Categoría: opinión

LA FIGURA DE AUTORIDAD (FAI)

En cuanto uno se mueve un poco por foros fetichistas (nosotros, en historias abdl nos movemos), o páginas tipo ALT, Fetlife y demás, se encuentra fácilmente con los típicos post de contacto del tipo “bebé busca mami…”,bebita busca papi…”, «reconozco que me gusta usar pañales» y este tipo de hilos que surgen así como quien no quiere la cosa incluso fuera de esas páginas especializadas. Supongo que es normal; todos queremos encontrar nuestra media naranja, y si puede compartir nuestros gustos más íntimos, mejor.

Pero no es de esto de lo que hoy quería hablaros en Historias abdl, aunque tiene cierta relación con ello. Quería tratar una figura que me parece muy importante y que es fundamental en el universo ABDL, especialmente para los más AB. Esta figura es la que yo llamo “FAI” (Figura de Autoridad Incontestable).

Está claro que cuando uno siente la necesidad de compartir sus fantasías con otra persona las cualidades -físicas o no- que buscamos en esa persona son lo más importante. ¿Cómo nos gustaría que fuera nuestra pareja/ligue/rollo/amigo con derecho a roce? Y, teniendo en cuenta esas preferencias, ¿cómo casarían con la realidad? Nadie es perfecto. Es decir, ¿a qué estamos dispuestos a renunciar o a transigir para conseguir esa intimidad especial o -mejor dicho- qué cualidades son más importantes para nosotros y cuáles no tanto?

«¡Eh, tú, terremoto!¡Estate quieto!» Etc.

Creo que todos estaríamos de acuerdo en reconocer que casi todos los ABDL asumimos una posición o rol de sumisión respecto a la persona con la que queremos compartir nuestras fantasías, aunque sería interesante discutir otro día si una mami o papi que disfruten del juego son también ABDL’s. En ese sentido, para los DL quizá esa figura de autoridad de la que hablo sea, en esencia, una mistress o un master al que le gusten determinadas prácticas englobadas en el BDSM (ya hablamos de la relación entre el ABDL y el BDSM aquí). Por supuesto, para los AB no funciona así; tiene otras connotaciones. Personalmente yo uso el término “FAI”, más sencillo y muy explícito, para englobar todos los que de sobra conocemos (“papi”, “mami”, “ama”, “amo”, “seño”, etc…).

Para las personas AB, curiosamente, se suele repetir una preferencia que siempre me han llamado la atención y es la “obligatoriedad” de que sus FAI casen con sus preferencias sexuales, incluso si sus fantasías AB no tienen un componente sexual.

Esta tendencia se repite constantemente en los AB más puros o los menos interesados en el aspecto sexual del kink y siempre me ha parecido que choca frontalmente con el planteamiento de muchos AB. Quiero decir que no lo entiendo muy bien, ojo, no que me parezca mal ni mucho menos. ¿Por qué esa tendencia a buscar una figura de autoridad que, en términos de género y orientación sexual sea compatible, cuando no tendría por qué serlo, al no haber un trasfondo sexual?

En teoría, los AB puros no se excitan con el juego ABDL, pero rara vez buscan o escogen figuras de autoridad de su mismo sexo -si son heterosexuales- o del otro -si son homosexuales-. Yo, en 20 años, nunca he conocido un caso de pareja -a falta de mejor denominación- ABDL y FAI cuyas opciones sexuales no sean compatibles. ¿Será que, en el fondo, sí que hay algún tipo de interés sexual subyacente incluso en los AB puros?

Personalmente, yo creo que sí, y que, de algún modo, nuestra fantasía siempre tiene un componente sexual innegable, pero sobre esto ha habido y hay opiniones de todo tipo. Algunos ABDL lo explican en el sentido de que aunque ellos no sexualizan la actividad ABDL, ven perfectamente compatible el tener una relación íntima con su FAI fuera de esa zona ABDL. Es decir: una cosa es la relación que se desarrolla más allá de la fantasía, o fuera de sus límites, y otra cosa es lo que pasa dentro de ellos, en donde no hay ningún interés sexual directo e, incluso, la sexualidad debe quedar fuera. Es un tema, como digo, muy habitual, y no tenéis más que pasaros por Tumblr o por cualquier página fetichista para leer mil y una opiniones.

Comoquiera que sea, la figura de la FAI es absolutamente clave para los ABDL. Todos elaboramos un arquetipo de FAI y fantaseamos o hemos fantaseado con él: no tanto desde el punto de vista físico como de la interacción. Incluso diría que en este rollo nuestro el aspecto físico es menos importante que en otros, o que en la sexualidad estándar. Esa es mi sensación, al menos.

Creo que ese aspecto físico de la FAI es algo secundario y suelen importarnos más cuestiones como, por ejemplo:

  • ¿Cuál es su carácter? ¿Debe ser cariñosa, severa, permisiva, indulgente…?
  • ¿Cómo nos gustaría que nos trate? ¿De manera firme? ¿Ausente? ¿Exagerada? ¿”Realista”?
  • Creo que todos estaríamos de acuerdo en que la FAI ideal -la mía y la de todos los ABDL- siempre debería cambiar pañales. Siempre, siempre y siempre 😉
  • ¿Qué actitud debe mostrar ante una travesura, una rabieta o una situación similar? ¿Debe imponer disciplina? ¿Cómo? ¿O debe ser dialogante?
  • ¿Cómo nos gustaría que reaccionara cuando estamos mojados y/o sucios? ¿Debe reñirnos? ¿O, por el contrario, debe mostrarse comprensiva? ¿O depende de la situación?
  • ¿Debe castigarnos? ¿Corregirnos? ¿Mostrarse paciente? ¿O más bien implacable?
  • En caso de que nos guste la idea del castigo, ¿qué castigos serían adecuados? ¿O debe ser la FAI quien los escoja (siempre, por supuesto, con la comunicación adecuada y pleno consentimiento)?
  • ¿Qué actividades nos gustaría hacer con ella? ¿El baño? ¿El cuento? ¿La siesta? ¿La comida? ¿El juego?

¿Y vosotros? ¿Cuál es vuestra FAI ideal?

Chao, traviesillos…

Stephan

PD: En cualquier caso, mi seño es la más guapa del mundo. Que lo sepáis.

Test de preguntas ABDL (I)

No sé dónde encontré la primera versión o la más antigua de este test, pero la tenía por ahí y como los test son siempre divertidos, he pensado que la podía compartir con vosotros. El original estaba en inglés y más o menos lo he traducido sobre la marcha. Son unas 40 en total, así que hoy pondré solo las 20 primeras en historias abdl.

¡Al lío!

1) ¿Cuándo descubriste que te atraía todo esto del abdl? Desde que tengo uso de razón me gustan los pañales (sobre todo), chupetes y demás. Siempre. Cinco o seis años, puede que antes.

2) ¿Tela o desechables? Me gustan todos, pero tengo una ligera preferencia por los desechables. La razón es que de pequeño usé los de tela con braguitas de plástico pero los desechables eran como más chulos y modernos. ¿blancos, de otro color o con muñequitos? Aquí soy un poco escogidito. Los que más me gustan son los de muñequitos, pero no todos (por ejemplo, los Rearz los he probado y no me gustan mucho). Tampoco me gustan los pañales de colores, prefiero para eso los blancos de toda la vida (los clásicos no decepcionan).

3) ¿Escribes o lees historias abdl? Sí, claro 😉

4) ¿A quién le has contado que eres ABDL? A mis 3 mejores amigos y a una amiga, que luego fue mi novia y ahora es mi mujer.

5) ¿Has tenido parejas abdl? No.

6) ¿Qué es lo que más te gusta del abdl? La sensación de plenitud y de relajación que me proporciona.

Y que estoy bastante mono

7) ¿Y lo que menos? Que se nos trate a los abdl como si fuéramos enfermos mentales.  

8) ¿N1, N2, ambas? N1, básicamente. El N2 está bien sobre el papel; mola mucho los primeros 30 segundos, pero luego es un rollo.

9) ¿Has intentado «dejarlo» o has buscado ayuda para dejar de ser abdl? Nunca. Me encanta. No quiero dejar de serlo.

10) ¿Más ab o más dl? Depende del día. Suelo tender más al dl pero con un muy alto porcentaje de AB. Digamos 60-40%. Pero también hay días -pocos- que solo me apetece estar en modo AB, sin que haya contexto ni intención sexual alguna.

11) ¿Mimos o castigos? Las dos cosas, por favor, y en cantidades industriales.

12) ¿Qué juguetes tienes o usas con más frecuencia? No tengo muchos: algún peluchito bastante grande y poco más. Pero me encanta coger cualquier objeto que encuentre por casa y utilizarlo como si fuera un juguete (el soporte para el móvil es una nave espacial, el mando a distancia es un sable de luz, la caja de cartón es un baúl mágico para guardar tesoros, etc).

13) ¿»Regresas»? En caso afirmativo, ¿hasta qué punto? Sí, en una escala de 1 a 10 donde 10 es la regresión total, diría que un 3-4, pero mantengo el control siempre y en todo caso mi regresión consiste en flashes mentales o momentos de desconexión muy breves aunque extraordinariamente agradables.

14) ¿Cómo te ves a ti mismo cuando regresas? Pues tengo unos 3-4 años pero aún uso pañales (y soy muy listo y muy guapo y tal y tal… :P). Digamos que esa es mi edad de «little», en términos BDSM.

15) ¿Mojaste la cama? Sí, hasta los 7 años, más o menos. ¿Usabas pañales? Sí. De tela, con braguitas de plástico.

16) ¿Qué mimos te gustan más? Que me acaricien la cabeza o las mejillas, las pedorretas, las cosquillas en la cama…

17) ¿Qué castigos te “gustan” más? Azotes en el culete. Siempre.

18) ¿Qué objetos abdl -que no sean los pañales- te gustan más? Chupetes, onesies, toallitas, cremita para el culete, pijamitas (sobre todo si se nota el pañal debajo)…

19) ¿Tendrías una pareja o relación estable SIN ninguna interacción abdl? Aclaración: esa persona te gusta muchísimo, es genial en todo lo demás PERO no quiere saber nada del abdl porque le da asco-grima-yuyu-bajona. Sí, creo que no supondría un problema grave para mí. Evidentemente no sería «lo perfecto» pero a menudo lo perfecto es enemigo de lo bueno, que decía Voltaire. De todas formas, aunque a ella no le gustara, no me privaría de usar pañales en privado, onesie o lo que sea, cuando ella no estuviera en casa, etc. A eso nunca renunciaría ni consideraría aceptable que ella me lo quisiera prohibir o restringir. Puede, por supuesto, elegir no involucrarse, pero no pedirme que me niegue a mí mismo.

20) ¿Tienes un osito, peluche o muñequito de apego? (Respuesta actualizada a enero de 2024) ¡Sí! Me compré un osito no muy grande hará cosa de un año. Y me mola mazo ^^. También tengo algún que otro peluchito pequeño (un pulpo), regalo de mi pareja.

CUATRO POSIBLES RAZONES POR LAS QUE SOY ABDL

Si algo nos une a todos los ABDL del mundo es la necesidad de hacernos preguntas sobre el origen de nuestros gustos (esas sí que son historias abdl recurrentes). En mayor o menor medida, es algo que nos intriga: ¿Por qué yo y no otra persona? ¿Hay alguna forma de saberlo? ¿Existe una predisposición genética? ¿Es mera casualidad?

La verdad: no tengo ni idea.

En internet, al menos hace 20 años, las escasas teorías con las que uno se encontraba giraban en torno a lugares comunes de la psicología: traumas infantiles y demás. Todo muy de andar por casa, como os imaginaréis (“Si te gusta ponerte pañales, es que te maltrataron de niño y tal y cual…”). Si ya me sonaba bastante burdo, imaginaos a medida que iba conociendo más gente en internet -y en persona-, hablando con ellos de este tema y dándome cuenta de que no había absolutamente ningún patrón común. Que cada uno éramos de nuestra padre y madre, vaya. Es más: nadie refería nada relativo a traumas infantiles ni similares. La inmensa mayoría de estas personas habían tenido infancias normales, felices, padres afectuosos y demás.

En otras palabras: los fans de Bergman se podían ir a pastar. Nada de maltratos ni brutalidades físicas ni psicológicas. Que no. Y se acabó.

La escena de “¡muere, maldito!” me ponía los pelos de punta de joven

Hay muy pocos estudios científicos sobre el ABDL. No me preguntéis la razón, a lo mejor tiene que ver mucho con la cuestión de la que hablábamos en esta entrada previa, pero en donde no se adentran los expertos, los aficionados -o, simplemente, practicantes- digo yo que tenemos carta blanca, ¿no?

Así que aquí van, sin ningún orden particular, CUATRO HECHOS o razones, si queréis, que podrían haber influido para que me convirtiera en ABDL:

ENURESIS NOCTURNA

Sí, vale: un nombre muy enrevesado para definir algo tan sencillo como el “mearse en la cama” de toda la vida. Yo estuve dentro del 15/20% de niños a los que les pasa. Como consecuencia de ello, usé pañales por la noche hasta poco después de cumplir 7 años. Si me gustaba o no me gustaba usarlos, es difícil de decir. Retrospectivamente, lo único que podría decir es que no me disgustaba. O que no me disgustaba tanto como se supone que debería disgustarme, vaya. Ya hablaremos más de eso.

Este factor no se repetía tanto como cabría suponer en otros ABDL. Por mis propios datos -no es que tenga un Excel, vaya- y a ojo de buen cubero, solo entre un cuarto y un tercio de los ABDL habían mojado la cama y usado pañales (o no) por ello.

DESAPEGO

La verdad es que el título/tag no es muy bueno, pero no se me ocurre otro. Me refiero a si los ABDL hemos tenido un cierto problema de distanciamiento o desafección respecto a nuestros padres y parientes más cercanos. Cuidado: no hablo aquí de maltrato, ni mucho menos. Hablo de conflictos o carencias afectivas no resueltas. Sentimientos de soledad, incomprensión o decepción relacionados con otras personas habitualmente convivientes durante la infancia.

En mi caso, con toda seguridad hay un componente de este tipo, aunque no sé hasta qué punto intervendría en la fórmula. Muchos de mis amigos o conocidos ABDL mencionaban sentimientos parecidos, pero ninguno los veía tan importantes en la gestación del fetiche.

FANTASÍA

Fui un niño, un adolescente y un joven con una fantasía desbordante, en algunos casos rozando lo enfermizo -no digo patológico de milagro-. Este factor contribuía a generarme imágenes, contextos y referencias muy intensas en mi día a día, incluido lo relativo a historias ABDL. Digamos que mi rico mundo interior trataba de compensar el aburrido y pacato mundo exterior. Esa fantasía, por supuesto, me sigue acompañando en la vida adulta, aunque ya no es siempre para bien, como me ocurría antes. Qué le vamos a hacer.

Y me gustaban las banderas

Aquí, aunque parezca extraño, sí que coincidía bastante con otros ABDL. A menudo teníamos gustos o aficiones parecidas o vinculadas, especialmente con aquellos que tenían un lado AB más pronunciado.

TEMPERAMENTO MELANCÓLICO

¡Ja! Primero me meto con los “fans” de los traumas infantiles y ahora voy y saco a Hipócrates XD. Esto sí que es columpiarse, ¿eh?

En fin, me refiero a ciertos tipos de carácter más tendentes a la depresión que otros, vaya. Personas particularmente sensibles, artísticas, perfeccionistas, obsesivas, con tendencia a la idealización y, por norma general, más introvertidas que extrovertidas.

Este patrón se daba con cierta frecuencia, pero no me parecía significativo, puesto que no deja de ser una especie de arquetipo psicológico de entre los muchos que hay, y además desfasado de narices. Se necesitaría un estudio más profundo para valorar estos patrones, además de unos conocimientos que yo no tengo.

Y esto es todo. ¿Cuáles son vuestras 4 razones?

Nos vemos, meoncetes.

Stephan

ABDL: ¿Nuestro y solo nuestro?

A poco que uno busque por internet o husmee la wikipedia se encuentra con algunos datos verdaderamente insólitos. Por ejemplo, según no sé quien, resulta que 1 de cada 1.000 personas es ABDL. Por ejemplo, si vivieras en Bilbao, que sepas que hay 400 ABDL -suficientes para montar una cojomegafiesta de las de petarlo- viviendo contigo en la misma ciudad. En Barcelona, más de 2.000 y en España (insisto, según no sé quien), haciendo una cuenta muy sencilla, resulta que habría unos 45.000 ABDL’s. ¡Medio Lugo! ¡Un tercio de Tarragona!

¿Entonces por qué cojones no hay una super mega convención de ABDL’s todos los años en IFEMA? ¡Sería la caña! Con cobertura de prensa y con los políticos apareciendo para hacerse la foto y convencernos de que ellos son ABDL de toda la vida, y que si no les votas, los del partido contrario prohibirán los pañales con estampados chulos, los onesies tamaño adulto y las palas de spanking con lemas sensuales y tal y cual…

Vale, juro no hablar más de política.

De esto sí, ¿eh?

Cuando, hace muchos años, me topé con la estadística en cuestión, que es tan antigua como apócrifa – creo- me quedé patidifuso. Éramos muchos; ¿por qué asomábamos la cabecita tan pocos? Os hablo de hace 15 o 20 años; ahora la cosa ha mejorado, pero antes de que existiera Tumblr, en la época de los foros (pasaros por este si os mola el ABDL), y los grupos de MSN, no digo que fuera tabú, pero como mínimo era muy minoritario.

Luego, cuando me fui haciendo mayor (que no viejo), comencé a preguntarme, debido a muchas razones que os iré detallando en otras entradas, si de veras hace falta “salir del armario”, y si salir es algo inequívocamente bueno para todos los ABDL. Quiero decir: está claro que queremos hablar de lo que nos gusta, practicarlo y encontrar personas que compartan nuestros gustos, ya sea por amistad, afinidad o porque queremos que nuestra pareja sea también ABDL y en Tinder, que yo sepa, no existe la etiqueta “me hago pipí” ni ninguna parecida. Que, ojo: si la estadística de antes es cierta, no entiendo por qué no :P. ¡Debería! Desde Historias ABDL lo reclamamos.

Vivimos en una sociedad en la que todo lo que hacemos está siendo evaluado, medido, juzgado y clasificado, prácticamente en tiempo real, por los grandes poderes tecnológicos y los límites entre la vida privada y la pública son cada vez más difusos. Parece que, de algún modo, se nos obliga a exhibirnos como objetos de adorno y a formar parte de un mundo virtual cuyas reglas ni establecemos ni podemos cambiar, pero que nunca nos favorecen. Incluso hay presiones para participar en él y de él, ya sabéis: “Si no estás en la app chachipeich, no te enteras de nada”, “Date de alta en instasap, no seas antiguo”, “Puedes verlo en mi perfil de Turbochof”, etc. Tener privacidad, tranquilidad, intimidad, anonimato, está pasado de moda. Si no quieres ponerte en el escaparate a posar, eres un troglodita.

En consecuencia, nunca hemos estado más sojuzgados ni sometidos al arbitrio de los demás. No de nuestros amigos, familiares o allegados, no (que tampoco me vale, pero ya hablaremos de eso). Del “público”. De “la red”. De gente que ni siquiera conocemos. Y sin embargo, parece que importa mucho lo que piensen, o nos debería importar.

En este marco, digo, ¿por qué no es preferible y enriquecedor el guardarnos nuestros gustos para nosotros y nuestras parejas/amigos/ligues/whatever? En vez de obsesionarnos por ganar visibilidad y hacer que el público entienda lo que hacemos o lo que somos -cosa que probablemente nunca haga- ¿por qué no, simple y llanamente, pasar del público? ¿Por qué no mandar a ese público a tomar por el culo, básicamente? Y, además, como decía cierto famoso escritor: ¿Quién es el público y dónde se le encuentra?

A lo mejor no es tan importante que se nos comprenda. ¿Quién nos tiene que comprender? Y, sobre todo, ¿para qué? ¿En qué iba a mejorar nuestra situación, individualmente considerados todos y cada uno de los ABDL?

A mí me gusta creer que, por ahí, pensando algo parecido, hay en este mismo momento miles y miles de nenitos y nenitas cochineando, haciéndose mimos y calentándose mutuamente esos culitos traviesos (por supuesto, con erótico resultado). Yo sé que nunca me dejarán verlo, ni me enviarán fotos, ni vídeos ni nada. Y está bien. Porque resulta que la estadística de 1 entre 1000 a lo mejor es verdad, solo que nosotros somos así de discretos y nos gustan los secretitos. A ver si no por qué todas las compañías que venden historias ABDL repiten una y mil veces lo de “discreet shipping”.

¡Siempre!

¿Y quiénes podrían ser esos cientos de miles? Cualesquiera. Podrían ser conocidos míos, o mi jefe y su marido, o los simpáticos millenials que se acaban de mudar al edificio. Me gusta pensar que hay miles de personas que han construido su refugio ABDL y que son felices en él, como yo lo soy en el mío, sin necesidad de buscar aprobación, comprensión ni sensibilización (detesto esa palabra) respecto a lo que hacen o dejan de hacer.

Si hay alguna militancia que merece la pena hoy día, es la de la intimidad. Porque hay cosas en la vida que son personales de verdad.

¡Todos al Walden!

Stephan

ABDL: ¿Nuestro y solo nuestro?

A poco que uno busque por internet o husmee la wikipedia se encuentra con algunos datos verdaderamente insólitos. Fijaos: según no sé quien, resulta que 1 de cada 1.000 personas es ABDL. Por ejemplo, si vivieras en Bilbao, que sepas que hay 400 ABDL -suficientes para montar una cojomegafiesta de las de petarlo- viviendo contigo en la misma ciudad. En Barcelona, más de 2.000 y en España (insisto, según no sé quien), haciendo una cuenta muy sencilla, resulta que habría unos 45.000 ABDL’s. ¡Medio Lugo! ¡Un tercio de Tarragona!

¿Entonces por qué cojones no hay una super mega convención de ABDL’s todos los años en IFEMA? ¡Sería la caña! Con cobertura de prensa y con los políticos apareciendo para hacerse la foto y convencernos de que ellos son ABDL de toda la vida, y que si no les votas, los del partido contrario prohibirán los pañales con estampados chulos, los onesies tamaño adulto y las palas de spanking con lemas sensuales y tal y cual…

Vale, juro no hablar más de política.

De esto sí, ¿eh?

Cuando, hace muchos años, me topé con la estadística en cuestión, que es tan antigua como apócrifa – creo- me quedé patidifuso. Éramos muchos; ¿por qué asomábamos la cabecita tan pocos? Os hablo de hace 15 o 20 años; ahora la cosa ha mejorado, pero antes de que existiera Tumblr, en la época de los foros (pasaros por este si os mola el ABDL), y los grupos de MSN, no digo que fuera tabú, pero como mínimo era muy minoritario.

Luego, cuando me fui haciendo mayor (que no viejo), comencé a preguntarme, debido a muchas razones que os iré detallando en otras entradas, si de veras hace falta “salir del armario”, y si salir es algo inequívocamente bueno para todos los ABDL. Quiero decir: está claro que queremos hablar de lo que nos gusta, practicarlo y encontrar personas que compartan nuestros gustos, ya sea por amistad, afinidad o porque queremos que nuestra pareja sea también ABDL y en Tinder, que yo sepa, no existe la etiqueta “me hago pipí” ni ninguna parecida. Que, ojo: si la estadística de antes es cierta, no entiendo por qué no :P. ¡Debería! Desde Historias ABDL lo reclamamos.

Vivimos en una sociedad en la que todo lo que hacemos está siendo evaluado, medido, juzgado y clasificado, prácticamente en tiempo real, por los grandes poderes tecnológicos y los límites entre la vida privada y la pública son cada vez más difusos. Parece que, de algún modo, se nos obliga a exhibirnos como objetos de adorno y a formar parte de un mundo virtual cuyas reglas ni establecemos ni podemos cambiar, pero que nunca nos favorecen. Incluso hay presiones para participar en él y de él, ya sabéis: “Si no estás en la app chachipeich, no te enteras de nada”, “Date de alta en instasap, no seas antiguo”, “Puedes verlo en mi perfil de Turbochof”, etc. Tener privacidad, tranquilidad, intimidad, anonimato, está pasado de moda. Si no quieres ponerte en el escaparate a posar, eres un troglodita.

En consecuencia, nunca hemos estado más sojuzgados ni sometidos al arbitrio de los demás. No de nuestros amigos, familiares o allegados, no (que tampoco me vale, pero ya hablaremos de eso). Del “público”. De “la red”. De gente que ni siquiera conocemos. Y sin embargo, parece que importa mucho lo que piensen, o nos debería importar.

En este marco, digo, ¿por qué no es preferible y enriquecedor el guardarnos nuestros gustos para nosotros y nuestras parejas/amigos/ligues/whatever? En vez de obsesionarnos por ganar visibilidad y hacer que el público entienda lo que hacemos o lo que somos -cosa que probablemente nunca haga- ¿por qué no, simple y llanamente, pasar del público? ¿Por qué no mandar a ese público a tomar por el culo, básicamente? Y, además, como decía cierto famoso escritor: ¿Quién es el público y dónde se le encuentra?

A lo mejor no es tan importante que se nos comprenda. ¿Quién nos tiene que comprender? Y, sobre todo, ¿para qué? ¿En qué iba a mejorar nuestra situación, individualmente considerados todos y cada uno de los ABDL?

A mí me gusta creer que, por ahí, pensando algo parecido, hay en este mismo momento miles y miles de kinksters cochineando, haciéndose mimos y calentándose mutuamente esos culitos traviesos (por supuesto, con erótico resultado). Yo sé que nunca me dejarán verlo, ni me enviarán fotos, ni vídeos ni nada. Y está bien. Porque resulta que la estadística de 1 entre 1000 a lo mejor es verdad, solo que nosotros somos así de discretos y nos gustan los secretitos. A ver si no por qué todas las compañías que venden historias ABDL repiten una y mil veces lo de “discreet shipping”.

¡Siempre!

¿Y quiénes podrían ser esos cientos de miles? Cualesquiera. Podrían ser conocidos míos, o mi jefe y su marido, o los simpáticos millenials que se acaban de mudar al edificio. Me gusta pensar que hay miles de personas que han construido su refugio ABDL y que son felices en él, como yo lo soy en el mío, sin necesidad de buscar aprobación, comprensión ni sensibilización (detesto esa palabra) respecto a lo que hacen o dejan de hacer.

Si hay alguna militancia que merece la pena hoy día, es la de la intimidad. Porque hay cosas en la vida que son personales de verdad.

¡Todos al Walden!

Stephan

Un blog ABDL (+18)

Edito: Para que no queden dudas sobre el alcance y el contenido, he decidido fijar este post en la parte superior del blog

Hoy doy comienzo a historias abdl; un pequeño proyecto personal -no sé si debería llamarlo así- que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza.

Lo primero es presentarse, ¿no? Mi nombre no es relevante («il messaggiero non é importante«), pero me podéis llamar Stephan. Soy un anónimo ciudadano español de edad comprendida entre los 35 y 45 años, casado y con un hijo. Vivo desde hace años en una de las 3 ciudades más grandes de España, en la que soy forastero, ya que nací en un lugar pequeño, húmedo y decadente de ese mismo país. Ejerzo una profesión liberal y me apasionan la música, los libros, los juegos de mesa y cuantas nerderías y rarezas os podáis imaginar. Soy un tipo apasionado, como podréis comprobar, romántico incurable e inconformista enfermizo. Valga como resumen.

Y me gustan según qué cosas

Pero, de entre todas estas pasiones, aquí os voy a hablar de la que acaso es más vieja e íntima: el ABDL. Con ello no pretendo hacer apología de lo que soy, ni convencer a nadie de que lo practique o lo deje de practicar. Me importa más dar a conocer o divulgar cuestiones relativas a esta peculiar y (¿lo pilláis?) absorbente afición, por llamarla de algún modo. Compartir historias, experiencias y gustos. Conocer y conocernos mejor.

Dicho esto, paso a describiros muy por encima las pautas generales que voy a seguir en el blog:

– Ya que hablaremos de cuestiones relacionadas con la sexualidad, este es un blog +18. Creo que los menores no deberían leerlo, así que, si lo eres, no lo hagas, por favor. Mejor busca otros contenidos. Para WordPress, este es un blog de adultos.

– No obstante lo anterior, lo máximo que encontrareis aquí es, como mucho, fotos y textos con clara carga erótica o referencias sexuales, pero no pornografía. Algo perfectamente normal en un blog sobre fetiches.

– Me gusta escribir relatos eróticos ABDL (o no) y de vez en cuando postearé alguno, como decían los Cradle of Filth  : «For your vulgar delectation«. Lo que encontrareis en ellos es, insisto, lo que ya he descrito en el párrafo anterior. No os hagáis ilusiones :P.

«In marble ballrooms of delight
The erotic and the wicked dance alike
«

– Si encuentras algo que consideres que es tuyo, de tu propiedad o derecho, o de un tercero, escríbeme y será retirado inmediatamente.

– Haré lo posible por actualizar el blog dos veces por semana. Espero cumplir, pero tampoco puedo garantizarlo. La vida es dura.

– Habrá bastantes posts enfocados a hablar de algo que a casi todos los abdl nos obsesiona: el origen de nuestro fetiche. Tengo mis propias dudas y, como decían Faemino y Cansado «las voy a exponer» en el blog . No es una teoría científica -no soy psicólogo-, solo una mera opinión o aproximación desde la experiencia. Al fin al cabo, en mi blog digo lo que quiero.

¡Cómprate un bajo y ve por ahí a tocar en pañales!

– Contaré ciertas experiencias personales también, tanto de mi infancia como mi adolescencia y vida adulta, relacionadas en su mayoría con el ABDL y que de algún modo de marcaron. Quizá os identifiquéis con ellas. O puede que os parezcan increíbles. A lo mejor pensáis que me las estoy inventando. Vosotros decidís.  

– Soy un obseso de la libertad de expresión. Solo borraré o retiraré comentarios, links o similares que de una forma clara contravengan las políticas de WordPress o, de algún otro modo, puedan entenderse como calumnias, injurias, u otro tipo de conductas ilegales.

– El sentido del humor está en horas bajas en mi país. Vamos a ver si lo retomamos un poquito y nos divertimos todos: vosotros y yo. No hace falta ponerse demasiado serios para hablar de cómo y con qué lo pasamos bien. Tan contentos.

– Para cualquier cosa que me queráis contar. Para charlar. Contactarme. Saludarme. Para intercambiar experiencias. Para preguntarme mi opinión, o para intentar venderme un alargamiento de pene (¡buena suerte! :P), sentíos libres de escribirme a nenitomojadito@gmail.com .

¡Un abrazo -o mimo- a todos y vamos allá!

Stephan