Categoría: personal

IL MESSAGIERO…¿É IMPORTANTE? (II)

Nota: Mi experiencia personal, por resumir, se parece mucho a la que relata el célebre Kent Perry, auténtico precursor y patrón laico de los ABDLS, solo que yo no tuve “epifanía” pañalera porque lo soy desde siempre. Si tenéis buen nivel de inglés, echadle un vistazo. Es de veras interesante.

¡Hola, posturetas del BDSM! ¿Qué dulce tortura tenéis preparada para hoy?

«Hellraiser, Hellraiser, nos tiene aquí acojonadoooooooooos…«

Hoy en Historias ABDL vamos con la segunda parte de este post, en la que os contaré un poco mis andanzas ABDL, que ocupan ya un espacio de casi cuatro décadas, ahí es nada.

Nadie sabe todavía si un ABDL nace o se hace. Teorías, hay para todos los gustos, claro. Que si lovemaps, que si fijaciones, que si imprinting, que si patatas. El caso es que, para resumir, los psiquiatras y psicólogos no tienen ni puta idea del origen de esta extraña -pero maravillosa- fantasía, fetiche o llamadlo “x”. Aquí, en Historias ABDL ya hicimos nuestros pinitos y seguiremos haciéndolo.

En mi caso, y hasta donde alcanza mi por otra parte magnífica memoria, yo nací ABDL. No recuerdo un día en el que no me haya sentido atraído por los pañales y -en mucha menor medida- por los peluches, chupetes, ropita y demás. En ciertas épocas de mi vida, esa atracción rozaba lo obsesivo y en otras, aun estando presente, se mantenía un poco más agazapada.

Como ya os conté, usé pañales para dormir hasta los 7 años. Mi ritual para irme a la cama era el mismo todas las noches: mi madre me poñía los pañales, subía la braguita de plástico, el pantalón del pijama, un beso y a la cama. Casi siempre eran de tela: toallas estratégicamente dobladas para que absorbieran más (pasta no había) o, a veces, pads similares a este, de los que necesitaba, como poco, unos tres. No era lo habitual porque la celulosa, al mojarse, se volvía demasiado blanda y tendía a desmenuzarse, además de no ser lavable ni reutilizable. Así que en un 95% de las veces, usaba toallas viejas.

Todos los tópicos que hayáis leído por ahí en páginas ABDL y en relatos del mismo rollo me ocurrían: los cercos de pis en la cama, el cambio de pañales a escondidas para decir que me había levantado seco, la noche en que por alguna razón no me conformé con el pis y me lo hice todo encima, el miedo a que mis amigos se enterasen, la vez que me lo hice a propósito, etc. Profundizaremos en anécdotas concretas otro día, quizás.

El caso es que en aquella época yo no comprendía muy bien lo que me pasaba con los pañales y ni mucho menos lo identificaba con algo sexual, porque no tenía ni idea de qué era eso del sexo, pero usarlos era a la vez vergonzoso y agradable, con un punto mágico. ¿Por qué no sentía auténtico rechazo, como un niño de 5 o 6 años debería hacerlo (o eso mandaban los cánones establecidos)? Ni idea. Muy al contrario, por aquellos días yo quería profundizar en lo relativo a los pañales. Me habría encantado usar los desechables, por ejemplo. Quería ser como los niños que salían en los anuncios de pañales de la televisión y cada vez que veía uno con 6 o 7 años, me sentía completamente identificado. Quería ser actor de anuncios de pañales XD.

Poco después de los 7 años mi enuresis remitió súbita y definitivamente, sin ninguna razón aparente. Puede que fuera un tema de madurez física o algo así. Desde entonces se acabaron las toallas y las bragas de plástico para mí. En principio mi actitud fue la de “ah, qué bien, por fin. Ya soy definitivamente mayor”. Pero eso fue a corto plazo. A largo, en cambio, los eché muchísimo de menos. Incluso puedo decir que la mejor parte de mi infancia transcurrió antes de que dejara de usar pañales para dormir. ¿Casualidad? Es difícil de decir, pero yo siempre lo he sentido así.

A partir de los 9 años tuve habitación propia y con ello, cama propia. Fue en esa época cuando comencé a fantasear, noche sí y noche también, con usar pañales de nuevo. Para ello, me quitaba los pantalones del pijama y los metía dentro del calzoncillo, de forma que abultara como un pañal. En esta época, que duró hasta los 12 o 13 años, yo era un preadolescente y mis fantasías a menudo incluían chicas guapas y esculturales que ejercían de “mamis”, aunque yo seguía sin comprender por qué me gustaba tanto, ni mucho menos que hubiera algún componente sexual en ello.

Fue una etapa bastante intensa en lo relativo al ABDL. Por ejemplo: intenté fabricarme unos pañales propios con bolsas de plástico y camisetas viejas, pero los prototipos desaparecían misteriosamente (¿mi madre? ¿mi hermano? Jamás lo supe) de los sitios donde los escondía. También me pasaba los ratos libres husmeando por casa, cuando me quedaba solo, con la esperanza de encontrar mis viejas braguitas de plástico, aunque nunca lo conseguí.

Mis fantasías fueron perfeccionándose y llegué a inventarme de todo: desde programas de televisión ABDL a películas y demás (con servidor como actor principal), además de escenas de un erotismo subliminal con las “chicas-mamis”. Solía dedicarles las primeras horas de la mañana del sábado en la cama, antes de levantarme a ver dibujos animados, y a menudo también la madrugada del jueves al viernes, la media hora o tres cuartos de hora previos a levantarme para el desayuno.

Durante mi adolescencia abandoné todas estas prácticas bajo el lema “esto no es lo que hacen los hombres”, que me repetí hasta la saciedad, aunque eso no significa que me sintiera mal ni avergonzado por el pasado. No es que me quisiera “curar” ni mucho menos; simplemente mi lado ABDL pasó un tiempo en hibernación, desarrollándose más y madurando (si es que eso es posible XD). Algunas veces pensaba en pañales, pero no con tanta frecuencia e intensidad como en mi preadolescencia. Lo único relevante desde la perspectiva ABDL en esta etapa es que comencé a entender mejor lo que sentía. Que mi fijación con los pañales tenía mucho de kink.

Y unos pocos años después llegó algo que nos cambió la vida a todos los ABDL: internet. Como usuario muy temprano en comparación con la inmensa mayoría (llevo navegando asiduamente por internet desde el año 1997), fui seguidor y visitante de todas las páginas de aquella época: Dpf, Deeker (de turbia memoria), Abkingdom (todavía sigue muy pero que muy activa) y demás. No obstante, llegué a ellas un poco después, de la mano de otros fetiches míos (spanking) y, sobre todo, a raíz de una mera casualidad.

La cosa fue así: a finales de los 90 y principios de los 2000 yo era usuario habitual de dos páginas muy conocidas en aquellos tiempos: yonkis.com y la página de Torbe (Putalocura cuando era en un 95% bizarra y humorística, no pornográfica). Fue una de estas páginas la que, un día cualquiera, allá por el 2000 o el 2001, publicó un artículo sobre sexo y pañales, en plan “esta pareja tiene sexo en pañales, vaya movida”. El artículo y las fotos que incluía eran más bien humorísticos, pero curiosamente unas pocas semanas después la página publicó otro un poco más serio (“se está poniendo de moda esto de follar en pañales”, etc.), proporcionado más información y diversos links entre los que estaban -creo- algunas de las páginas que os mencionaba en el párrafo anterior.

Yo ya andaba por la veintena y a partir de ahí, mi lado ABDL volvió -nunca se había ido del todo- con más fuerza que nunca. Y, como yo nunca me había sentido mal por tener estos gustos, cuando descubrí que había muchas otras personas que los compartían mi reacción fue más la de “de puta madre” que la de “menos mal, qué alivio, no estoy loco”. A partir de este año 2000-2001, mi nenito interior se cobró de sobra los años que había permanecido “a la sombra” 😉. Así, fui explorando mis gustos a través de chats, grupos de yahoo, foros, grupos de msn (dios, ¡el puto jurásico!), irc y demás. Conociendo a mucha, muchísima gente. Y por todo el mundo: es lo que tiene hablar inglés decentemente :P, sobre todo teniendo en cuenta que en aquella época el 95% de los contenidos ABDL eran en inglés.

Allá por 2003-2004 retomé la costumbre de pantalones de pijama+calzoncillos de vez en cuando, aunque muy residualmente. Y por fin, en 2006, tuve el valor de comprar pañales en Mercadona y usarlos, si bien en esa época yo estaba prácticamente independizado y no le daba explicaciones a nadie.

Luego me mudé para vivir con mi novia –quien ya sabía lo de mis stranger things, como os conté aquí– y juntos hemos ido profundizando más. Ella no es ni nunca ha sido ABDL pero lo respeta absolutamente y disfruta conmigo de aquellos aspectos que sí le llaman (los castigos, la forma de hablarnos, la ropita…) y en otros, esencialmente, se mantiene aparte (cambios de pañal, por ejemplo). A veces nuestros juegos ABDL incluyen sexo y otras veces no, pero lo más frecuente es que sí. Lo importante para nosotros es disfrutar juntos, explorar y reforzar al otro para que sea siempre él mismo, sin que nadie tenga nunca que fingir lo que no es. Recordad, además, que aunque ella no es ABDL sí es una ageplayer y spankee de pro. Y ambos somos switchers y unos auténticos yonkis del soft dom y los culitos rojos 🙂 _______ .

Y eso es todo, chicos. Esta es mi propia Historia ABDL para Historias ABDL.

Seguro que la vuestra no es tan, tan diferente. ¿A que no?

¡Besitos!

Stephan

PD: Perdonad los anglicismos, pero términos como «spankee» o «ageplayer» son muy chungos de traducir.

IL MESSAGIERO… ¿É IMPORTANTE? (I)

¡Hola, traviesillos! Espero que los inicios de 2023 os estén tratando bien. O mal, si lo preferís (cada cual tiene sus kinks; yo, desde luego, sí).

Han pasado prácticamente seis meses desde que iniciamos el blog y creo que, tras la encuesta que finalizó hace unas semanas, es un buen momento para hablaros un poco más de mí mismo. No porque yo sea un cerdo narcisista y ególatra, no. Simple y llanamente porque me lo habéis pedido. Y también, aunque en menor medida, porque ya va siendo hora de que sepáis quién está al teclado, en un 90% (y por el otro 10% Tumblr e internet XD), de Historias ABDL.  

Como tampoco quiero convertir esto en un diario -lo que sería muy aburrido- voy a intentar condensar toda la información más o menos relevante en este post y la información más centrada en el ABDL en otro, para así dejar el tema cerrado. Tampoco voy a subir una foto de mi DNI, y ya sabéis por qué: lo comentábamos aquí.

Yo soy este de la foto:

Vale, vale… Supongo que preferís que empiece de otro modo. En plan Historias ABDL, que para eso estamos aquí.

«¿Quieres que empecemos como en David Copperfield? Nací. Crecí…»

Nací hace algo más de 40 años (tampoco mucho más) en el norte de España, así que soy español, como podía haber sido cualquier otra cosa. No estoy ni orgulloso ni avergonzado de serlo, porque básicamente me da igual. No creo en nada parecido a patrias ni naciones.

Pertenezco a una familia muy, muy clásica: padre trabajador y madre ama de casa, con bastante tradición militar por línea paterna, y un tanto… farandulera por línea materna. Crecí durante los años 80 y 90 en un ambiente muy conservador, marcado por una fuerte religiosidad católica y con normas estrictas, a menudo incomprensibles para mí.

Mis padres fueron y son buenas personas, pero yo no tuve una infancia feliz. No hay que darle muchas vueltas. Simplemente no fui un niño feliz y ya está. Puede que muy al principio sí, pero recuerdo la época que va entre los 7 y 12 años con horror: aburrimiento, apatía, incomunicación, normas y más normas, malas caras, soledad… Me evadía de todo ello a través de la música y de los libros; no había mucho más. Así que, por si no lo sospechabais, sí: soy un ratón de biblioteca y además, melómano.

Lo peor fue la soledad. No es que no tuviera amigos, sino que mis amigos y yo no congeniábamos demasiado. Yo no era bueno jugando al fútbol ni nada de eso. Pero mi perfil no encaja del todo con el del chaval tímido que sufre bullying. En primer lugar porque siempre tuve mucho carácter (soy orgulloso como un demonio) y en segundo porque si con alguien me solía llevar bien era con los más gamberros. Con esta forma de ser, ya podéis imaginar que nunca he encajado en ningún sitio: demasiado empollón para unos y demasiado rebelde para otros.

Es posible que de pequeño sufriera algún tipo de trastorno psicológico, en mayor o menor medida. Puede que el menda fuera un poco autista, o índigo o vete tú a saber… También se habló mucho de una supuesta superdotación, ya que un estudiante tan brillante como yo fui hasta la universidad y sin ningún esfuerzo era algo que nadie se podía explicar. No sé si lo fui o lo soy. Pero si es así, puedo aseguraros que ser superdotado es una puta mierda. Pasad de esas chorradas, en serio.

Mi adolescencia, gracias a los videojuegos y los juegos de rol fue mucho mejor que mi infancia y la considero una de mis mejores etapas. No fue una adolescencia prototípica, ya que la mayor parte de las cosas que a los adolescentes les interesan a mí no me decían lo más mínimo. Ya sabéis: el sexo, las discotecas y todo eso. Tuve muchas oportunidades para tener una adolescencia más común y las rechacé todas. Eso, en aquella época, era comprar todas las papeletas para que te llamaran maricón/maricona y cosas peores, y así ocurriría hasta muy avanzados los años 2000 por las calles de mi pequeña ciudad natal. Más adelante, ya durante mi vida plenamente adulta descubrí que soy -a grandes rasgos- demisexual y gracias a ello pude explicarme parte de lo que sentía entonces. Pronto, también a petición vuestra en la encuesta, trataremos un poco más estos temas.

A los 18 años tuve una crisis religiosa y dejé de creer en dioses y cosas por el estilo. Y no lo digo con orgullo: ojalá creyese todavía. No soy ateo, ojo, sino más bien deísta.

La época de la universidad no fue tampoco buena, salvo por dos cosas: por mis pinitos en la industria de la música y por haber conocido en ella a una chica muy especial, con la que tuve desde el principio “una comprensión mística y profunda”. Justo a finales de esa época universitaria nos liamos, me mudé a la gran ciudad para estar con ella y aquí seguimos, 15 años después. Ella y el hijo que me dio hace unos años es lo único inequívocamente bueno que hay en mi vida.

Soy uno de esos tíos que trabajan en edificios grandes. Con traje, corbata y gemelos. Lo mismo soy economista, auditor, arquitecto, ingeniero o vete tú a saber. Uno de esos que se pasan la vida hablando en inglés, que utilizan palabras incomprensibles y que parecen tan poderosos y seguros de sí mismos. Cuando veáis alguno, no hagáis ni caso: es todo mentira. Pura fachada y teatro. Desconfiad de la gente que necesita deslumbraros; lo hace precisamente para que no podáis ver con claridad.  

Aunque pueda parecer una persona triste y apocada por todo esto que os he contado, tengo una personalidad muy independiente y un sentido del humor a prueba de terremotos. Río muchísimo y me paso el día diciendo chorradas, como estrategia de defensa contra el mundo que me rodea y que mayormente detesto. En el lado negativo, tengo tendencia a la melancolía, a soñar despierto y a enfrentarme con cualquier clase de poder que tenga delante, sea el que sea. Lo cual me ha granjeado, en mi vida personal y profesional, problemas de leves a muy serios.

¿Ha merecido la pena el viaje hasta ahora? Puede. Pero de eso hablaremos otro día, así como de mi propio historial ABDL.

En fin. Ahora ya me conocéis un poco mejor y os podéis ir a dormir la siesta. Con pañal, chupete y peluche. Como Ilúvatar manda.

Y ver si os levantáis sequitos por una vez, ¿eh?

Stephan

Un blog ABDL (+18)

Edito: Para que no queden dudas sobre el alcance y el contenido, he decidido fijar este post en la parte superior del blog

Hoy doy comienzo a historias abdl; un pequeño proyecto personal -no sé si debería llamarlo así- que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza.

Lo primero es presentarse, ¿no? Mi nombre no es relevante («il messaggiero non é importante«), pero me podéis llamar Stephan. Soy un anónimo ciudadano español de edad comprendida entre los 35 y 45 años, casado y con un hijo. Vivo desde hace años en una de las 3 ciudades más grandes de España, en la que soy forastero, ya que nací en un lugar pequeño, húmedo y decadente de ese mismo país. Ejerzo una profesión liberal y me apasionan la música, los libros, los juegos de mesa y cuantas nerderías y rarezas os podáis imaginar. Soy un tipo apasionado, como podréis comprobar, romántico incurable e inconformista enfermizo. Valga como resumen.

Y me gustan según qué cosas

Pero, de entre todas estas pasiones, aquí os voy a hablar de la que acaso es más vieja e íntima: el ABDL. Con ello no pretendo hacer apología de lo que soy, ni convencer a nadie de que lo practique o lo deje de practicar. Me importa más dar a conocer o divulgar cuestiones relativas a esta peculiar y (¿lo pilláis?) absorbente afición, por llamarla de algún modo. Compartir historias, experiencias y gustos. Conocer y conocernos mejor.

Dicho esto, paso a describiros muy por encima las pautas generales que voy a seguir en el blog:

– Ya que hablaremos de cuestiones relacionadas con la sexualidad, este es un blog +18. Creo que los menores no deberían leerlo, así que, si lo eres, no lo hagas, por favor. Mejor busca otros contenidos. Para WordPress, este es un blog de adultos.

– No obstante lo anterior, lo máximo que encontrareis aquí es, como mucho, fotos y textos con clara carga erótica o referencias sexuales, pero no pornografía. Algo perfectamente normal en un blog sobre fetiches.

– Me gusta escribir relatos eróticos ABDL (o no) y de vez en cuando postearé alguno, como decían los Cradle of Filth  : «For your vulgar delectation«. Lo que encontrareis en ellos es, insisto, lo que ya he descrito en el párrafo anterior. No os hagáis ilusiones :P.

«In marble ballrooms of delight
The erotic and the wicked dance alike
«

– Si encuentras algo que consideres que es tuyo, de tu propiedad o derecho, o de un tercero, escríbeme y será retirado inmediatamente.

– Haré lo posible por actualizar el blog dos veces por semana. Espero cumplir, pero tampoco puedo garantizarlo. La vida es dura.

– Habrá bastantes posts enfocados a hablar de algo que a casi todos los abdl nos obsesiona: el origen de nuestro fetiche. Tengo mis propias dudas y, como decían Faemino y Cansado «las voy a exponer» en el blog . No es una teoría científica -no soy psicólogo-, solo una mera opinión o aproximación desde la experiencia. Al fin al cabo, en mi blog digo lo que quiero.

¡Cómprate un bajo y ve por ahí a tocar en pañales!

– Contaré ciertas experiencias personales también, tanto de mi infancia como mi adolescencia y vida adulta, relacionadas en su mayoría con el ABDL y que de algún modo de marcaron. Quizá os identifiquéis con ellas. O puede que os parezcan increíbles. A lo mejor pensáis que me las estoy inventando. Vosotros decidís.  

– Soy un obseso de la libertad de expresión. Solo borraré o retiraré comentarios, links o similares que de una forma clara contravengan las políticas de WordPress o, de algún otro modo, puedan entenderse como calumnias, injurias, u otro tipo de conductas ilegales.

– El sentido del humor está en horas bajas en mi país. Vamos a ver si lo retomamos un poquito y nos divertimos todos: vosotros y yo. No hace falta ponerse demasiado serios para hablar de cómo y con qué lo pasamos bien. Tan contentos.

– Para cualquier cosa que me queráis contar. Para charlar. Contactarme. Saludarme. Para intercambiar experiencias. Para preguntarme mi opinión, o para intentar venderme un alargamiento de pene (¡buena suerte! :P), sentíos libres de escribirme a nenitomojadito@gmail.com .

¡Un abrazo -o mimo- a todos y vamos allá!

Stephan