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LAS CRÓNICAS DEL EVENTACO (III): «THE AWAKENING»

Cuando la seño entró, fue como si se trajera el sol con ella para darme luz y calorcito 🙂 .

Y ahora meto este viejo clásico de clavo Kiss FM Mindstate, que es mítico y tal…

La verdad es que se lo trajo consigo literalmente, porque se comió una hora larga de espera con el calorón de Madrid en junio, sin tener gran cosa que hacer. Pero aguantó. Aguantó por mí. ¿Entendéis? ¡Por mí! No sé si os lo he dicho alguna vez, pero no hay forma de expresar con palabras lo mucho que la adoro, amo, venero e idolatro O:).

Saber que ella estaba por allí, relativamente cerca, aunque no pudiera -en teoría- acercarme ni para decirle “holis”, contribuyó en gran medida a calmar mis paranoias. No obstante, al final del evento me llegaría a confesar que estuvo a punto de mandarme a la mierda y marcharse a casa XD. Menos mal que decidió quedarse conmigo.

Me tiré un buen rato buscando su mirada. Estudiando su expresión. Investigando. ¿Qué le hacía sentir todo aquello? ¿El verme allí entre los demás little, como uno más? ¿Acaso se había metido en el rol y me ignoraba a propósito? Se suponía que tenía que hacer como si nada; esa era parte de la gracia, al menos en aquel momento del evento. Me daba igual: yo buscaba un gesto de aprobación por su parte. Un simple mohín que me permitiera confiar: “Sí, seguro que me va a adoptar”. O, por lo menos, un «todo va bien«. Huelga decir que no lo logré; se mantuvo fría y hierática como un ídolo antiguo, muy en su línea. Claro que, por otra parte, es muy fácil que estuviera pensando: “le voy a poner el culo culito como un tomate a ese gilipollas tontorrón” y no tuviera el chichi pa farolillos XD.

Durante esta fase del evento, la mayor parte del tiempo mi compi artista y yo estuvimos prácticamente solos en la mesita, porque el otro little no hizo más que escaparse y pulular por el local, entre las risas -en el buen sentido- y las bromas de los middle y, en mucha menor medida, las nuestras. Hubo mucho contraste entre lo travieso que era él y lo buenos que éramos nosotros dos. El staff le dio caza sistemáticamente y lo devolvió a su sitio no sé ni cuántas veces. Pero es que, claro: siendo tan pequeñito, pues poco podía hacer con los colores y los lápices, ni tampoco con la plastilina. Je, je… Aunque ya ha pasado una semana, es como si siguiera escuchando la voz de la Sra. Subdirectora: “No se come, no se coooooome” XD.

Los middle seguían con sus tareas y nosotros con nuestras cositas artísticas. Yo jugué a que “calificaba” el dibujo de mi compi y él el mío, como (según nos sonaba) hacen los profes con los trabajos de los mayores ;). Podéis ver la calificación al pie del dibujo, cuya foto subí en el episodio anterior.

Algo muy positivo y que me sorprendió gratamente: el evento no fue solo muy inclusivo, sino desenfadado. Quiero decir que el humor siempre estuvo presente y esto es algo que yo agradezco y que, como sabéis, intento siempre potenciar en este blog. Nunca fue serio en exceso, pero no por ello las escenas perdieron un ápice de autenticidad. Esta manera de enfocarlo fue, a mi juicio, muy positiva y me consta que gustó mucho a los participantes. Lo importante, como siempre decimos en Historias ABDL, no es pasar a la historia, sino pasar de historias. Bueno, no sé si lo hemos dicho alguna vez, pero se me acaba de ocurrir y viene a cuento, así que os coméis el puto retruécano y se acabó :P.

Truqui 7: Cuanto más sentido del humor le pongáis, mejor. Al fin y al cabo, nadie se lo pasa mal en un evento en el que se ríe a gusto.

También hubo recreo, no creáis que no, aunque los middle decían que hasta que no sonara el timbre, ni había recreo ni nada XD. Ese es un punto negativo en cuanto a verosimilitud, aunque también es verdad que si llega a sonar un timbre, me hago pipí del susto y además, de verdad. Y, ahora que hablo de hacerse pis, un dato curioso -además de sorprendente, dada mi condición de meoncete-: conseguí mantenerme seco durante todo el evento. No sé si los demás little lo consiguieron ni si hubo premio al final por conseguirlo, como había mencionado el staff, jeje 🙂 Es más: durante la mayor parte del tiempo ni siquiera me acordé de que llevaba pañal, lo cual viene muy al hilo de lo que quiero contaros ahora.

A menudo me he clasificado a mí mismo en este blog como un fetichista. Al menos, en lo esencial. Para mí, esta parafernalia de los pañales, onesies y demás siempre ha tenido, más que nada, un trasfondo eminentemente sexual. Es cierto, y también lo he reconocido, que otras veces la parte sexual queda velada, o por completo al margen. Depende de múltiples factores, a saber: estado de ánimo, hora del día, época del año y paralaje relativo de Saturno respecto a la cuarta casa de Aries Trimegisto…:P. Fuera coñas: es impredecible. No es algo que ni yo ni la mayor parte de los ABDL controlemos a voluntad.

Esta dimensión fetichista la tengo muy explorada. Ha funcionado de múltiples formas y en diversos contextos. La he compartido con mi pareja cienes y cienes de veces. O cincuentas y cincuentas. Pero vaya; es un campo en el que me muevo con suma facilidad y por donde piso firme. Conozco mis reacciones, sé lo que las dispara y cómo manejarme en una intercambio fetichista con mi seño, si estoy en pañales. Y la seño –en cierta medida- también, claro. Después de todo fue ella la que se sacó de la manga según que truquis de Bene Gesserit para someterme abedélicamente. Pero eso ya os lo cuento otro día, cochinotes.

En la otra parte, o sea, la no fetichista, soy muy novato. No es algo con lo que mi pareja se sienta cómoda y yo nunca la presionaría para que “aceptara” mis juegos y mis movidas AB. Me juré a mí mismo que jamás manejaría mi relación como si fuera un libro de contabilidad (“si yo hago esto, tú haces esto otro”, etc.) y durante estos 18 años lo he cumplido a rajatabla. De manera que nunca o casi nunca he podido recrearme en la parte AB. Por lo tanto, me conozco menos en ese tipo de interacciones, de poco a casi nada. Y rara vez he podido mantenerme en littlespace durante largos períodos de tiempo, ya que, al menos para mí, ese littlespace requiere de la presencia y colaboración de mi FAI. Digamos que mi experiencia práctica como ABDL (siendo yo un 40% AB y un 60% DL) es más bien un 5% AB y un 95% DL. Muy poco equilibrada, como veis.

Y he ahí la segunda gran misconception de la que os quería hablar en estas crónicas: yo acudí al evento con una mentalidad muy DL, simple y llanamente porque era a lo que estaba acostumbrado. No me planteé que, una vez allí, esa faceta DL, más fetichista o más sexual, si queréis, iba a mantenerse ausente casi al 100% y sería reemplazada -o, mejor dicho, barrida- por mi lado AB. Justo el menos explorado. El más misterioso para mí. Y ese estado mental no lo domino, no lo controlo como la faceta DL. Es, en gran medida, Terra Incógnita para mí, fuera de las pequeñas interacciones y anécdotas que os he contado ya en ocasiones anteriores.

¿Qué consiguió desencadenar ese mecanismo? No lo sé. Las bromas de los middle. Las travesuras de nuestro compi super-little. El entorno seguro y relajado. La presencia lejana pero reconfortante de la seño. El cariño del staff y de todos los presentes. ¿Quién sabe?

Así que… ¡pasen y vean! Porque a partir de aquí -debían ser alrededor de las 19:30- toma el control un yo que no soy yo. Un Stephan que no es Stephan. Un Nenito que no es el Nenito de siempre.

Pero que, de alguna manera, es más yo que ninguno de ellos.

Stephan

¡LAS CRÓNICAS DEL EVENTACO! (II): NUBARRONES

Me acuerdo que más bien al principio -y me encantó- interactué un poco con una de las middle, que era el amor en persona. No diré “hablé”, porque no aplica. Ella y yo sabemos por qué ;).

Y… sí. Te confirmo que a mi Osi le gusta el heavy metal. Aquí aparece curioseando mi pañal pero, créeme: le encanta

Luego, lo único que me vi capaz de hacer fue abrazarme a mi Osi y buscar a la seño con la mirada. Pero la seño no estaba allí :(. Vendría más tarde para el roleplay de las adopciones (si sobrevivía a la hora de espera con el calorazo, que esa era otra). Tenía que sobreponerme a su ausencia y soltarme un poco. Animarme. Divertirme. “¡Vamos, tío!” -me decía- “¡Estás sentado a una mesita en onesie, peto y pañales junto con otros dos little! ¡Tienes colores, papeles, peluches…! ¡Tienes de todo, como el de las gambas y los chopitos! ¿A qué esperas, gilipollas? ¡Ríe! ¡Salta! ¡Méate encima!”.

Eso fue, más o menos, lo que me estuve repitiendo la primera media hora del evento, sentado a la mesita, pero no había manera de relajarme ni de conectar, ni de entrar en littlespace. Mi nivel de frustración, como os podéis imaginar, comenzó a despuntar. Las razones son desconocidas para mí: quizá es que nunca había compartido mi littlespace con nadie salvo con la seño pero, por otra parte, os aseguro que un servidor carece por completo de lo que la gente normal llama “vergüenza”1. Y, si no se trataba de vergüenza, entonces, ¿cuál era el problema? ¿Por qué no me dejaba llevar?

¿Qué me pasaba? Ni idea. Y, precisamente, el hecho de no entenderlo me angustiaba más y más. Una y otra vez me repetía: “Pero tronco, si tú eres un tío sin inhibiciones, la única persona en el mundo que es igual borracha que sobria1, ¿qué te pasa?”. Entré en bucle y empecé a pensar que a lo mejor me había equivocado, me había juzgado mal a mí mismo y a mis capacidades. Y vuelta la burra al trigo: “¿Cómo puedes ser tan bobo?”. Etc.

Me costaba horrores mirar a cualquier persona que no fueran los little que estaban conmigo. Notaba una presión enorme en la garganta: algo abrumador, como una mano que tirara de mí hacia afuera, que me quisiera sacar de allí cuanto antes y a lo bestia. Por absurdo que parezca, me llegué a sentir fuera de lugar cuando, irónicamente, jamás había estado en un lugar más apropiado para mí. ¡Figuraos!

En esos momentos, si de veras hubiera estado la seño conmigo, creo que habría huido. Y no he escogido la palabra al azar. No digo “ido” ni “marchado”, sino “huido”.

Creo que debía tener cara de angustiado, porque el staff se volcó conmigo, como ya os conté, y rara vez me he sentido más arropado ni he podido expresarme con semejante libertad acerca de estos gustos y tendencias míos. Hicieron cuanto estuvo en su mano y, gracias a ellos, pude soltarme un poquito y ponerme a dibujar y pintar tímidamente, aunque me costó lo indecible. Mis dieses a Altana y a todos los demás. Y un millón de gracias también O:).

Truqui 6: Confía en el staff. Ellos saben más que tú. Seguro.

Quiero resaltar que el único responsable de estos sentimientos fui yo. No fallaba nada en concreto. Ni el momento, ni el lugar, ni la compañía, ni nada de nada. No quiero asustaros tampoco ni echaros para atrás al contarlo; al revés, creo que probar cosas nuevas es casi siempre bueno. Pero también creo que esos experimentos pueden desatar reacciones impredecibles y es importante ponerlo de manifiesto, para que nadie piense que todas las experiencias que merecen la pena son unidimensionales. La mayoría no lo son. Es necesario concebirlas como un todo.

Por hacer una comparación: imaginaos que hacéis paracaidismo por primera vez. El momento de tiraros desde el avión al vacío quizá fuera muy difícil, pero la experiencia en su conjunto puede haber sido genial y ese instante de duda, de miedo o de frustración no la empaña, sino que le confiere cierta grandeza. Hay una fase de duda y dolor antes de alcanzar la gloria. No llegas, ves, triunfas y te vas. ¡Julio César solo ha habido uno en la historia, tíos!

Aquí tenéis mi cojo-mega-obra de arte, por cierto ;).

Y esto no es nada: mi compi little hacía virguerías con la plastilina. Me quedé con las ganas de pedirle que me regalara uno de sus muñequitos como recuerdo, pero la seño no me dejó (¡seño mala! :(). Yo me limité a hacer arcos y arcos de plastilina cosa que, lo reconozco, me sirvió para tranquilizarme. Mi compi también pintó e hizo sus dibujitos más tranquilo que nada y -eso segurísimo- más tranquilo que yo. El otro peque, como era más pequeño, no tenía todavía esa capacidad, pero inquietudes, lo que se dice inquietudes, las tenía todas. ¡Menudo trasto estaba hecho! 🙂

Alrededor de la hora en la que entraron los papis y mamis (debió ser sobre las 19), yo me había tranquilizado bastante y me sentía más alineado con mi little interior. Era capaz de participar activamente junto con los compis y el staff, podía dibujar, jugar con la plastilina y, en resumidas cuentas, estar más contento.

La primera hora del evento termina aquí :). Y ahora vienen cosas bonitas. Muy bonitas y muy íntimas.

¡Emocionantes!

Stephan

(1) Según la ya muy vieja máxima de uno de mis mejores amigos.

¡LAS CRÓNICAS DEL EVENTACO!: ORFANATO BDSM EN MZMRAINBOW (I)

Bueno, chicos, pues aquí estoy: de resaca, aunque no por culpa del alcohol, sino por el evento al que tuve la suerte y honor de asistir en MZM Rainbow, en Madrid.

La tarde y particularmente tarde-noche del pasado sábado fue muy, muy intensa para mí. Tanto, que aún tardaré en recuperarme, por lo menos, unos cuantos días.

Quería haceros un resumen un poco “por encima” de lo que pasamos y cómo lo pasamos, pero se me ha ocurrido algo mejor: voy a explayarme a conciencia. ¡Para variar!

En primer lugar, porque me apetece, qué cojones XD. Y, en segundo, por una razón más práctica: quizá muchos de vosotros os estéis planteando acudir a algún evento, fiesta o club BDSM y no os atreváis, porque no sabéis qué os vais a encontrar, os da corte o lo que sea. ¡No desesperéis, porque aquí está el Nenito -Stephan para los amigos- dispuesto a largaros uno de sus rollos macabeos! ¡Y por fascículos!

Creo que, además, sería bueno entrar en detalles. De este modo, aquellas personas tan neófitas como yo se harán una idea de lo que cabe esperar y de cómo afrontar y gestionar las situaciones más variopintas que puedan darse, una vez metidos en harina. Evidentemente, luego la realidad y la experiencia de cada uno serán diferentes; que nadie se tome esto como un paradigma. Pero yo contaré mi vivencia por si sirve de inspiración para los seguidores de este blog y para cualesquiera curiosos que se dejen caer por aquí. Hasta os apuntaré algunos truquis para que podáis subir unos nivelillos previos, chiquis

¿Cómo empezar? Madre mía, es que tengo semejante saturación de sentimientos… El evento fue al mismo tiempo terrible y hermoso para mí. Sé que suena contradictorio, pero es la mejor forma que tengo de describirlo.

¡Venga! Hagamos una retrospectiva completa y sabréis por qué.

PREPARACIÓN

Los quince días anteriores al evento los pasé más nervioso que un flan, haciendo preparativos y, en mi línea, dejando volar mi calenturienta imaginación. Como buen neófito, cualquier escenario me parecía plausible, tanto bueno como malo. No es que yo tuviera una concepción previa de lo que es un evento BDSM, pero bueno, uno se imagina un entorno muy liberal, con suma relajación de costumbres y todo eso, ¿no?

No sé si me explico…

Teniendo en cuenta que no iba solo, sino con mi seño (la mía de verdad, no la de mis historias), mi miedo principal era por ella. Yo daba por hecho que a mí me iba a encantar, pero a ella… ¿Cómo podía saberlo? Quería que se encontrase cómoda, que disfrutara, y no las tenía todas conmigo. Después de todo, mi seño no es ABDL y, aunque sí es ageplayer, lo es en otra onda muy distinta a la que llevaba el evento.

¿Y si se aburría? ¿Y si se sentía incómoda? ¿Y si se encontraba fuera de lugar? ¿Y si yo estaba allí más a gusto que un arbusto y ella se iba? ¿Y si no me dejaba quedarme? En una cuestión así, no la podría desobedecer: a ver si os creéis que es la seño solo para lo bueno. ¿Tanto tiempo esperando para mi primer evento y, al final, no iba a quedarme en él ni media hora? Y vueltas y más vueltas.

He ahí mi primera misconception y, quizá, la más gorda de todas las que os revelaré: no solo ella se sintió perfectamente y a gusto en todo momento, sino que en determinadas fases llegó a pensar que se lo estaba pasando mejor que yo. Pero ya llegaremos a eso: ahora sigamos con los preparativos.

Truqui 1: No contaminéis la experiencia con vuestros prejuicios. Lo que ocurra muy probablemente sea sorpresivo al 100% y vuestras expectativas serán aniquiladas por la vivencia real.

Siguiendo el consejo de la seño, me preparé un outfit super mono: mi onesie de piratas (que habéis visto por el blog mil veces), peto vaquero, playeros, sujeta-chupete, chupete y zapatillas cómodas. En lo referente a pañales, me llevé unos cuantos ABU Dinosaurs. Y, con esto, quedó el outfit terminado. En realidad yo quería ir solo con el onesie, pero la seño dijo que eso era de pequeñajos y que yo ya soy mayor. Y tiene razón. Siempre tiene razón. Así que peto, onesie y pañalito, como ella mandaba (“y peto largo, que con pantalones cortos parece que vas disfrazado”).

Hicimos algunos preparativos sencillos vía Telegram y Fetlife. Lo normal, supuse, en un evento de esta naturaleza: historial, límites, palabras de seguridad, etc. No obstante, no había nada parecido a un “programa” claramente organizado. Fuera de una idea general del contenido del evento, lo cierto es que los asistentes fuimos allí casi a ciegas. ¡A la aventura!

Los últimos días antes del sábado me costó dormir. No tenía otra cosa en la cabeza, la verdad. Daba mil vueltas en la cama mientras ideaba escenarios de lo más grotesco. Desde “meto la pata hasta el corvejón y me cuesta el divorcio” a “nos marchamos a los diez minutos porque la seño se enfada”, pasando por “me pongo tan cachondo que bato el récord mundial de eyaculación precoz”. Y otros que no os cuento porque pensaríais que estoy absolutamente loco XD. Que vaya, un prodigio de la cordura tampoco soy, como bien sabéis los que me seguís.

Pero el caso es que, al final… ¡¡llegó el día!! ¡¡Albricias!!

LA PRIMERA EN LA FRENTE

El evento iba a tener lugar en el local de MZM Rainbow el sábado 15 por la tarde. Allí nos fuimos en coche, completamente mentalizados -sobre todo yo- y dispuestos a darlo todo en nuestro primer evento –oh, la la!– BDSM.

Truqui 2: No es difícil aparcar en la zona del local de MZM Rainbow. Se trata de un polígono industrial justo al lado de una de las salidas de la M30. Aunque muchos de los aparcamientos son reservados, si el evento o la fiesta a la que vais es un fin de semana o día festivo, encontraréis sitio casi seguro. La estación de tren de Villaverde tampoco está lejos, si preferís el transporte público.

Truqui 3: El local está en la parte posterior del edificio, según accedéis a las naves correspondientes desde la carretera. No tiene pérdida: es el único con una puerta negra. ¡Cómo no! 😉

Debimos llegar alrededor de las 17:40, más o menos. Cuando aparcamos, ya había algunos participantes por la zona y comenzaron las presentaciones. Seguidamente, entramos en el local, en donde nos estaba esperando el staff del… ¡Orfanato, claro! ¡De esto trataba el evento! 😀

Al principio lo único que necesitábamos era cambiarnos y prepararnos tanto mental como administrativamente para el sarao: identificarnos, etc. Yo me llevé todo en una mochila y mi seño también se procuró un extremadamente sugerente outfit en plan profesora/nanny, con arnés de cuero incluido que, la verdad: solo de vérselo puesto, babeo como un auténtico toddler.

Y aquí llega mi mayor metedura de pata de la tarde: a pesar de que nos lo habían dicho claramente, a mí se me había olvidado decirle a la seño que los little entrábamos solos y los acompañantes y caregivers solo podían entrar después, allá sobre las 19 más o menos. Y la seño no se pudo poner su outfit de-puta-madre-cómo-es-posible-que-semejante-hembra-me-dirija-siquiera-la-palabra-soy-su-puto-Kajiro-oh-cielos-cómo-la-adoro-oh-oh-cielos, etc. Me cansé de pedirle perdón, mientras ella decía no sé qué de la azotaina que me iba a llevar en cuanto volviéramos a casa (:P), pero yo seguía estando tan nervioso que ni siquiera recuerdo el momento en que ella se marchó y yo me quedé solo con los participantes -que seguían llegando- y el staff, compuesto por:

  • Funcionaria de administración.
  • Supervisor.
  • Subdirectora del centro.
  • Directora y Jefa de Estudios.
  • Médica jefe y enfermera.

Truqui 4: No seáis tan bobos como yo y recordad las normas de los eventos, especialmente las relativas a horarios, entrada, acceso, acompañantes, etc.

Subí a cambiarme al piso de arriba y… segunda metedura de pata: no fui capaz de encontrar mi sujeta-chupete. ¡Con lo que me molaba! Revolví la mochila una y mil veces, pero me tuve que dar por vencido a los 10 minutos, entre otras cosas porque en el baño hacía un calor de diez mil demonios feroces. Y con el onesie, el peto y el pañal, me estaba asfixiando. Sin embargo, durante el resto del evento estuve muy a gusto en cuanto a temperatura, con lo cual supongo que se trataba, una vez más, de mis putos, putísimos nervios. Es casi seguro, puesto que el dichoso sujeta-chupetes apareció después abajo, en la entrada. Muy probablemente se me cayó al intentar coger algo de la mochila cuando entramos y ni me fijé.

La verdad es que me lo merecía

El caso es que, aunque suene estúpido, cuando la seño se marchó comencé a sentir algo extraño. ¿Sabéis esa sensación de que lleváis esperando algo tanto tiempo que luego, cuando, ocurre, no sabéis cómo gestionarlo? Pues algo parecido. Y se suponía que estaba en mi salsa: mi onesie, mi pañal, un mandilito, mi nick en una pegatina con colorines…

El evento comenzó dividiéndonos por edades: los más pequeñitos, en la mesita baja y los más mayores en la mesa grande. Esta primera parte del evento fue un roleplay muy parecido a lo que sería una escuela. Para los pequeños había colores, dibujos, plastilina (¡qué puntazo!) y todas esas cositas, y para los mayores sus mates y demás ;). Éramos 3 en la mesa pequeña: un little muy, muy pequeñito, otro solo un poquito más joven que yo, y yo. En la mesa grande eran muchos más que nosotros, pero en ningún momento fueron un problema las diferencias de rol.

Desde el principio, tuve claro que el staff estaba volcado en nosotros y muy especialmente conmigo. Supongo que fue porque se me veía mucho más nervioso que a los demás, incluyendo en esto a los little que estaban conmigo en la mesita. En todo momento pude comunicarme con ellos, hablar de lo que sentía, de quién era, de mis gustos, mi experiencia, mis necesidades y, la verdad, no solo no puedo quejarme en absoluto sino que, de no ser por ellos, no habría molado ni la mitad. Me hicieron sentir un poquito como el niño mimado en algunos momentos y… joder, ¡mentiría si dijera que no me gustó, jajaja! XD

Truqui 5: Exprésate, habla con los organizadores, sé accesible y amable con todo el mundo. Tu mente te lo agradecerá.

¡Pero el evento acababa de empezar! ¿Qué más se podía pedir?

Pues ni puta idea, pero yo quería pedirlo y a gritos. Así de claro. O, mejor dicho, así de oscuro.

En cuanto tenga un rato, seguimos con la crónica. Que vienen curvas.

¡Besitos, peques!

Stephan

Evento bdsm en Madrid

Ya estamos aquí con otra actualización de viernes. ¡Y esta va sobre un evento BDSM!

Tras algunas semanas considerándolo y haciendo malabarismos con la agenda para poder cuadrarlo, parece que tomaré parte en un evento que tendrá lugar el día 15 de junio en Madrid. ¡Me voy de evento BDSM en pañales! XD

Pasen y vean…

evento bdsm

¿Mola o qué?

El evento tendrá lugar el día 15 de junio en Madrid y, como veis, será un evento BDSM muy orientado a los ABDL, littles y demás. O el más orientado a nuestro rollo -que yo sepa- en bastante tiempo.

También os dejo el link de Fetlife https://fetlife.com/events/1510283

Así que nada; los que tengáis curiosidad por conocerme en persona, allí estaré junto con, espero, un montón de littles, mommies, daddies y demás. Por supuesto, será un entorno seguro, inclusivo, y ni qué decir tiene que +18. ¡Evidentemente!

Habrá meriendas, actividades varias, roleplay y espero que lo pasemos todos muy bien. El dress code es el correspondiente al evento. Servidor ya tiene configurado su outfit con peto+onesie+pañal, etc. :D. Pero, eso sí: el evento no lo organizo yo y desconozco los detalles más allá de lo que os cuento aquí.

Os cuento también que es mi primer evento, así que estoy algo nervioso, pero bueno. Creo que es positivo que se organicen actividades de nuestro rollito -o muy similar-, así que me dije: «tengo que ir». Y salvo catástrofe o imprevisto, espero que así sea. No lo digo por decir: sería el tercer evento que me pierdo. Las otras dos veces que tenía todo preparado, tuve problemas personales de última hora y no pude :(.

Así que si tenéis ganas de conocer a otros littles, daddies, mommies, nannies o lo que sea… ¡ya sabéis!

¡Os espero allí a los que os animéis!

¡Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! 😀

Stephan

PD: Insisto: no soy organizador y no tengo mucha más información, pero si os puedo ayudar en algo, escribidme 😉

«¡Soy ABDL!» : Una anécdota muy real

Lo he dicho varias veces y lo sigo diciendo: aunque tendamos a pensar que hay muy pocos ABDL, la auténtica verdad es que somos todos los que estamos, pero no estamos todos los que somos.

Hay muchas razones para no decir “Soy abdl”. La primera, claro, es la vergüenza, el dichoso “qué dirán de mí”. Pues bueno. Dirán que eres ABDL. Lo tendrás que asumir. No te apures, rey…

De miedos muy similares, en el fondo, ya se reían los Mecano hace 25 años.

También es porque no todo el mundo se autoexamina ni tiene una rica vida interior, por decir así. Hay muchas personas a las cuales la inercia del día a día les puede tanto que nunca se han parado a pensar qué fantasías tienen ni cuáles les gustaría poner en práctica. No es raro que la gente descubra sus fetiches a los 40, por ejemplo. Ni que no los disfrute hasta los 50. O nunca jamás.

Ahora bien; no pretendo con esto criticar ni culpabilizar a nadie de lo que siente y cómo lo siente. Yo soy ABDL y lo llevo muy bien; otras personas, no tanto. Lo cierto, y esto también lo he de decir, es que cuando hace 20 años me relacionaba con otros kinksters, todos teníamos la sensación de que en el futuro -o sea, ahora- este tipo de prácticas, fantasías o conductas estarían mucho más aceptadas y nadie tendría que esconderse en exceso para llevarlas a cabo. Sin embargo, mi percepción actual es que, aunque la comunidad ha aumentado gracias a internet y el número de chicas abdl es mayor que antes, la aceptación sigue siendo problemática, al menos en mi país.

Tampoco creo que la cosa sea mucho mejor en el extranjero. Los españoles tendemos a pensar que vivimos en el Paleolítico, pero luego cruzamos la frontera y nos damos cuenta de lo mucho que se estilan las flechas de sílex en Francia, las lascas en Alemania y las pinturas rupestres en Inglaterra. No sé si me explico.

Casi os puedo escuchar diciendo: “¿Y a mí qué cojones me cuentas, pitufo filósofo?” XD.

Ya vooooooooooooooooooy, ya voooooooooooooooooooooy. ¡Qué impacientes, joder, no puede uno reflexionar ni dos párrafos!

Hoy os traigo una anécdota relativamente reciente y que abonará mi tesis al respecto de los pocos que se atreven a decir lo de “yo soy ABDL”. Os aseguro que es verídica y que sucedió en un contexto completamente natural. Pinky promise.

De vez en cuando juego a videojuegos online con mis amigos de toda la vida. Cada uno hemos ido a parar a puntos distintos de la geografía de España, pero hacemos lo posible por mantener el contacto. Y…bueno, lo de jugar online suele ser más divertido, así que con los colegas de siempre, pues mucho más. La mitad de las veces no atendemos apenas y nos dedicamos a contarnos nuestras vidas y a meternos los unos con los otros. Nada de raro ahí, imagino que más o menos todos los tíos que pasamos de los 30 y/o 40 hacemos lo mismo.

Un día que habíamos quedado para jugar Mobas, uno de mis amigos -vamos a llamarle Raúl- llegó tarde y el muy cabrón, además, borracho como una cuba después de una comida de empresa o similar, así que, si ya no solemos hacer mucho caso a los juegos, aquel día menos que nunca.

Empezamos, para variar, a meternos los unos con los otros (“no sé si eres más manco que gilipollas o al revés, tron…”, “dios, solo de oír tu voz de mierda me pongo enfermo…”, etc.). Perdimos la partida, claro, pero como somos unos putos cuarentones, nos gusta pensar en que al otro lado de las pantallas habrá un puñado de adolescentes autoafirmándose gracias a esa, su ridícula victoria. Y eso es bueno, como el yogurlado XD.

En fin. El caso es que juntar a unos cuantos maromos -uno de ellos borracho- a decir barbaridades por un chat es fórmula segura para que acaben hablando de sexo. Y así fue. Que si tal personaje del juego me recuerda a fulanita, que si el otro día salió menganita en una noticia, “joder, cómo le daba”… Todas esas cosas. Muy bronversation, ya me entendéis. Tampoco va a ponerse uno a charlar de metafísica mientras aniquila monstruitos electrónicos, ¿no?

En un momento dado, salió el tema de cierta celebridad nacional que, como sabemos todos en la pandilla, es el amor platónico y no tan platónico de Raúl. No le juzguéis, seguro que a todos y todas (y todes, venga) os pasa lo mismo. Cada cual fantasea lo que quiere, ¿qué pasa? 😛

A partir de aquí, voy a intentar transcribiros el diálogo entre los 3 amigos que estábamos conectados: Raúl, David y yo (Nenito), tal y como, más o menos, lo recuerdo. ¡Pasen y vean la bronversation!

Disclaimer: Nivel de Bro-ismo EXTREMO XD

R: Ayyyyy. Ella no sabe ni que existo, pero yo la amo. ¡La amo!

N: Tíiiiiio, qué mal. Se ha echado un novio nuevo, según la prensa. ¿No te mueres de rabia? ¿No querrías retar a duelo al novio y cargártelo?

D: Igual con follártela te dabas por satisfecho, con novio nuevo o sin novio nuevo. Tú no eres celoso, ¿no?

R: (borrachísimo y con la voz gangosa) ¡Blasfemia! ¡Blasfemia! Si yo no soy digno, ¿quién lo va a ser?

N: Ya, yo creo que solo con poder dirigirle la palabra te daba un síncope. Y follar, ni hablamos.

R: Yo solo quiero estar a sus pies. ¡Mi señora! ¡Mi diosa! ¡Aquí me tienes!

D: (citando en tono épico)»¡Arise, my champion!«

N: (continuando la cita) ¡At your side, my lady!

R: Haría todo lo que ella me dijera.

N: (Risas) ¿Como qué, tío turbio, como qué?

R: Me vestiría como ella me dijera. ¡Yo qué sé!

N: Algo me dice que tienes alguna cosa en mente.

D: ¡De humilde lagarterana!

N: ¡De oficial de la Werhmacht!

R: Nah, nada de eso, ¡qué va! Ni de lejos.

N: Huuuuy… qué misterioso. Seguro que es algo delirante, inconfesable…¡Penitenziagite!

D: ¿Qué será? ¿Qué será?

R: ¿Y si fuera, por ejemplo, un traje de cuero?

D: No sé, no te veo yo en plan amo exigente con ella.

R: Nah, no es eso, no…

N: Eh, tron, tranquilo, tus fantasías son tuyas. Paz, hermano.

R: ¿Y si fuera su mascota?

N: Pues muy guay. A mucha peña le mola eso.

D: Bastante, sí. Furros a tope.

R: (dubitativo) Y si fuera… ¿un pañal cagado?

…And then there was silence

(y se hizo el silencio)

N: (Retomando la conversación unos larguísimos segundos después) Pues hombre, la mayoría de la gente te diría que eso es una perversión aberrante, pero en mi opinión, la única forma que habría de describirte es: “El puto amo”.

R: (Riendo) Pero solo sería en ocasiones especiales. Yo sería su niñito…

N: ¿Una mami que te haga mimitos y te limpie el culete? ¿Quién no quiere eso, jajaja?

D: (Entre descojonado y estupefacto) ¿Queréis atender a la pantalla, cerdos de mierda?

Resultó que Raúl, quién lo iba a decir, también es ABDL. Y mira que hemos sido amigos durante más de 20 años. Fuimos a la misma facultad. Nos hemos emborrachado juntos miles de veces. Hemos salido, viajado y compartido mil experiencias. Y nunca en esos más de 20 años había reconocido o siquiera mencionado la cuestión. Ni aun medio sabiendo ya, como medio sabía, que yo soy ABDL.

Soy abdl
Y vosotros también lo sabéis, claro

Por eso, mi propuesta es que os arméis de fe y paciencia: el día que menos lo esperéis, algún compi ABDL saldrá del armario delante de vosotros. Y espero que estéis allí para tranquilizarle, decirle que no pasa nada y… ¡quién sabe! A lo mejor, si los dioses de la heterodoxia y el frikismo así lo quieren, para mucho más 😉

Somos legión.

¡Divertíos, peques!

Stephan

Probando los pull-ups

¡Hola a todos, chic@s!

Lo primero: espero que estéis todos bien y petándolo a tope. Yo sigo en mi senda de recuperación física y mental. Voy poco a poco, pero no me quejo: creo que la primavera me está sentando -salvo por la dichosa alergia- bastante bien.

Hoy, de todas maneras, el post será corto. Una pequeña review, por así decir. Bueno, en realidad, no llega a review, es más una anécdota pañalera o un conjunto de truquitos y tips.

El caso es que a finales del año pasado me entró el capricho de probar los pull-ups de toda la vida. Ya sabéis a cuáles me refiero, ¿no? Los que se venden en supermercados y demás. Nunca los había usado -ni en la vida real ni en la vida “irreal”, ya me entendéis- y a raíz de una conversación con un colega ABDL me entró el gusanillo. Entre otras cosas, por la típica fantasía de de “no, no, no, eso no te sirve, que tú eres muy meón…”. No me digáis que no sabéis a lo que me refiero; al fin y al cabo estáis pululando por este blog 😛

La cuestión más complicada era saber si me iban a servir. Yo soy más bien delgado y alto, como sabéis (1.88 / 79 kg), y la talla más grande disponible decía que el peso máximo era de 57 kg. ¿Me valdrían? Me moría de curiosidad por comprobarlo.

El caso es que al final me animé; pillé un paquete en Amazon y aquí va la fotillo, jejeje:

La verdad es que la sensación es buena, son suaves y agradables de llevar. En lo que respecta a talla y demás me quedan algo pequeños, por desgracia, sobre todo por detrás; como se suele decir, voy enseñando un poco la hucha XD. En lo relativo a ajustes, poco que decir, ya que al venirme algo pequeños me quedan ajustaditos, pero en cuanto al ancho de piernas y demás, la verdad es que bastante bien.

Eso sí: si vuestros pañales os gustan más bien gruesos, está claro que los pull ups no son la mejor apuesta, ya que están diseñados para ser discretos. Los dibujillos, por cierto, no están mal, pero acostumbrado como estoy a los de los Kiddo, Tykables y demás, a mí personalmente me saben a poco. Aunque no es demasiado importante: ya os decía que ha sido un caprichito, más bien.

A nivel de absorción tampoco esperéis maravillas, aunque mi experiencia ha sido bastante positiva y han mejorado mis expectativas. De hecho, me imaginaba que iban a desbordar a las primeras de cambio, y pueden aguantar un poquito más de lo que pensaba. Ojo: un poquito solo. Si sois unos meoncetes consumados mejor seguís con vuestros pañales habituales o lo dejaréis todo perdido («tú necesitas pañaletes bien gorditos, etc.») :P.

Molaría que los hubiera más grandes y con otros dibujitos, yo creo que ahí sí que merecerían más la pena, pero he hecho una investigación al respecto y, al parecer, los Goodnites de la talla máxima, que vienen a ser muy parecidos a estos pero mucho más grandes, no se comercializan en España, y comprarlos en cualquier país anglosajón es un rollo por el tema aduanas, gastos de envío, etc.

La experiencia, en resumen, ha sido bastante positiva. No obstante, me quedo con mis clásicos Kiddo y similares, tanto por el aspecto como por otras razones… de peso, jajajaja.

¡Besos y mimos!

Stephan

Trabajito pendiente

¡Hola, chicuelis!

Lo primero, desearos a todos un Feliz 2024, lleno de éxitos, pañales y mimos 😉

Como ya dijimos en el último post, estamos recobrando fuerzas para volver más a tope que nunca, pero hay bastante trabajo pendiente en el blog.

Resulta que al dejar el blog aparcado se han descuajaringado muchos de los posts, desaparecido bastantes fotos y desconfigurado varias páginas. Me llevará un tiempo volver a subirlas todas y arreglar este desaguisado, pero no os preocupéis, que estoy en ello. Tampoco sabría deciros para cuándo estarán, pero iré corrigiendo unos cuantos errores por semana, a ver si mis infinitas obligaciones me dejan.

En segundo lugar, voy a tener que reemplazar algunas fotos concretas que ya no se muestran. Misterios de la informática; no preguntéis 😉

Y por último, también tengo que chequear algunos posts que han decidido quedarse en modo privado, así como los links internos del blog, ya que muchos de ellos dan errores o no funcionan bien. Como veis, hay trabajito pendiente.

Estad atentos y tened paciencia, porfa. En menos que canta un gallo, volvemos a estar en la cresta de la ola.

Una palmadita en el culete para todos…

¡Sequito y bien sequito! La seño está orgullosa 😀

¿Fracasados?

Hace unos días me encontré con un post de esos que uno, después de tanto tiempo como ABDL, está acostumbrado a leer. Un post en el que el autor, un chico ABDL, comparte su ansiedad y sus miedos más profundos con sus lectores. Decía sentirse fracasado, anclado, con una percepción muy negativa de sí mismo y del mundo que le rodea, hasta el punto de interiorizar que ser ABDL le condiciona de algún modo a fracasar en la vida. Que su fantasía lo condena para siempre.

Vamos a dejar de lado el hecho de que haya famosos fetichistas. Sí: incluso DL’s. Ned Stark… Boromir… XD

El post era algo antiguo, y no me quise meter (quizá era peor retomar el tema). Espero de veras que el autor se sienta mejor y dudo que vaya yo a propiciarlo si rescato el hilo y le fusilo una contestación kilométrica. Pero, como tampoco quiero dejar pasar la oportunidad sin comentar nada, he decidido hacerlo en este post. Algo más amplio, menos personalizado y más abierto para todos los ABDL que visiten el blog. Alguno habrá que se sienta parecido, si no igual, sobre todo si es una persona joven o relativamente joven.

Es muy habitual encontrarse con ABDL’s jóvenes que acumulan sentimientos negativos respecto a sus gustos. Personas que se culpan de tener una inclinación fetichista -o no sexual, pero en todo caso inclinación- por objetos normalmente relacionados con la infancia. A veces es por las perturbadoras y equivocadas asociaciones que, desde fuera, un observador extraño o no iniciado podría hacer. Otras veces es porque se ve como algo extravagante, demasiado fuera de lo normal. Muy a menudo, es la simple vergüenza de reconocer que se tiene un fetiche poco habitual (aunque no tan poco habitual). Por último, en determinados casos hay un fuerte sentimiento de culpabilidad de origen religioso. Hay mas casuísticas, pero podrían resumirse en esas cuatro: confusión, miedo, vergüenza y culpabilidad. En casos puntuales, pueden darse varias a la vez.

«Hombre, es que una cosa es tener derecho a la individualidad y otra usar pañales. ¡Shame! ¡Shame!»

Para decirlo claro: ser ABDL da exactamente igual. No te predispone ni condiciona a nada. No te confiere poderes mágicos, ni tampoco te impone taras. Puedes ser lo que tú quieras, lo que la suerte te permita (sí, la suerte cuenta y mucho) y lo que tus capacidades consigan, tanto si eres ABDL como si no. Y va a dar lo mismo que te gusten los pañales cuando dirijas una empresa, cuando seas un autor de éxito, un actor conocido, un youtuber, un profesor, un dependiente, un ingeniero de la NASA, padre, madre, marido, esposa o cualquier otra cosa. Algunos diréis que eso es obvio, pero quizá otros necesitéis leerlo y, sobre todo, creerlo. Pues creedlo de una vez. En serio. Y vivid la vida, que es bien corta, chicos.

Confusión ni la hay ni puede haberla. El ABDL no tiene nada que ver con la mierda esa de la pedofilia. Del mismo modo que coleccionar cuchillos no te convierte en Jack el Destripador ni ver La Naranja Mecánica en psicópata. Sepamos discernir y comprender una práctica, el ABDL, que puede ser un poco infrecuente, pero nada más. Si queremos, claro, que esa es otra: gente con mala fe siempre hay. Pero hoy en día hay ya mucha información sobre el ABDL fácilmente disponible en internet. El que quiera entender, que entienda. Y punto.

El miedo a no ser aceptado ya lo hemos tratado en el blog y no veo razón para incidir. Puedo entender que te preocupe la aceptación de las personas más cercanas, pero la de la sociedad en general, no (otro día hablamos de eso). Por otra parte, no es necesario salir en el Diario de Patricia y contarle tus fantasías a media España; basta con tu pareja, ¿no? Pues bien: es una persona en todo el mundo; no puede ser tan difícil. Y si no quiere jugar contigo, considera todas las demás cosas buenas que te da y si no te compensan ;).

Entiendo que algunos penséis “claro, eso lo dices porque tu pareja sí te apoya y le parece guay que seas ABDL”, pero no es tan sencillo como parece. También le conté mis fantasías a mi ex-pareja -ojo, solo la del spanking, no llegué al ABDL- y le faltó poco para llamar a “Psicólogos sin fronteras”, vamos (“¡que se te quite de la cabeza!”). Así que de rechazos también sé, creedme: no todo ha sido vino y rosas en mi -por otro lado bastante limitado- historial sentimental XD.

La vergüenza…¿de qué? ¿De que alguien descubra que eres ABDL? Si tampoco lo andas publicando por todas partes, ¿quién lo va a descubrir? No creo yo que tus padres o tu hermana tengan cuenta en Fetlife. ¿O sí? 😉 Y en caso de que te descubran, será porque algo andarían buscando, digo yo. Otra cuestión es que no tengas privacidad y vivas en un piso compartido o con tus padres. Entonces, entiendo que es más difícil, pero bueno. Mi recomendación es la de siempre: sé independiente cuanto antes. Y no sería la primera vez que escucho lo de compartir piso “kink friendly”; siempre puedes intentarlo. Por último, mira: tampoco es tan terrible que te descubra una persona con la que tienes confianza, hay destinos muchos peores.

¿Culpabilidad? Bueno, en esta poco puedo aportar, teniendo en cuenta que no soy creyente ni he sentido jamás culpa alguna por ser ABDL. Supongo que para alguna gente todo lo que no sea el misionero con la luz apagada y sin condón está mal. Y no solo eso: cada vez que te pongas un pañal dios matará a un gatito y como se te ocurra ir a un taller de Shibari tu novio te dejará por la pija del sexto derecha. Qué le vamos a hacer: esta gente que tiene línea directa con dios adora imponer cierta visión del mundo a los demás. Aunque dios, parafraseando al gran Forges, “no se ha manifestado a tal respective”.

En cuanto al fracaso… A ser o no un fracasado… No sé qué deciros. Estoy casado con la mujer más maravillosa del mundo, que me ha dado un hijo excepcional. He alcanzado metas con las que la mayoría de la gente se limita a soñar (lo podéis creer o no, pero es así). He llegado a cumplir muchos de mis sueños, incluso algunos que ni yo mismo juzgaba realizables. No vivo mal en absoluto, al menos, de momento. Y, joder… Que me quiten lo bailao. Y aún me queda minuetto, si dios quiere.

Con esto, me refiero a que otra cosa no, pero podéis estar seguros de que soy ABDL hasta la médula XD. Y hombre, fracasado, lo que se entiende por fracasado, desde luego, creo que no soy. Otra cosa es que mi cabeza me juegue malas pasadas con esos temas, que me las juega. Pero esa es otra historia, «que será contada en otra ocasión«.

Una ocasión en la que no tenga pipí, por ejemplo…

Por supuesto que ha habido malos momentos y etapas oscuras e incluso muy oscuras. Lo he reconocido en el blog a menudo. La vida no es fácil. Y, bueno… quizá seas un rarito, pero ¿qué le vas a hacer? Eres lo que eres. Todos nos hemos sentido condenados, fracasados o desilusionados. Yo, aquí donde me leéis, he estado en tratamiento psiquiátrico (“no entiendo nada de lo que me estás contando: toma estas pastillas” –sic) muchas veces en mi vida: entre los 21 y 22 años, entre los 24 y 25, a los 30, a los 41… Y creedme: el ABDL no tuvo nada que ver en ninguna de ellas. Al revés: si acaso, me sirvió como válvula de escape, como un refugio al que volver para sentirme seguro. Sumó y nunca restó.

Hoy quiero transmitir un mensaje positivo a todos esas personas ABDL -o kink en general- que se atormentan por serlo y creen que eso les mediatizará negativamente para el resto de sus vidas, como si tener un fetiche fuera una maldición bíblica. No os juzguéis a vosotros mismos ni a la vida tan severamente y seguid buscando vuestro sitio; estoy seguro de que lo encontraréis (joder, si yo lo encontré, vosotros también podéis). Siempre merece la pena luchar y os lo dice alguien que de mierdas mentales entiende un huevo, no hay más que ver mi historial psiquiátrico. Un chico de barrio, de colegio público y biblioteca pública, no el típico millonario que hace charlas de TED («uuuuuuh, cree en ti mismo y el universo conspirará para concederte tus deseos, uuuuuuuuuuuuuuuuh…» ¡Anda y cómeme la p_ _ _ a!).

No eres ningún fracasado. No lo somos. Solo necesitamos respirar hondo de vez en cuando y que mami, papi o la seño nos pongan el pañal y nos mimen un poquito ;).

¡Aüre entuluva!

Abrazos y azotitos.

Stephan

Littlespace…¡y piratas! (II)

¡Más littlespace!

A ver, que os veo venir. En este post no vamos a discutir sobre quienes molan más: los ninjas o los piratas. Primero porque aquí solo hablamos, mayormente, del mundo ABDL. Y segundo porque, como todo el mundo sabe, los piratas molan mucho más. ¡Es que no hay color!

Más claro el agua…

Como adelantamos en este post de la semana pasada sobre el littlespace, hoy vamos a repasar varias anécdotas específicas de littlespace. Esos momentos irrepetibles. Los que han dejado una huella imborrable. Cuando la sensación fluye y todo es perfecto.

A los ABDL nos gusta que nos digan cosas concretas, de una forma determinada y en un tono específico, cuando somos little. Eso nos reafirma en el rol y nos reconforta. Hace que el intercambio tenga un profundo sentido. Que se sienta único. ¿Qué cosas? ¡Ah! Cada quien es diferente.

Como mi FAI y yo llevamos juntos la tira de años, hemos llegado a un punto en el que casi es más divertido improvisar que preparar. Yo la dejo hacer y ella me deja a mí. El no saber lo que va a ocurrir es mucho más excitante y divertido. Así que en vez de montarnos una película guionizada, mantenemos la obsesión del control lejos (a mí me cuesta, yo soy un friki de la planificación) y nos dejamos llevar.

De todos estos momentos espontáneos y sin ningún orden en particular, hoy rescato para Historias ABDL los cinco más memorables. Cinco de esos “clicks” de la realidad que me dejaron tocado y maravillosamente hundido ;).

¡Pero qué mono estás!”

No hace tanto tiempo que me hice con mi onesie en Diaper Minister, quizá algo más de un año. Es uno de estos adminículos que siempre había querido tener y nunca había encontrado uno que me gustara del todo, o no me había animado, o…”x”.

La primera vez que ella me lo vio puesto se quedó de una pieza y se echó a reír. Yo pensaba -bobo de mí- que me iba a decir algo en plan “tío, quítate eso, venga” o similar, pero qué va. En vez de pasar de mí, viene, me da un beso y me suelta un “¡pero qué mono estás!” muy risueño y acaramelado.

Me dejó totalmente k.o. Vamos, en plan “Finish him!” del Mortal Kombat.

No soy mucho de Johnny Cage pero a ella sí que le pega bastante Kitana: ¿ninja con abanicos? ¡Claro!

Ven aquí. ¿Te has hecho caca?”

Hace la tira de años, en una de nuestras primeras tardes ABDL, andaba yo a mi bola en casa, en pleno verano y con solo camiseta y pañal, mientras ella estaba en ordenador del salón. De pronto me empieza a decir que huele raro, que si se habrá roto una cañería en el edificio, etc. Vamos, lo típico del verano en una gran ciudad. Yo, muy inocente, le digo que no noto nada y entonces ella se mosquea, levanta la voz y de modo 100% inesperado me riñe: “¡Ven aquí! ¿Te has hecho caca?”. Vaya que si fui, podéis creerlo, y muy acojonado. Y el chequeo resultante me eximió de cualquier culpa, claro, ya que yo no soy de N2 y menos cuando ella está cerca.

Lo mejor de esta situación fue que se sintió como muy real; más littlespace imposible. Muy verosímil. Ella de veras había sentido ese mal olor y creo -y esto es lo más genial de todo- que cuando me chequeó estaba super segura de que me lo había hecho… a pesar de que me había dejado muy claro que nada de N2. Pero fue tan…realista, tan inesperado y tan natural que siempre lo recordaré.

littlespace y frikadas

No es una foto de ese momento, pero quería enseñaros la camiseta XD

Y ahora vamos a poner este culito travieso bien rojo”.

Cosas parecidas me las ha dicho muchas veces. Pero recuerdo una concreta, hará tres o cuatro años, que se lleva la palma.

Yo había dormido con pañal y peluche. Por la mañana, me tiré un buen rato vagueando y jugando en la cama mientras ella me decía las cosas típicas de las mañanas del sábado: “me das mucho calor”, “déjame dormir”, “pórtate bien”, etc. No le hice caso y acabó por “enfadarse” conmigo. Me quitó el pañal, se sentó en el borde de la cama y me puso sobre sus rodillas para castigarme.

Aquella vez fue diferente a las demás, y creo que fue porque sí que estaba un poquito enfadada «de verdad«. Escuchar eso de “y ahora vamos a poner este culito travieso bien rojo” tumbado sobre su regazo y con el culete al aire fue uno de los momentos más sexies, excitantes y little de mi vida. Quizá la única vez, que yo recuerde, en la que ese momento little tuvo también connotaciones sexuales.

¿A qué juegas?”

Estaba yo sobre la alfombra del salón, el verano pasado, completamente embebido con mis juguetes y sintiéndome muy little cuando al darme la vuelta veo que ella está arrodillada justo detrás de mí. Comprendo que me lleva observando un buen rato. Le pido mimos y ella, antes de dármelos, se interesa por mi little world: “¿A qué juegas?”.

Parece una chorrada de pregunta, una cosa sin importancia. Nimia. Pero me hizo sentir «regresado» como pocas otras veces. Esa simple monería.

¿Te gustan los piratas?”

Y llegamos al último y más intenso de mis momentos little. Creo que fue también el verano pasado cuando, durante un chequeo de pañal (“¿Seco?¡Qué rarooo!”), ella me estaba abrochando de nuevo los botoncitos del onesie y se fijó de cerca en los dibujos tanto del pañal como del onesie en cuestión (“Mira, si tiene barquitos pirata y todo...”). Yo me puse de pie para estar más cómodo, porque el sofá no es muy grande, y mientras yo estaba ahí, junto a ella, esperando a que terminara de abrocharme, me atraviesa con la mirada y me pregunta: “¿Te gustan los piratas?”.

Guau.

Lo único que me vi capaz de hacer fue balbucear incoherencias y ruborizarme (“Sí… porque…los piratas son… fuertes y valientes…y…y…y…y yo…”). Ella se dio cuenta inmediatamente de que me había tocado algún punto muy sensible, como se suele decir, y para los dos fue un momento encantador. A menudo lo recordamos.

Os vais a reír, pero fue una de las experiencias más tiernas e íntimas de mi vida. Fijaos si me impactó que ese momento me inspiró una canción. ¿Quién sabe? A lo mejor hasta la produzco un poquito y la grabo para ella, como un regalo. El que tuvo retuvo, ¿no? 😉 Y también, para qué negarlo, me motivó a incluir uno de los escasos fragmentos autobiográficos que aparecen en una de nuestras Historias ABDL (¿sabéis cuál?).

Y eso ha sido todo por hoy. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Cuáles de vuestras experiencias little os han gustado más? ¿Tenéis alguna anécdota little favorita? ¿Qué os gusta que os digan? ¿Cómo vivís ese littlespace? ¿Hay algo que os ponga en modo little automáticamente?

Portaos bien y no lo olvidéis: los piratas… molan mucho.

Muchísimo.

Infinito.

Stephan

FETICHES EN PAREJA (SALIENDO DEL ARMARIO y III): “Y después, ¿qué?”

Los fetiches en pareja son más fetiches ;).

Suponiendo que hayáis leído las dos entradas previas sobre salir del armario ABDL (si no, las tenéis aquí y aquí), imaginaos que sí, que lo habéis hecho y que vuestra pareja, amante, partenaire o lo que sea ha mostrado cierta receptividad. Vamos, que no os ha mandado a paseo directamente. ¡Viva y bravo! ¡Ya tenéis a vuestra FAI!

Vamos, que estáis más contentos que Jake en la isla-muy-chachi

El haber conseguido dar ese paso y haberos sincerado es, pequeños míos, solo el principio. Para lo bueno y para lo malo, claro está. Debéis comenzar a tratar el tema con vuestra pareja desde el punto de vista práctico, de lo que querríais hacer y lo que no, así como de lo que la otra persona piensa sobre todas esas prácticas y hasta dónde quiere llegar con vosotros.

Yo no diría que se trata de una negociación, porque no es exactamente eso, o al menos yo no lo veo así. En mi opinión, entablar largas batallas para conseguir que tu pareja haga aquello que simplemente rechaza -por mucho que a ti te guste- es una mala idea. Quizá lo mejor sea buscar lugares comunes o actividades concretas que a ambos os gusten u os atraigan y sobre todo que no generen rechazo. Por ejemplo: empezar por llevar pañales cuando estáis solos con vuestra pareja es lo básico, creo yo, ya sea plenamente visibles o debajo de la ropa.

fetiches en pareja y onesies :D

Y si esa ropa es un onesie, pues aún mola más…

Por supuesto, podéis explorar y probar con algo menos básico para ver si os vais desenvolviendo adecuadamente; los fetiches en pareja se disfrutan, sobre todo, explorando. Como siempre digo, cada persona es un mundo: a algunos les gustará más que les cambien y a otros que les lean cuentos, o lo que sea. Así, una vez conseguida cierta armonía en lo básico, se pueden ir agregando capas adicionales de juego. El lenguaje, por ejemplo, es una de las más importantes para los ABDL y en mi experiencia es relativamente fácil de implementar. O sea: hablar entre vosotros de esa manera tan maravillosa y excitante que a los ABDL nos pone en órbita (no necesariamente en el terreno sexual, ojo).

He puesto lo de órbita solo para meter de clavo este temazo, que no tiene nada que ver, pero mola

Es importante buscar el feedback de la otra persona: si le ha gustado, si se ha sentido cómodo, si ha sido una experiencia positiva, etc. Tu pareja, por supuesto, también preguntará: si lo hace bien, si te ha gustado esto o lo otro (“¿cuando te di la palmadita en el culo te gustó?” etc.). En este punto a veces ocurren auténticas transformaciones y la pareja comienza a sentirse cada vez más a gusto en su rol de “cuidador” e incluso descubre que le encanta. Otras lo prueban un par de veces y les echa para atrás. En este último caso… bueno. Al menos lo habréis intentado. Y de ser así, insisto: en mi opinión, brasear a tu pareja para que haga algo que no le gusta no suele acabar bien y es injusto, pero cada cual es muy libre de decidir cómo gestiona el rechazo. Y vuestra pareja también, ojito.

Si de forma natural las cosas fluyen hacia el sexo… estupendo. Si no, tampoco tiene sentido forzarlo. Habrá otras ocasiones. Además, es posible que los AB más puros prefieran mantener el sexo apartado de sus momentos ABDL; en ese caso, lo mejor es dejarlo muy claro desde el principio, para evitar equívocos.

Y ahora, por resumir un poco mi itinerario personal y también a modo de ejemplo, paso a describiros mis hitos, por orden de consecución:

  1. Atreverme a plantear el tema de los pañales (ella ya lo sabía, pero tardé un poco en sacar la cuestión). Esto fue de lo más sencillo.
  2. Llevarlos. En este sentido, tampoco era algo muy habitual, podría tener ganas de usarlos una o dos veces al mes, como mucho, en un momento en el que ella estuviera en casa. No hay que abusar, chicuelos…
  3. Mojarlos. De ensuciarlos, ni hablar con ella cerca (para mí no supone un problema).
  4. Dormir en pañales (con ella, claro).
  5. Probarlos ella. Lo hizo, pero no le gustó (damnit!) ☹
  6. Roleplay. Aquí ocurrió una cosa peculiar: a ella no le gustaba asumir el rol de “mami”, por así decir, se sentía muy incómoda y fuera de lugar. Buscamos otras opciones y no hubo problema (maestra, por ejemplo). Tampoco es que a mí me guste demasiado el término «mami» en mis momentos ABDL. Prefiero otros, como bien sabéis 😉
  7. Castigos. Ni el menor problema aquí. No sé si me explico…
  8. Cambios de pañal (con toallitas y todo). A ella no le gustan, por lo cual rara vez lo ha hecho y nunca, que yo recuerde, cuando están mojados “de verdad”. Pero sí hemos hecho cambios en plan fake o coqueteado con ese momento particular.
  9. Accesorios (onesies, chupetes, etc.). En este punto ella se subió un poco al carro y se compró también un onesie porque dice que quiere estar tan guapa como estoy yo con el mío XD. Nice!
  10. Littlespace. Este ha sido el último y definitivo peldaño de la escalera, que hemos implementado hace relativamente poco. A lo que me refiero aquí es a llevar la práctica más allá, no como una modalidad kink de preliminares a la hora del sexo. La búsqueda del “pequeño espacio” o “espacio mini” (ya hablaremos más en profundidad de esto) implica centrarse en la parte más AB y menos en la DL. De esta manera, y durante períodos relativamente largos de tiempo (una mañana entera, un día entero…) el juego es algo así como una sesión prolongada de softdom y se extiende a todos los aspectos de nuestra interacción; no termina en los pañales, onesies, chupetes, etc. Ella, por ejemplo, trabaja o lee mientras yo juego con algún juguete en la alfombra, me entretengo con peluches, leo cuentos o llevo a cabo cualquier otra actividad típicamente little. Por supuesto, nada de videojuegos, redes sociales ni cosas de “mayores…” 😉. Aquí hay espacio para la improvisación: chequeos de pañal, bromas, juegos, cosquillas, “al rincón” y lo que se nos vaya ocurriendo, sin salirnos demasiado de la dinámica. Todo es buscar el estado mental adecuado (yo soy de los que piensa que el BDSM es la persecución de determinados estados mentales y no la parafernalia ni la actividad en sí).

Así que, por resumiros: la parte de cambios de pañal y demás, muy poco o nada, pero el resto, más o menos, “guay”. No al nivel que nos gustaría, claro, pero a tope. Con la paternidad tenemos escasa privacidad y muy pocas ocasiones de jugar, pero cuando nos quedamos solos, las aprovechamos 😊.

Nada más por hoy: si os animáis a salir del armario… ¡mucha suerte, mucho respeto y a disfrutar!

Y recordad, peña: coñas políticas aparte -que aquí no nos interesan- solo «sí» es «sí». Los fetiches en pareja son una delicia, pero el BDSM es consentido y consensuado o NO es BDSM. Es maltrato, así de simple.

Stephan