Categoría: información

¿AB o DL?

Cuando dijimos que es común referirse a estos dos fetiches tan estrechamente vinculados con un acrónimo, era por algo. ¿AB? ¿DL? ¿ABDL? ¿AB/DL? ¡Qué lío!

Aunque no es un kink sobre el que haya mucha literatura científica -al menos hasta donde yo sé- se podría decir que la inmensa mayoría de los ABDL tienen un componente AB y otro DL. Un gusto por los pañales (que esencialmente, es siempre sexual) y un gusto por las cosas relacionadas con la infancia (que no tiene por qué serlo), ya sean juguetes, ropa, peluches o, por supuesto, los omnipresentes pañales.

Es habitual que los ABDL se refieran a esta dicotomía en términos porcentuales. Los hay que se consideran mayoritariamente AB o mayoritariamente DL, los hay que mitad y mitad, y los hay 100% AB o 100% DL aunque por mi experiencia después de 20 años conociendo a gente con estos gustos, puedo afirmar que la gente que está en los extremos, AB’s o DL’s puros son los menos frecuentes. Especialmente los AB’s puros.  

Así, es habitual decir, por ejemplo: “Soy 80% AB y 20% DL”, “50% AB y 50% DL” y cualquier otro reparto de puntajes que se os ocurra. También es posible -a mí me pasa- que dependiendo del estado de ánimo y demás ese porcentaje cambie de un día para otro o de una temporada para otra. Un día uno se siente más AB y otro más DL y es habitual moverse entre ambos extremos, sin llegar a alcanzarlos.

Además, aunque en este tema es más difícil de generalizar, las prácticas AB no tienen por qué coincidir con las DL, es decir: un AB puro, o casi, no tiene por qué excitarse cuando le cambian el pañal, mientras que a un DL podría no gustarle usar un onesie, o incluso podría no gustarle que le cambien. Lo que sí es más claro es la tendencia de los DL a otro tipo de prácticas como el BDSM, el spanking, sissyfication (lo siento, no hay página en español) y otras parecidas, mientras que los AB no suelen tener esos gustos extra. A los DL, en general (1), les gustan las prácticas de humillación o dominación -digamos que están más por la parte BDSM- mientras que a los AB, normalmente, no. Y, claro está, siendo la mayor parte de los ABDL ambas cosas -AB y DL- hay niveles, combinaciones y matices infinitos.

En realidad no tiene nada de raro, si lo pensáis un poco. Hay muchos otros fetiches que están interrelacionados y, de hecho, casi no se conciben por separado. No conozco a ningún spanko al que no le gusten la humillación y el ageplay. Y a ninguno que zurre a su compañero o compañera sin un poquito de parafernalia y teatrillo. El rol es vida, chicos.

           Escena ab-so-lu-ta-men-te legendaria de «Padre de Familia»

Servidor, en circunstancias normales y durante la mayor parte del tiempo, es un 60% DL y 40% AB. Me encanta el roleplay -me encanta demasiado- y adoro los onesies, los chupetes, los pañales monos y todas esas cosas, pero no nos engañemos: en cuanto hay sexo, se me olvidan pronto 😉 Y si no lo hay, casi siempre parece como que falta algo (aunque no siempre).

Regla que, por otra parte, se debería aplicar de forma generalizada a la vida adulta. ¿No creéis?

¡Venga, a dormir! Y nada de hacerse pipí, ¿eh?

Stephan

(1) Actualizado en febrero de 2024: Algunos me habéis escrito y me habéis comentado que también hay DL’s no necesariamente fetichistas, es decir: «amantes del pañal» en sentido estricto. Personas a las que simple y llanamente les gustan los pañales sin que haya en ello ningún tipo de connotación sexual. Los usan porque se sienten bien; los pañales les dan seguridad, paz, comodidad, etc. Queda hecha la aclaración ;).

¿Por qué este blog? ¿Para qué existe «Historias abdl»?

La respuesta más rápida y sencilla a esta pregunta sería “porque me sale de los cojones”. Pero, en fin, uno es de la generación de “justifica la respuesta”, no de “comenta la palabra patata con tus compañeros”. Lo que, por cierto, ya os puede dar una idea de mi edad. Además, como sabéis, los nenitos buenos no dicen tacos, porque se arriesgan a acabar con el culito caliente ;).

Dicho esto, sin ningún orden particular, aquí van cuatro razones por las que, después de muchas idas y vueltas, he abierto este blog:

PRIMERO: Para compartir contenidos abiertos, accesibles y en español sobre el ABDL.

Salvo los artículos de Wikipedia y alguna que otra página más, la inmensa mayoría de la información relativa al ABDL que está accesible a través de la red, lo está en inglés (sobre todo), francés, alemán u otros idiomas. Aunque hoy en día hay más gente que habla idiomas a un nivel relativamente alto, si tenemos en cuenta que somos 460 millones de hispanohablantes creo que ya va siendo hora de crear y divulgar más contenidos en español y no tirar de traducciones de las webs anglosajonas. Que son geniales y no tengo nada contra ellas, ojo, pero los ABDL hispanos también molamos. ¡Hala! 😉 .

Aun así, no está de más compartir algunos links útiles para los que hablen razonablemente bien la lengua de Shakespeare (understanding infantilism, sobre todo y asdicc). Estos sitios tienen ya solera y llevan activos muchos años. Casi todos los ABDL los conocemos y aunque no suscribamos lo que dicen al 100%, en líneas generales estamos de acuerdo.

SEGUNDO: Para cumplir una pequeña misión personal.

Esta es algo más difícil de explicar. Como persona que se considera ABDL desde siempre (y cuando digo “siempre” es siempre), este fetiche o lo que demonios sea me ha acompañado toda la vida, que va más o menos por la mitad del bocadillo. Creo que a mi atribulada cabeza le vendría bien compartir todas estas anécdotas, fantasías y paranoias con otras personas. Así, de mi propia experiencia personal quizá otros puedan sacar algo que les sea útil, los ayude, consuele o, por citar a los clásicos “a los que no ahondaren tanto, los deleite”.

He conocido a mucha gente que sufre muchísimo por ser ABDL. No es mi caso y nunca lo ha sido. Creo que es posible tener una vida absolutamente normal (o, mejor aún: anormal) con cualquier fetiche, y que el hecho de tenerlo no te convierte ni en mejor ni en peor persona. Puede parecer evidente, pero os aseguro que no lo es tanto. El blog se construirá en torno a esta forma de enfocar el ABDL. No sé si es pretencioso por mi parte, pero creo que merece la pena. Lo intentaré, al menos.

TERCERO: Por afán desmitificador.

Los estereotipos pueden ser muy útiles para tener pequeñas referencias sobre culturas, personas, ideas o gustos muy alejados de los nuestros, pero creo que a la larga acaban haciendo mucho daño. La tentación de quedarse en ellos y no profundizar es muy poderosa. Y no me refiero con esto exclusivamente al ABDL, por supuesto. Es aplicable a cualquier otro fetiche y a las más variadas facetas de la existencia.

¿Qué quiero decir con esto? Aunque con matices, la gente tiende a pensar que en el sadomasoquismo todo son látigos, vinilos, cueros y cruces de San Andrés. O que los spankos se hacen daño unos a otros sin tenerse el menor respeto mutuo. O que los ABDL son seres disfuncionales y tarados que viven encerrados en sí mismos y que, como dicen literalmente en el mítico episodio “King Baby”, de CSI: “Hay personas que solo son capaces de amar a su madre” (no os imagináis cómo me molestó escuchar eso en su día).

Pues, mira: no. Vamos a ver si, entre todos, derribamos estos absurdos estereotipos de una vez por todas.

No sé si me explico…

CUARTO. Porque me gusta la palabra escrita.

No soy muy fan de las redes sociales, por decirlo de alguna manera. Nunca me llamaron mucho la atención. Solo tengo usuario de Facebook y entro muy poco. Supongo que siempre he creído que detrás de ellas había algún afán extraño por vivir -y sobre todo, lucir- una especie de vida virtual, tan artificial como improductiva.

No me entendáis mal; si fuera de veras posible enchufar mi cerebro a un mundo virtual por usb, rollo Ghost in the Shell, sería el primero en hacerlo. Sobre todo si el mundo virtual fuera a la carta y los sentidos reaccionaran del mismo modo que en el mundo real. Pero para eso todavía nos falta mucho, no sé si por suerte o por desgracia.

Llamadme «cuñao», pero para mí una red social es, más o menos, esto

En cambio, lo escrito tiene larga vigencia y, en nuestra sociedad de obsolescencia programada y consumo compulsivo, más valor que nunca. Esto es lo que pienso, o lo que quiero pensar. De ahí el hecho de tener un blog y no doscientas cuentas en doscientas redes sociales diferentes.

Aquí estoy y aquí me quedo 😉.

¡Disfrutad!

Stephan

Un blog ABDL (+18)

Edito: Para que no queden dudas sobre el alcance y el contenido, he decidido fijar este post en la parte superior del blog

Hoy doy comienzo a historias abdl; un pequeño proyecto personal -no sé si debería llamarlo así- que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza.

Lo primero es presentarse, ¿no? Mi nombre no es relevante («il messaggiero non é importante«), pero me podéis llamar Stephan. Soy un anónimo ciudadano español de edad comprendida entre los 35 y 45 años, casado y con un hijo. Vivo desde hace años en una de las 3 ciudades más grandes de España, en la que soy forastero, ya que nací en un lugar pequeño, húmedo y decadente de ese mismo país. Ejerzo una profesión liberal y me apasionan la música, los libros, los juegos de mesa y cuantas nerderías y rarezas os podáis imaginar. Soy un tipo apasionado, como podréis comprobar, romántico incurable e inconformista enfermizo. Valga como resumen.

Y me gustan según qué cosas

Pero, de entre todas estas pasiones, aquí os voy a hablar de la que acaso es más vieja e íntima: el ABDL. Con ello no pretendo hacer apología de lo que soy, ni convencer a nadie de que lo practique o lo deje de practicar. Me importa más dar a conocer o divulgar cuestiones relativas a esta peculiar y (¿lo pilláis?) absorbente afición, por llamarla de algún modo. Compartir historias, experiencias y gustos. Conocer y conocernos mejor.

Dicho esto, paso a describiros muy por encima las pautas generales que voy a seguir en el blog:

– Ya que hablaremos de cuestiones relacionadas con la sexualidad, este es un blog +18. Creo que los menores no deberían leerlo, así que, si lo eres, no lo hagas, por favor. Mejor busca otros contenidos. Para WordPress, este es un blog de adultos.

– No obstante lo anterior, lo máximo que encontrareis aquí es, como mucho, fotos y textos con clara carga erótica o referencias sexuales, pero no pornografía. Algo perfectamente normal en un blog sobre fetiches.

– Me gusta escribir relatos eróticos ABDL (o no) y de vez en cuando postearé alguno, como decían los Cradle of Filth  : «For your vulgar delectation«. Lo que encontrareis en ellos es, insisto, lo que ya he descrito en el párrafo anterior. No os hagáis ilusiones :P.

«In marble ballrooms of delight
The erotic and the wicked dance alike
«

– Si encuentras algo que consideres que es tuyo, de tu propiedad o derecho, o de un tercero, escríbeme y será retirado inmediatamente.

– Haré lo posible por actualizar el blog dos veces por semana. Espero cumplir, pero tampoco puedo garantizarlo. La vida es dura.

– Habrá bastantes posts enfocados a hablar de algo que a casi todos los abdl nos obsesiona: el origen de nuestro fetiche. Tengo mis propias dudas y, como decían Faemino y Cansado «las voy a exponer» en el blog . No es una teoría científica -no soy psicólogo-, solo una mera opinión o aproximación desde la experiencia. Al fin al cabo, en mi blog digo lo que quiero.

¡Cómprate un bajo y ve por ahí a tocar en pañales!

– Contaré ciertas experiencias personales también, tanto de mi infancia como mi adolescencia y vida adulta, relacionadas en su mayoría con el ABDL y que de algún modo de marcaron. Quizá os identifiquéis con ellas. O puede que os parezcan increíbles. A lo mejor pensáis que me las estoy inventando. Vosotros decidís.  

– Soy un obseso de la libertad de expresión. Solo borraré o retiraré comentarios, links o similares que de una forma clara contravengan las políticas de WordPress o, de algún otro modo, puedan entenderse como calumnias, injurias, u otro tipo de conductas ilegales.

– El sentido del humor está en horas bajas en mi país. Vamos a ver si lo retomamos un poquito y nos divertimos todos: vosotros y yo. No hace falta ponerse demasiado serios para hablar de cómo y con qué lo pasamos bien. Tan contentos.

– Para cualquier cosa que me queráis contar. Para charlar. Contactarme. Saludarme. Para intercambiar experiencias. Para preguntarme mi opinión, o para intentar venderme un alargamiento de pene (¡buena suerte! :P), sentíos libres de escribirme a nenitomojadito@gmail.com .

¡Un abrazo -o mimo- a todos y vamos allá!

Stephan