El cemento! ¡Cementoooo! – dijo en voz todavía baja. Casi no podía creer lo que estaba haciendo – ¡Aquí viene la hormigonera! ¡Paso!

De rodillas, se puso a desplazar el pequeño camión sobre la alfombra. Las ruedecillas giraban como engranajes. David sentía que dentro de él, otros engranajes, los de su propia personalidad, se realineaban, se calibraban de nuevo. La máquina de su cabeza funcionaba de otra manera, pero igual de bien o mejor. Con viejas esperanzas y deseos como combustible. En un modo más perfecto y estable que en la realidad cotidiana.

A David no le gustaba esa realidad cotidiana. No había juguetes. Ni dibujos animados. Ni pañales. En esa realidad cotidiana no se le permitía jugar con muñecos, ni dormir dos horas de siesta todos los días, ni nadie le bañaba, ni le hacía aguadillas en la bañera, ni le secaba con toallas suaves, ni le hacía caricias al salir. Ni le ponía cremita. La cremita: ¡cómo le gustaría que alguien se la pusiera!

Hizo el trayecto completo hasta la nevera de la cocina, que cuando jugaba hacía las veces de cantera o almacén. Se levantó, la abrió y sacó los dos litros de zumo que tenía preparados. Era suficiente, teniendo en cuenta que había bebido otros dos durante la hora anterior a que sonara el teléfono. Al levantarse, de hecho, notó un agradable pinchacito bajo el pañal. Su erección disminuía y, con ella, las ganas de hacer pipí hacían acto de presencia. Echó un trago. Estaba frío, dulce… Era lo más parecido a un beso que iba a tener esa tarde, pero se conformaba.

Esperó unos minutos, creyendo que podría mojarse sin problemas, pero no fue así. Ya le habían dicho que, al principio, podía ser muy difícil. Y era la segunda vez que David se ponía pañal y jugaba como más le gustaba en lo que iba de año. Tendría que esperar.

Gateó de vuelta a la salita. Solo a una mano, porque la otra iba arrastrando el camión por su cordelito. De vuelta entre los juguetes, montó a uno de sus muñecos en el asiento: cabía a duras penas. De niño, le había gustado hacerlo, a pesar de que a veces algunos muñecos se rompían y luego sus padres le echaban la bronca por romper otro juguete más. Ahora no tenía por qué seguir sus reglas. Bueno, ni ninguna regla. Estaba en su elemento. Él decidía lo que hacer y lo que no. O más bien su naturaleza lo decidía.

Y lo que le dictó su naturaleza en aquel momento era jugar a indios y vaqueros.

-¡Venceremos a los rostros pálidos! -dijo y se sentó de piernas abiertas sobre la alfombra. Incluso a él le sorprendió la naturalidad con que lo había hecho.

Dispuso a ambos ejércitos a lo largo y ancho del salón. Había indios emboscados en las estanterías. Sobre el sofá. Asomados al borde de las mesas. Acechando bajo el sillón. Los vaqueros, pobrecillos, avanzaban en fila india -¡qué coincidencia!- por una alfombra en la que no faltaban los cactus, las diligencias y las vallas de plástico. A merced de los fieros apaches, exactamente como a David le gustaba. Porque los indios eran los más fuertes, eso lo sabía todo el mundo.

-¡Bang! ¡Bang! ¡Muere, rostro pálido! ¡Aaaaah! -y David se revolcaba por el suelo y se hacía el muerto.

Fue tumbando, uno a uno, a todos los vaqueros. ¡Bang! Caía el sargento. ¡Zas! Salía un jinete del séptimo de caballería despedido. ¡Paf! Causaba baja otro de un manotazo. Y, paralelamente, una miríada de escenas, de imágenes sepultadas en su memoria iba desfilando por su mente. Lugares que le sonaban familiares, como el desván de la casa de los abuelos en el pueblo. Sensaciones casi olvidadas volvían a manifestarse a través de sus sentidos, como el tacto y el olor grasiento de las ceras de colores de su infancia, tan similar al sobado plástico de las figuras de juguete. La suavidad de la moqueta del viejo piso de sus padres en las plantas de sus pies descalzos. El olor del suavizante que su madre usaba para la ropa, veinte años atrás.

Contempló el pañal limpio que, junto al sofá, había colocado a modo de gigantesco tipi. Allí, rodeado de juguetes y en pañales, David se paseaba por un jardín emocional en el que cada gesto, cada movimiento, cada palabra, hacía florecer recuerdos cuyas semillas llevaban dos décadas enterradas, ansiando el día en que pudieran germinar. Y no quería abandonar ese jardín porque, si lo hacía, simplemente no podía ser él mismo.

El estado de íntima plenitud se intensificaba gracias al juego, al fruncir del pañal y a las frases infantiles que pronunciaba en voz alta, y el tiempo pasaba con rapidez. Qué diferencia con su última llamada telefónica. Nunca tendría de nuevo tres o cuatro años, eso estaba claro. Pero, joder, qué bien se estaba haciendo como que era posible.

De pronto, lo notó. Una imperiosa y tensa presión en el vientre. Algo se movía ahí dentro. David no quiso pensar en ello. No le dio importancia. Lo normal con tanto zumo. De modo que continúo con su Little Big Horn en miniatura y, sin saber por qué, se echó a reír. Por lo bajito, para sí mismo. Como cuando, de pequeño, estaba a punto de hacer una travesura. Y había recuerdos o sensaciones que David se negaba a dejar de experimentar. Entre ellos, ese.

-Oh… Oh…- cuchicheó-. Hoy el nene tampoco llega. Se distrajo jugando.

Se puso de rodillas otra vez, y derribó con un barrido a todos los vaqueros que quedaban. Hizo ademán de levantarse, pero como él mismo había adelantado, no iba a llegar. Al ponerse en cuclillas, notó un retortijón: ya estaba saliendo. Y en los dos o tres segundos que tardó en ponerse de pie, apoyándose en el sillón, se hizo caca. Y no un poquito, precisamente. Hasta notó cómo le abultaba el pañal por detrás.

-¡Ooooh! -dijo David con voz de falsete-. Pobrecito. Mira que hacerse popó otra vez. A este paso nunca dejarás el pañal.

David se metió el pulgar en la boca. Aunque nadie le entendiese, aunque nadie comprendiera por qué hacía aquello, eso no cambiaba el hecho incuestionable de que se sentía genial. Por no decir en la gloria, vaya. No hacía daño a nadie. Es más: cuanto más vulnerable y despreocupado lograba sentirse mientras jugaba, más feliz era la experiencia. Ser vulnerable, o fantasear con serlo, le daba una paz que no se veía capaz de describir a alguien que no hubiera hecho lo mismo que él al menos una sola vez, aunque fuera por curiosidad. Chuparse el dedo, rodeado de juguetes viejos, desnudo salvo por el pañal. Y con la caca en el culo, que, por cierto, empezaba a oler regular.

Daba igual. Quería seguir jugando y así lo hizo. Se montó una nueva batalla, esta vez mucho más rápida, pero de igual resultado. Leyó un tebeo, tumbado en el sofá, mientras bebía más y más zumo de un biberón de juguete que, durante su adolescencia, solía chupetear a escondidas cuando no podía dormir. Luego, en el ordenador, se puso a ver dibujos animados antiguos. Los que veía en su infancia, por supuesto. “Escubidú” y todas esas cosas.

Cada poco, volvía a mirarse en el espejo del móvil. Pasó la mano sobre el pañal. Jugueteó con las plantas de los pies. Hizo posturas, como si le estuvieran haciendo una sesión de fotos. Quería exprimir cada minuto que pudiera pasar así. Atesorarlo.

Al rato, tuvo sed. Tenía que ir a por más zumo, o agua. Y, cuando ya había creído que no sería capaz de mojar el pañal, abrió la nevera y un auténtico torrente de pipí se desencadenó ahí abajo. David se quedó de pie, ensimismado, chupándose el dedo de nuevo mientras veía cómo la mancha iba ascendiendo lenta y apaciblemente por la parte delantera del pañal. Tardó bastante en terminar y cuando lo hizo creyó que, de tan lleno, se le iba a caer.

«…rodeado de juguetes viejos, desnudo salvo el pañal«

Llevaba aguantando todo el día para hacérselo y por fin lo había conseguido. Estaba calentito, tranquilo y relajado. El pañal, rebosante, le colgaba libre entre las piernas. Tendría un escape si se sentaba, eso seguro.

Cuando por fin se decidió a hacerlo, esta vez sobre el parqué, desencadenó al mismo tiempo los dos efectos que más le gustaban. El primero fue el de aplastar la caca contra el pañal y convertirla en una torta de un palmo. El segundo proyectó decenas de cosquilleantes chorritos y corrientes dentro del pañal. Como había creído, tuvo una fuga: había dejado unas cuantas gotitas brillando sobre el parqué.

Ya lo limpiaría. Cogió su pala excavadora, porque no quería dejar de jugar.

Nunca dejaría de jugar.

Tiendas ABDL: mis experiencias (y II)

Hoy, en Historias ABDL … ¡Más tiendas abdl y mis experiencias! (teneis el primer post aquí)

Cuddlz (2014-2015)

Una tienda como cualquier otra. Recuerdo que recurrí a ella porque los Cuddlz me recordaban mucho a los Fabine Exclusive, que literalmente volaron en su momento. Solo hice un par de pedidos porque los costes de envío eran igual de caros o más que los propios pañales, aunque discretos sí que fueron.

Creo que ya no fabrican los Cuddlz originales, pero eran parecidos al Fabine exclusive que aquí os pongo.

http://www.buntewindel.de/size-L-Teddy-64-pcs-in-the-carto-Fabine-Exklusiv

Rapidez: Baja

Precio: Medio/alto

Variedad: Baja

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ABDL Factory (2014)

Hice algún pedido a esta tienda allá por el 2014-2015, si mal no recuerdo. Discretos, pero no muy rápidos, y bastante caros los gastos de envío, pero era para darme un capricho y comprar los Super Dry Kids, que entonces no se podían conseguir en Airoliver y me apetecía probarlos.  Me refiero a estos pañales:

tiendas abdl

Rapidez: Medio

Precio: Medio

Variedad: Medio/alto

Farmacias online (aparecen y desaparecen, difícil seguirlas) 2006-2015

Aquí lo mejor que os puedo decir es que googleéis por farmacias y pañales de adulto. Muchas de ellas venden por internet y es fácil conseguir pañales a través de ellas, sobre todo si vivís en una ciudad relativamente grande. Lo único que cada una de ellas es de su padre y de su madre, claro.

Yo pedí a dos o tres diferentes que ya no aparecen en google. En un caso, me trajeron el paquete tal cual a la puerta (discreción -1000 XD) y en los otros dos lo hicieron bien. Los gastos de envío fueron pequeños porque eran farmacias o mayoristas farmacéuticos de cerca de mi ciudad, eso sí.

No recuerdo muy bien cuáles pedí en estas ocasiones pero debieron ser los Affective. Estilo estos:

https://www.dosfarma.com/49332-affective-advanced-panal-adulto-talla-grande-20-unidades.html?gclid=CjwKCAjw4c-ZBhAEEiwAZ105RbDMUP3rMcmOLSSH3p_b4PvvHggDGpgd4utYsMObSzss3CxpMRlhlRoCkb4QAvD_BwE

Amazon (2021)

Cuando ya se pueden encontrar los pañales abdl en Amazon, es que somos prácticamente mainstream, chicos. No sé si eso es bueno o malo XD.

De Amazon, poco que contar. Rapidez y discreción siempre. Lo que no tienen es mucha variedad. Yo he comprado alguna vez en Amazon los Little for Big y ha sido todo ok.

De todas formas, también he comprado alguna otra cosilla abdl por Amazon y el embalaje no ha sido tan discreto como debería. Yo solo os lo comento, por si acaso.

En cuanto a ratings, Amazon es Amazon, ya sabéis.

Diaper Minister (2022)

Esta tienda francesa es la última que he probado, este mismo año, y la verdad es que me han sorprendido gratamente, tanto por la variedad de productos como por los precios, que son bastante asequibles. También por la fiabilidad, discreción y rapidez de los pedidos. Si a eso le añades que los costes de envío son razonables, puntúa muy alto en mi escalafón. De las mejores tiendas ABDL.

A nivel de servicio, ha sido de mis mejores experiencias y aunque en el último envío se equivocaron de talla, no supuso ningún problema para mí.

Aquí se pueden conseguir los Kiddo, que actualmente son mis pañales abdl favoritos.

https://www.diaper-minister.com/en/plastic-diapers/526-34009-kiddo-sailor.html#/3-size-l

Rapidez: Impresionantemente rápidos

Precio: Medio/bajo

Variedad: Alta

¡Hala! Hasta aquí.

Ya me contaréis 😉

Stephan

PD: Si sabéis de algún sitio en el que se puedan conseguir los ABU Little Kings en España o dentro de la UE, decidlo, ¡no seáis cabrones! https://uk.abuniverse.com/product/lkg/

TIENDAS ABDL: Mis experiencias (I)

¡Vamos de shopping ABDL! ¡Tiendas, stores, boutiques…!  como las queráis llamar. Un post práctico, que sé que os gustan, sobre tiendas ABDL y comprichuelas varias.

Yo, como tantos otros ABDL me pasé la mayor parte de mi vida, hasta los veintipico años, soñando con poder usar pañales. No me refiero a usarlos 24/7 ni nada por el estilo, sino a usarlos de vez en cuando. Por afición, vicio o como queráis llamarlo. Podría contaros muchas anécdotas al respecto, pero lo haré en otras entradas, no en esta.

tiendas abdl

Pues eso. Vosotros me entendéis.

El caso es que con mis veintimuchos años adquirí una cierta independencia económica y personal. Hacía un poco lo que quería. En ese sentido, no me pude resistir a experimentar y comprar eso que tanto me gustaba y me moría de ganas de ponerme: pañales.

Hablo del año 2006 o 2007: no era tan sencillo encontrar un sitio en el que vendieran pañales de mi talla, así que me puse a explorar por internet y, gracias a ello, os puedo hacer una breve reseña de mis experiencias con diversas tiendas durante los últimos 15 años, incluyendo los años o períodos en los que compré. No haré reviews de los pañales, porque eso es otra historia. Solo decir dónde compraba, el qué y algún consejillo relacionado con la tienda, si es útil.

Así dejaréis de preguntar dónde se compra esto o lo otro y lo mismo probaréis directamente 😉

Disclaimer: Recordad que mis experiencias, en algún caso, son de hace años por lo que las tiendas podrían haber cambiado para bien o para mal, y que cuando hablo de gastos de envío, me refiero a gastos de envío a España.

Disclaimer 2: En lo relativo a discreción mi estandard no es muy estricto.

Mercadona (2006-2008)

Mis primeros pañales fueron los de Mercadona. Recuerdo bien el día en que entré en un supermercado y me los llevé a casa. Ni os imagináis lo acojonado que iba. Hasta los compré en otra ciudad cercana a la mía -a la que fui a propósito- para estar seguro de que nadie me podía reconocer. Y en la estación de autobús, al regresar a casa, rompí la bolsa y me los guardé todos en una mochila. Casi me meo del miedo (antes de tiempo, vaya 😛 ).

El paquete ha cambiado, pero se pueden encontrar incluso hoy en día en casi cualquier supermercado de Mercadona.

https://tienda.mercadona.es/product/47093/panal-adulto-talla-g-deliplus-paquete

Rapidez: N/A

Precio: Bajo

Variedad: Muy baja

Airoliver  (2009-2020)

https://www.saveexpress.de/

Cuando me mudé y me fui a vivir con mi pareja, probé suerte en esta tienda alemana, que es quizá, de todas las tiendas abdl, la más representativa a nivel europeo. Me llegó perfectamente el pedido, en un embalaje bastante discreto y los gastos de envío fueron razonables, aunque no bajos. Recuerdo además que hice algunos pedidos bastante grandes, como de 3 o 4 paquetes grandes de pañales. Los Tena, concretamente, y me duraron bastante, quizá años. Estos:

https://www.saveexpress.de/de/inkontinenz-einweg/windeln-pants-diapers/tena-slipspants/tena-slip-packungbag/8438/tena-slip-maxi-large-weiss/lila-15.25.31.8078-cottonfeel-24er-packung

Después he recurrido a airoliver de vez en cuando, si encontraba algún modelo o marca que me gustaba o que quería probar. Por ejemplo, también he comprado Tykables aquí y sin problema. El último pedido lo hice muy a principios de 2020 y no tengo ninguna queja.

En cuanto a rapidez, no son muy rápidos.

Rapidez: Media

Precio: Medio

Variedad: Alta

Buntenwindel (2013)

Esta es una tienda que a día de hoy creo que debe estar cerrada, porque lleva unos años vendiendo solo stock viejo y poco más. Siempre aparece como cerrada. Es una lástima porque sacó modelos chulísimos, como el Fabine Exclusive. Actualmente creo que tienen a la venta solo el modelo Dreamlike, que es en plan pantalón vaquero. No sé a vosotros, pero a mí me parece horroroso.

http://www.buntewindel.de/epages/63089193.sf/en_GB/?ObjectPath=/Shops/63089193/Products/2013

Por lo demás, fueron bastante rápidos y los paquetes muy discretos. Gastos de envío en la media.

Rapidez: Media

Precio: Alto

Variedad: Muy baja

Cuddlz (2014-2015)

Una tienda como cualquier otra. Recuerdo que recurrí a ella porque los Cuddlz me recordaban mucho a los Fabine Exclusive, que literalmente volaron en su momento. Solo hice un par de pedidos porque los costes de envío eran igual de caros o más que los propios pañales, aunque discretos sí que fueron. Rápidos, no mucho.

Creo que ya no fabrican los Cuddlz originales, pero eran parecidos al Fabine exclusive que aquí os pongo.

http://www.buntewindel.de/size-L-Teddy-64-pcs-in-the-carto-Fabine-Exklusiv

Rapidez: Baja

Precio: Alto

Variedad: Baja

Y por hoy ya está bien. Todavía me quedan más tiendas abdl para otro post ;).

Cuidaos mucho. O mejor: que os cuiden ;).

Stephan

¿CUATRO CANCIONES CON REFERENCIAS ABDL?

Para despedir el verano, que ya nos va dejando de una vez, se me ha ocurrido hacer este post un poco medio en broma y medio en serio sobre canciones abdl. Os juro que no es clickbait, de verdad. Puede que una broma sí, pero no es clickbait 😉

¿Existen canciones con referencias explícitas o implícitas a nuestra peculiar afición? Dicho así suena raro, pero algunas veces uno oye por ahí cada cosa que vuelve a preguntarse lo que ya nos preguntábamos en este post anterior. Que somos más de los que creemos.

¿Música ABDL? ¿Por qué no?

No, no me refiero a esto. Ya hablaremos otro día de estas movidas…

Así que, ni cortos ni perezosos, vamos a divertirnos buscando esas referencias en todo tipo de música de los últimos 30 o 40 años. Que, ojo, seguro que hay más ejemplos de los que yo pongo, y vosotros tenéis vuestra propia lista de los 40 Despreciables llena de temazos sobre ositos, pañales y mimos. Si es así, ya estáis compartiéndola, ¿eh?

Venga, vamos con el primero

JAM & SPOON  «Right in the night »

Ahora que tan de moda están los 90 (o igual ya pasó la moda, yo es que estoy muy fuera de todo), no está de más recordar este temazo eurodance de los 90, que, además, empieza con el punteo de guitarra del “Asturias” de Albéniz (me parece), para entrar de lleno en el estrellato. Como dato anecdótico decir que, en su época, la cantante me parecía la mujer más guapa y más sexy del mundo. Más o menos hasta el siguiente vídeo que aparecía en la MTV, de cuya cantante me volvía a enamorar, y así toda la mañana del sábado XD.

Oh, sí… Vivíamos al límite

En cuanto a las imágenes del vídeo, hablan por sí solas y no creo que haga falta explicar nada. Aparece un hombre chupándose el dedo en el regazo de la chica, vistiendo lo que parece una especie de pañal. Para que luego digan que los 80 molaban más que los 90 😛

De todos modos, y para los más escépticos, entresaco algunos versos de la canción:

“Ven y consígueme en mi gran, gran cama de amor”.

“La inocencia es parte de lo que pierdes con la juventud”.

No sé; será que tengo la mirada sucia. Yo ahí lo dejo. Decidid vosotros.

PUTURRÚ DE FUÁ “Te has hecho pis”

No creo que haya nadie de 40 para arriba en España que no conozca esta canción. Probablemente no se tratara más que de una broma. Un simple juego, típico de las canciones de este grupo humorístico de los 80 y 90, que cuenta entre sus éxitos con temazos ultra kitsch como “No te olvides de la toalla cuando vayas a la playa”.

Aquí no había intención abdl alguna, a mi modo de ver. Pero vamos, que ni hecha a propósito.

Con guitarras y todo…

Y, si no sabías de su existencia y se ha convertido en tu canción favorita, de nada, ¿eh?

MELANIE MARTÍNEZ “Cry baby”

Aunque no es mi estilo, es casi imposible hacer una lista de canciones o artistas con elementos infantilistas o que puedan ser tenidos como tales, sin hacer mención a Melanie Martínez. Ella, que yo sepa, nunca se ha identificado como abdl ni nada parecido, pero a los que sois más jóvenes (¡cabrones!) seguramente su fusión de hip hop, emo y otros estilos que tampoco me gustan os enganchará fácilmente.


TAYLOR SWIFT “WE ARE NEVER EVER GETTING BACK TOGETHER” Parody

No os flipéis, que es una broma, hombre. Una parodia de unos cómicos americanos a partir de la canción de Taylor Swift. En líneas generales, el vídeo es un despiporre y para los que les guste eso de “visibilizar” el mundo kink, supongo que será curioso. Divertido, desde luego lo es. Sobre todo si sabéis inglés y os ponéis a leer los comentarios, que no tienen desperdicio. Y la letra mola.

“I found my own freak show: baby fetish. Please burp me!” XD

Enorme…

ABDL LINKS (I)

¡Links ABDL para todos!

He pensado que sería útil, además de las historias abdl y de las entradas comentando las cosas que nos gustan, recopilar de vez en cuanto algunos links útiles para quienes no conozcan las páginas en cuestión. Por supuesto, todas o casi todas con contenidos totales o parciales abdl.

Pues nada, vamos a ello.

www.fetlife.com

Es una de las redes más conocidas relacionadas con la cultura BDSM. Hay gente de todo el mundo pero la comunidad de hispanohablantes es bastante grade y podéis encontrar grupos ABDL en español con mucha facilidad, además de fotos y demás. De todas formas, no os voy a engañar: la inmensa mayoría del tráfico en la web se produce en inglés. En cuanto a si hay bots y demás, yo al menos no me he encontrado a ninguno. Si queréis seguirme, por cierto, soy Nenito82 (¡qué chorprecha!).

Foto mía del otro día porque sí 😛

www.alt.com  

Similar a la anterior, pero más enfocada en el tema de contactos entre los usuarios y no tanto como un cajón desastre en el que todo cabe. Es una de las páginas BDSM más antiguas y que yo sepa no hay mucho ABDL últimamente, como sí que lo hubo hace unos años (allá por el 2004-2005, casi todos los ABDL estaban por aquí y en los viejos grupos de msn). Las funciones para los usuarios que no son de pago son más limitadas de lo que parece y está generalmente aceptado en la comunidad que hay bastantes bots.

www.abdlmatch.com

Una página de contactos exclusivamente pensada para los ABDL. En principio parece una excelente idea, pero casi todas las funciones son de pago y mi impresión es que debe haber bastante bot. Hace unos años creció muy rápido y parecía que lo iba a petar, pero que yo sepa no ha sido así.

www.diaperforo.org

La página más conocida entre los abdl hispanohablantes. Se trata de un foro de los de toda la vida, con sus secciones y demás. Quizá esté un poco desfasado después de tantos años (no recuerdo cuando salió pero, como poco, allá por el 2008) y de no haber evolucionado mucho. Fui usuario asiduo del foro y conocí -no físicamente, pero sí virtualmente- a los usuarios más implicados.

www.abkingdom.com

El decano de las webs abdl. Fundada en 1999 si no me equivoco, se puede afirmar que es la web abdl más longeva de toda la red. Hace unos años sacaron una suscripción premium pero aun así, sigue siendo una web esencialmente gratuita. El idioma principal es el francés, pero también hay secciones en otros idiomas. La sección de abdl links es también muy buena aunque no se actualiza mucho.

www.adisc.org

Hace tiempo era un poco más amplia y tenía más secciones pero ahora se ha reconvertido en un foro, parecido a diaperforo pero para la comunidad anglosajona, aunque la verdad es que diaperforo mola más. Si hablas inglés, es un buen sitio para encontrar información y/o conocer gente.

https://understanding.infantilism.org/

Exclusivamente en inglés y alemán. Este es un sitio de carácter científico, con artículos sobre psicología, encuestas (cerradas ya), y teorías diversas sobre el origen de los gustos abdl y demás. Es sumamente interesante si os gustan esos temas –como a mí– pero si lo que queréis es material tipo fotos, vídeos o conocer gente, no es vuestro sitio.

Y ahora dos menos conocidos, que es más difícil que conozcáis, y subiendo un poco más de tono 😉

https://www.deviantart.com/liljoenubio

Joe es un artista gráfico con mucho interés en fetiches de gigantización (“gigante maternal” por traducir el inglés “maternal giantess”). En su momento tenía una página web propia, si no recuerdo mal, pero hoy en día solo está presente en deviantart. Casi todos sus dibujos y fotomanipulaciones son geniales y desarrollan una fantasía muy típica de muchos abdl, la “infantilización forzada” y la regresión. En deviantart hay, por cierto, una pequeña pero muy amigable comunidad de creadores de contenido abdl.

Venga, a disfrutar del domingo como ya sabéis.

Stephan

Test de preguntas ABDL (y II)

(Tenéis la primera parte aquí)

21) ¿Te gustaría o te plantearías tener una FAI de diferente orientación sexual a la tuya, o, básicamente, del mismo sexo si fueras hetero? No estoy seguro, pero creo que no.

22) ¿Qué tres cualidades debe tener tu FAI? Debe ser muy cariñosa (mimos, besos, sonrisas…), aunque firme (no se negocia ni se regatea con ella; está al mando claramente) y severa (claro).

23) ¿Qué tres cualidades crees tener tú como ABDL? O sea, ¿qué clase de nenito/nenita eres? Soy cariñoso, curioso y un poquitín rebelde; quiero demostrar que ya soy mayor.

24) ¿Te cambian habitualmente el pañal? Nop 😦

Y mira que lo suelo necesitar…

25) ¿Cuáles son tus pañales favoritos? Que yo recuerde, los primeros Fabine (Fabine Diapers) gama exclusive eran una pasada, pero dejaron de fabricarlos allá por 2014. De los más recientes, me quedo con los Kiddo Diapers: son una auténtica maravilla y se sienten muy, muy «reales». De los blancos, los Tena son los mejores que he probado.

26) ¿Tienes algún otro fetiche -con o sin relación con el ABDL-? Soy spanko y además switcher (o sea, que me gusta ser tanto sumiso como dominante). En general todo lo que sea humillación -activa o pasiva- y bdsm de suave a medio, me gusta. El roleplay de escuela, estudiante rebelde/profe estricta y demás, que te castiga cara a la pared con las orejas de burro, o te da unos buenos reglazos en el culo es otra cosa que me encanta. Y todo ello combinado o no con el ABDL.

27) ¿Cuál ha sido la mayor trastada por la que te ha reñido/castigado tu FAI? Mentirle cuando me pregunta si estoy mojado y resulta que sí. Eso la enfada muchísimo. Otra cosa que no le gusta nada es que diga tacos y palabrotas.

28) ¿Tienes algún amigo o familiar del que sospeches que también es ABDL? Si, hay un par de ellos en concreto que yo creo que les medio mola el rollito. De uno estoy al 95% seguro.

29) ¿Qué outfit, ropa, o combinación de ropa prefieres? Tengo varias. Onesie, pañal y chupete es una. Pijama y pañal otra. Camiseta, pañal y zapatillas también me encanta, o simplemente desnudo, con pañal y zapatillas (pocos looks me parecen más ABDL que pañal+zapatillas de deporte, con o sin camiseta).

30) ¿Te gusta dibujar y colorear? No demasiado.

31) ¿Te gusta que te lean cuentos? Muchísimo.

32) ¿Que te den de comer? ¿Los gases? La verdad es que esto, ni fu ni fa.

33) ¿Lactancia? No especialmente. Me gustan mucho los pezones, pero no tiene que ver con el ABDL. Es que las tetas y los pezones molan, ¿o no? XD.

34) ¿Eres un sissy boy? No. Nada de travestismo ni ropa de mujer en mis momentos ABDL.

35) ¿Te gusta que te den un baño? Sí, claro, pero es que un baño o una ducha caliente es una actividad erótica de por sí cuando estás con quien quieres 😉

36) ¿Duermes habitualmente en pañales y con chupete? No; mis circunstancias personales me lo impiden. A veces, cuando puedo y me/nos apetece, sí, claro. De todos modos, tampoco me gustaría vivir la fantasía 24/7.

37) ¿Mojas o ensucias el pañal sin darte cuenta? No. De hecho, al principio me costaba muchísimo mojarlos. Me ponía muy nervioso, me excitaba y no había manera. Pero eso le pasa a casi todos los ABDL.

38) ¿Te masturbas en pañales? Algunas veces, pero no es lo habitual. 

39) ¿Lo saben tus padres? No, aunque creo que mi madre sospechó algo cuando yo era preadolescente.

40) ¿Alguna recomendación para otros ABDL? Disfrutad de lo que os gusta y no os torturéis más. En serio. Dejad el drama a un lado.

Y ahora a cenar, que es tarde, pequeñines 😛

Stephan