Categoría: curiosidades

Resultados de la encuesta de Historias ABDL

Hola, chicos, ¿qué tal va eso? Nosotros con ardor de estómago crónico, a estas alturas. Los excesos navideños pasan factura.

Hoy vamos con un post muy rápido y sencillo en el que compartimos con vosotros los resultados de la encuesta que hicimos las últimas semanas, grosso modo.

Si recordáis, solo había 2 tandas de preguntas. Las respuestas a la primera tanda han sido estas:

Lo que más os gusta del blog son las historias, los artículos sobre la relación entre el BDSM y el ABDL y los artículos de opiniones, consejos y experiencias. De cara al año que viene, nos centraremos un poco más en ellos, ya lo veréis.

En la segunda pregunta, habéis incidido aun más en las historias y nos pedís más links (¿no habíamos quedado en que no os molaban tanto? :P), artículos sobre temas de género y sexualidad BDSM y en la opción de «otros», lo que más nos habéis pedido -curiosamente- es que os hable más de mí mismo y que suba más contenidos de ese tipo, algo más personales (fotos, anécdotas, etc.). Vídeos ya os adelanto que no creo que suba, ya que mi seño y yo somos de esa clase de personas de las que hablábamos en este post , pero os contaré más y quizá subamos algunas fotos de vez en cuando.

Mil gracias a los participantes: no fuisteis muchos, pero sí muy claros

Sin más, os dejamos con los polvorones y los dulces. ¿Puede haber algo más ABDL que la Navidad?

Yo creo que no 😉

¡Feliz 2023 y nos vemos pronto!

Stephan

SALIENDO DEL ARMARIO ABDL (II): “¡Mi primera vez!”

Hoy, como os adelanté la semana pasada, voy a contaros mi propia anécdota. No solo porque viene a cuento, sino porque en la encuesta que cerramos muy en breves algunos de los lectores me han pedido que hable un poco más de mí mismo, y que incluya contenidos sobre mis propias experiencias como ABDL.

“Pos pa eso estamos…”

Yo, que soy ABDL desde siempre y que no recuerdo ni un solo día de mi vida en el que no me haya sentido atraído por los pañales, no salí del armario hasta muy tarde. Tan tarde como los  27 años, ahí es nada. Ojo: cuando digo salir del armario es salir del armario con todas las de la ley, no chatear con otros ABDL, hablar por teléfono, redes sociales o seguir un foro. Me refiero a ponerte delante de alguien a quien conoces, quieres y aprecias, soltarlo todo por primera vez en tu vida y a ver qué pasa.

La persona que elegí para salir del armario fue mi mejor amiga, aunque más bien fue ella quien me eligió a mí. Alguien a quien yo consideraba absolutamente especial y con quien compartía todo lo que sentía y lo que me pasaba. También ella lo hacía conmigo, sin ocultarme nada (creo). En el momento en que di el paso llevábamos unos siete años siendo amigos (este es un dato random, pero podría ser útil). Ella tenía pareja en ese momento; yo no.

Cuando digo que hablábamos de todo y que nos contábamos todo es porque literalmente era así. Eso incluía, por supuesto, hablar de sexo. Tampoco quiero decir con esto que ella me contara lo que hacía con su pareja -una cosa es la confianza y otra la bocachanclez XD-, solo que no había tabúes de ningún tipo entre nosotros.

¿Cómo ocurrió? Pues fue algo directo y nada premeditado. Pasó en una época en la que, digámoslo claro, coqueteábamos con frecuencia. Una tarde en la que estábamos hablando -qué sorpresa- de sexo, ella sacó el tema de las fantasías y me preguntó directamente cuáles eran las mías. No era la primera vez: antes le había contado otras, pero no mi fantasía digamos… “raruna premium”.

Otras fantasías como, por ejemplo…

Me lo pensé un momento: no había ninguna necesidad de revelarle que me gustaban los pañales. Pero, al mismo tiempo, yo sabía que ocultárselo equivaldría a mentir. Y, a fin de cuentas, había sido ella la que había dado el paso. Ahí entró en juego una de mis máximas favoritas: “contra el vicio de preguntar, la virtud de responder”. Se puede decir, por tanto, que en mi caso el “¿por qué?” de salir del armario fue no mentirle a mi mejor amiga. 

Así que se lo dije clara y abiertamente: “Te parecerá chungo de cojones, pero me gustan los pañales”. Ella se sorprendió muchísimo y me hizo un montón de preguntas, del tipo: “¿pero que se los ponga ella o que te los pongas tú?”, “y luego, ¿qué harías?”, “¿pero te ponen o es más el juego y no el objeto en sí?”, etc. Todas sus preguntas iban encaminadas a entenderme mejor y a hacerse una idea de lo que yo sentía. No me censuró ni me criticó en absoluto.

Después de un buen rato de intercambios, la conversación sobre el tema se cerró más o menos de la siguiente manera:

Bueno, pues ya te lo he contado. Soy un puto rarito.

Eso ya lo sabía. Por eso me gustas tanto.

Del tema de los pañales pasamos a otro completamente distinto y el hecho de que yo se lo contara no marcó un antes ni un después, ni afectó en absoluto a nuestra relación. También debo decir que ella era una persona muy moderna, de mente abierta y sin prejuicios. Por su forma de ser era la chica más idónea que se me habría podido ocurrir si bien, como os digo, la iniciativa partió de ella, aunque fuese por alusiones.

Unos meses después, nos liamos y… ¡hasta hoy! Y puedo decir -no sin cierto orgullo freak– que soy el único caso de ABDL que conozco (no salido de una página fetichista o de contactos) cuya pareja ya sabía “el secreto” antes de comenzar la relación. Respect.

Por otra parte, también es importante hablar de lo que ocurrió -y sigue ocurriendo, gracias a Thor- después. O sea: muy bonito lo de contárselo a tu pareja, pero luego, ¿qué?

Eso lo reservamos para el tercer y último post, que llegará pronto 😉.

¡Besitos, nen@s!

Stephan

SALIENDO DEL ARMARIO ABDL (I)

Este sí que es un tema peliagudo: el de contarle a alguien que nos gusta…lo que nos gusta, vaya.

CUÑA PUBLICITARIA RANDOM: Animaos con la encuesta, que la cerramos en unos pocos días 😉

Así, a bote pronto, tampoco es que sea muy complejo ni peligroso. Quiero decir: vosotros sabéis tan bien como yo que esto del ABDL -al igual que muchas prácticas BDSM- es algo completamente inofensivo, por poco conocido o infrecuente que sea. Desde dentro, claro. Hablando desde vuestra zona de confort. Pero, ¡oh sorpresa! Cada cual tiene la suya y a menudo ni siquiera son tangentes.

Las personas ABDL se sienten tan necesitadas de compartir su fantasía, fetiche o afición como cualquier otra persona. Esto no tiene nada de malo, todos tenemos fantasías sexuales -y no sexuales- y la única razón por la cual no las compartimos es el miedo. No me refiero, claro, a compartirlo indiscriminadamente con todo el personal, sino con aquella persona o personas que más nos importan: nuestra pareja, amigos…

Yo personalmente no intentaría convencer a alguien al que acabas de conocer para que te cuide -o te “cuide”, ya me entendéis- como a un niño pequeño, la verdad XD. No es que esté mal, sino que casi con total seguridad te va a dar con la puerta en las narices. Además, creo que a muchos de nosotros nos gusta que nos mime y/o castigue alguien con quien tengamos un plus de confianza y eso, por lógica, excluye a los rollos de una noche y similares. Que todo puede ser, no digo lo contrario, pero os deseo mucha suerte a los valientes.

Eh nena, qué buena estás…¿Vamos a mi casa y me limpias el culete?

¡Policíaaaa!

Que uno decida salir del armario es cosa suya. Es algo muy personal que no puede juzgarse desde fuera y aquí en Historias ABDL –siempre a tope con la libertad personal– no somos nadie para abogar por una cosa ni por otra. Solo podemos dar nuestra opinión y, como mucho, contar nuestras propias experiencias o las de nuestros amigos y conocidos cuando decidieron salir, poco más. Quizá haya algo que podáis sacar en limpio si os ronda la cabeza este asuntillo tan delicado. Cada cual debe preguntarse por qué quiere salir o para qué, y obrar en consecuencia. Ese por qué o para qué tiene su importancia: no la despreciéis.

En primer lugar, yo creo que el elemento fundamental que tiene que estar presente sí o sí para salir del armario es la confianza en la persona a la que se lo vas a contar. Debe ser alguien con quien te encuentres verdaderamente cómodo y con el que puedas mostrarte tal y como eres. Si sois honestos, descubriréis que no es tan fácil encontrar a alguien con quien tengáis un vínculo tan estrecho. A veces ni siquiera estará dentro de vuestra familia y las más ocasiones será un amigo muy cercano o vuestra pareja. Es posible que ni siquiera tengáis esa confianza con vuestra pareja (por la razón que sea: por su carácter, porque la relación no se ha consolidado, etc.). Sea como fuere, no sobreestiméis a la otra persona ni a la relación que tenéis con ella, ni os generéis expectativas poco realistas (esto es un relato erótico ABDL, no la realidad. Mostly).

Un tema recurrente al hilo de salir del armario: en general, yo nunca me plantearía ni me planteé contárselo a mis padres. Creo que no habría sido buena idea, por muy diversas razones. La primera porque ese grado extra de confianza no existía. La segunda porque los míos eran y son personas muy tradicionales y dudo mucho que me hubieran entendido. Y la tercera porque se trata de un fetiche y yo no le voy contando a mis padres las cosas que me ponen cachondo XD. Sé que hay muchos ABDL que se plantean esta opción, sobre todo cuando siguen viviendo con sus padres y se mueren de ganas de usar pañales sin el miedo a ser descubiertos. Suelen ser gente joven, sin trabajo o no independizada. No soy quien para dar consejos (porque “un consejo es un regalo muy precioso, aun del sabio al sabio”); lo único que puedo decir es que yo no lo hice, no lo he hecho y no lo haré.

No obstante, el mundo es diverso. Conocí, y hace ya tiempo, casos de chicos jóvenes (universitarios) que tuvieron suerte; sus padres se mostraron muy comprensivos con ellos y les ayudaron a exteriorizar y cumplir ese deseo, hasta el punto de acondicionarles una habitación ABDL full equip para ellos solos en su casa. También de casos en los que la salida del armario fue traumática e incluyó inútilmente psicólogos, psiquiatras, conflictos y poco menos que exorcismos. Life’s a bitch, tíos. Ojo al dato.

En segundo lugar, un elemento indispensable es la sinceridad. Cuando uno decide salir del armario, no tiene el menor sentido mentir ni guardarte bajo la manga tal o cual detalle por el “qué dirán”. Ya que das el paso, dalo con todas las consecuencias. Caso típico: si te gusta mojar o ensuciar el pañal y te lo preguntan, ¿para qué mentir? Si te gusta que te den el biberón, dilo. ¿Dormir en pañales? ¿Onesies? ¿Jugar con cubos?

Algunos ABDL cuentan que a ellos les ha ido mejor con una táctica (aproximación militar al problema XD) progresiva: ir poco a poco, sin prisas, no soltar toda la información de golpe para no intimidar a la otra persona. Yo creo que es perfectamente compatible ese “modo seguro” con la sinceridad: si quieres darle tiempo al otro, dáselo, pero no le engañes. Lo que me parece un error es decir “no, no, eso no me gusta” solo porque pensamos que causará rechazo si decimos lo contrario. El viejo dicho de “mejor una vez rojo que diez amarillo” viene aquí muy a colación.

Otro punto importantísimo es que tengáis la suficiente madurez para aceptar el punto de vista del otro. Del mismo modo que vosotros os abrís y contáis vuestras movidas ABDL con total transparencia debéis estar dispuestos a admitir cualquier reacción frente a ellas, al menos de primera mano. Sinceraros y revelaros como ABDL’s no os garantiza ni os legitima para nada. Puede que vuestra salida del armario no sea bien recibida, que causéis rechazo o incluso asco y que tengáis que escuchar cosas poco agradables. Ese es el riesgo que corréis, claro, y debéis asumirlo incluso si ponéis por delante todos los disclaimers del mundo (ejemplo: que no hay que malinterpretarlo, etc.). Si no sois lo suficientemente estables y maduros emocionalmente para gestionar un posible rechazo, igual no deberíais salir del armario, o igual no estáis listos para ello con el confidente en cuestión.

Yo he conocido personas que arruinaron una relación -hablo de divorcio traumático, ojo- por salir del closet ABDL y hablarlo con su pareja. Y otras que no solo hallaron comprensión o apoyo, sino absoluta complicidad. Es así. La vida son riesgos y posibilidades.

“Unas veces te comes al oso y otras veces el oso te come a ti…”

Por último, tened siempre presente que la vida sigue y que el mundo no se acaba por tener una pareja o un amigo que no te entienda o no comparta tus fetiches. No creo que hoy en día esa persona, si de veras te quiere, vaya a censurarte o a darte de lado por haberte sincerado con ella, y haberle explicado cómo te sientes cuando te pones un pañal con tu pijama de gatitos. Pero cuidado: siempre debes prepararte para el rechazo y estar razonablemente seguro de que ese rechazo, llegado el caso, no se llevará vuestra relación por delante. Y si lo hace… ¡yo qué sé! Lo mismo así descubres que la habías juzgado mal y por lo menos te llevas el aprendizaje.

Bueno, que me enrollo. En la segunda parte de este post, la semana que viene, os contaré más sobre mi salida del armario ABDL y otros cotilleos interesantes al respecto 😉.

¡Chao, meoncetes!

Stephan

DDLG, MDLB: Qué son y qué relación tienen con el ABDL

Puede que sea una simple percepción mía, pero de un tiempo a esta parte ha aumentado mucho el interés de la gente por las relaciones tipo DDLG o MDLB. Especialmente entre las personas relativamente jóvenes (digamos veinteañeros y treintañeros).

En fin, vamos al lío. ¿DDLG? ¿MDLB? En el mundo del BDSM sobran acrónimos, y eso es así. Parece que tengamos que hablar siempre con eufemismos y códigos secretos XD.En el fondo nos estamos refiriendo a una práctica de lo más común y conocida en la comunidad fetichista o, simplemente, kink. Ya sabéis que la terminología es un poco confusa.

DDLG es un acrónimo de las palabras “Daddy Dominant / Little Girl”, al igual que MDLB lo es de “Mommy Dominant / Little Boy”. O sea, “Papi dominante / niña pequeña” y “Mami dominante / niño pequeño”. Se trata de dos términos que designan un determinado tipo de relación o estilo de vida, en el que dos personas se vinculan entre sí, con pleno consentimiento por ambas partes (o sea, que son cosas de ADULTOS), para mantener una relación más o menos estable de intercambio de poder.

En esa relación una de ellas asume un rol dominante (“dom”) y la otra sumiso (a menudo llamado “little”, o sea, “pequeño” en inglés). Además, esos roles tienen un componente o trasfondo de ageplay, es decir, que el dominante actuará como el papi o mami del niño o niña, que es el sumiso. Por supuesto, también hay modalidades LGTBIQ (por ejemplo, DDLB con papi y niño, etc.).

¡Chiste! Va la little y le dice al papi: ¡Saoko, papi, Saoooooko!

Cuando hablo de intercambio de poder me refiero a algo completamente distinto a una simple interacción puntual o a un “oh, mami” / “oh, papi” susurrados al oído de la pareja durante el sexo (y los que hayáis tenido sexo con latinos sabréis a lo que me refiero XD). Aquí hablamos de relaciones normalmente estables, caracterizadas por el consentimiento mutuo y, a menudo, incluso por acuerdos escritos entre los practicantes, en los que se determina lo que quieren o esperan el uno del otro, cuáles son los límites respectivos, etc.  Normalmente los intercambios entre el dominante y el sumiso tienen lugar en privado, pero hay personas que viven este tipo de relaciones prácticamente 24/7, con lo que también podrían tener lugar en público, siquiera disimuladamente.

Dado que cada relación DDLG o MDLB es única, no sería posible describir los rasgos consustanciales a ese tipo de relaciones, fuera de la figura dominante y la figura sumisa. En general, la mami o el papi son quienes ponen las reglas, controlan al la persona sumisa, la cuidan (en el sentido más amplio del término), la protegen y deciden lo relativo a premios y castigos, sean o no eróticos. El sumiso o sumisa (qué pesadilla, esto del lenguaje inclusivo XD) se deja cuidar por el dominante, y se comporta tal y como lo haría un niño o niña de la edad en cuestión: se despreocupa, juega, ve programas infantiles en la televisión, usa ropa infantil, hace travesuras, etc.

¿Qué más destacaría?

-Las edades más comunes para que el little las asuma suelen estar entre los 3 y los 7 años.

-En la inmensa mayoría de este tipo de relaciones el sexo es una parte importante, por lo cual entre el dominante y el sumiso suele existir o generarse un interés sexual muy intenso.

-En otras -las menos, que yo sepa- el sexo es meramente accesorio o poco importante.

Al tratarse de una práctica de intercambio de poder en pareja, como os decía, el mundo DDLG y MDLB se considera englobado dentro del BDSM. En una relación DDLG o MDLB se dan también las pautas características de otras prácticas BDSM, como las palabras de seguridad, la voluntariedad, la existencia de acuerdos libres y cancelables en cualquier momento, etc.

Psicológicamente, creo que la liberación y la catarsis que experimentan ambos, el daddy/mommy y la chica/chico con este tipo de prácticas es muy parecida a la de otras. ¿Por qué lo creo? Ja, ja, ja… La duda ofende… 😉

Quizá en el caso de DDLG y MDLB, a título particular, haya situaciones o elementos que adquieren una importancia capital, como el aftercare. Para los que no os suene el término, se refiere al momento en el que la pareja, tras una práctica determinada (normalmente un castigo), se cuida, examina, comenta, mima, da feedback y/o consuela, normalmente de forma muy acaramelada e íntima. Es muy habitual que el aftercare acabe llevando al sexo, clásico o no.

Ya os imaginaréis que el límite que separa una relación ABDL de una MDLB o DDLG es extraordinariamente difuso. Los parecidos son tantos que casi podríamos decir que las tres corrientes se superponen en muchos casos y no se pueden distinguir. Ciertamente, una relación MDLB o DDLG no incluye necesariamente pañales para el little, pero a veces los hay, aunque a veces el little no los use y sean un mero símbolo de su sumisión o mero atrezzo.

Si tuviera que tirarme a la piscina y diferenciarlas, se me ocurriría decir que en las relaciones MDLB y DDLG lo verdaderamente importante es la disparidad de poderes. En cambio, a un ABDL, por importante que sea la disparidad, le importan más sus pañales, chupetes y demás parafernalia. Digamos que unos están más centrados en la sumisión y otros en el fetiche. Pero, como siempre decimos, hacer distinciones claras entre las mil y una ramas del generoso árbol del BDSM (¡qué bonito, por Sade!) es poco menos que imposible.

Dicho esto, yo creo que si a una relación MDLB o DDLG le añades pañales (los use el little o no), no habría casi ninguna diferencia con el ABDL, por lo menos de puertas para afuera. Lo que cada persona se considere, ya es cosa de ella, por supuesto. Ya sabéis que aquí no juzgamos a nadie, nos limitamos a disfrutar 😉.

Si os interesa mucho el tema, os dejo este link a una página muy conocida del mundillo, aunque está 100% en inglés:

https://www.littlespaceonline.com/

Y otro link a un relato –parent advisory VERY EXPLICIT– DDLB: http://bdsmk.org/articulos/Daddys.pdf

Por último, la última de nuestras Historias ABDL explora claramente la temática DDLG con una nenita algo traviesa y un papi cariñoso pero severo.

¡No os olvidéis que la encuesta sigue!

¡Chao, nenes y nenas!

Stephan

La encuesta de Historias ABDL

¡Hola, chicuelos y chicuelas! Ya estoy de vuelta por fin, después de pasar gripes, faringitis y sus correspondientes secuelas. Qué agonía, por dios.

Como no tengo ni idea de lo que leéis y no leéis y de lo que os gusta más y lo que no, he pensado que estaría bien subir una pequeña -super pequeña, os lo prometo- encuestilla, y así me entero un poco de las cosas que más os gustan y de lo que os gustaría que subiéramos al blog. Al fin y el cabo es también un poco vuestro.

https://es.surveymonkey.com/r/RK82L5D

Ya os adelanto que vídeos no va a poder ser. La seño no me deja… 😛 Pero bueno, qué sé yo. Lo mismo algún día cambia de opinión y le gusta saber que queréis vídeos. Nooooo, en serio. No way 😛

Venga, que me enrollo. Estoy con otras dos historias nuevas, esta vez con chicas y no con chicos, que ya tenéis unas cuantas con chicos traviesos y ninguna con chicas. ¡A ver si en unos días las termino y las subo, que no me da la vida!

Hala, echad un visual a la encuesta y me contáis. Bueno, o me escribís directamente a nenitomojadito@gmail.com.

¡Sed obedientes!

Me gusta usar pañales

Pues sí: me gusta usar pañales. Soy ABDL. Como muchas otras personas en el mundo. ¿Y qué más da?

A pesar de que no veo dónde está el problema, no dejan de sorprenderme ciertas actitudes. No hace mucho tiempo, los medios anglosajones publicaron noticias como esta:

https://headtopics.com/uk/adult-baby-struggles-to-find-work-as-employers-don-t-like-him-wearing-nappies-15336525

Para los que no sepáis inglés, ya os traduzco yo alguno de los comentarios que salen en esta noticia:

“Debería estar encerrado en un manicomio” 

“No le pegaron lo suficiente de niño”

“Enfermedad mental. A la extrema izquierda le encantará”

Buscad en cualquier sitio: un foro, una noticia relacionada con lo nuestro.

Más o menos las dos terceras partes serán de este tipo: “Tío, qué mal, eso no es normal. Este tío necesita ayuda”.

O aquí, hablando de una chica Abdl:

https://www.mirror.co.uk/news/world-news/woman-28-dresses-up-like-26057248

Con comentarios algo más moderados, por cierto, pero… “oh dios, otra más no”, “espero que el tío que le pidió hacer un vídeo no tenga hijos propios”, “tiene que parar de comportarse como un bebé”.

Dejando aparte que nadie sabe lo que es la normalidad (algunos dirán que lo que es “anormal” sí se sabe) es muy difícil que una opinión aleatoria sobre algo que la gente no entiende pueda basarse en otra cosa que en prejuicios.

Si a mí me gusta usar pañales, ¿a quién le importa?

Hablaremos otro día sobre esa supuesta normalidad a la que, al parecer, todos debemos aspirar. Del ser humano vanilla, un concepto muy de las últimas décadas en las que se habla mucho de inclusión pero después se cancela y machaca a todo cristo. Por lo pronto, vayan una serie de consideraciones acerca de mis gustos:

  • El que yo no entienda lo que a otras personas le gusta hacer, no me da derecho a censurarlas. A mí no me gusta nada el fútbol y no por ello digo que los aficionados necesiten ayuda profesional y menos desde una posición de superioridad moral. Aunque lo piense, como decía el gallego de Airbag.
  • El abdl, y muchos otros kinks no son considerados enfermedades mentales por los científicos, sino prácticas perfectamente sanas cuyo ejercicio consensuado no tiene nada de malo desde el punto de vista médico ni psicológico.
  • El abdl no tiene nada que ver con la pedofilia. Nada-de-nada.
  • La inmensa mayoría de los abdl no necesitamos ayuda ni la hemos necesitado nunca para «curarnos» de ser abdl. No estamos orgullosos ni avergonzados de serlo, sentirse orgulloso de ser abdl es tan estúpido como sentirse orgulloso de ser rubio.
  • Y, por último, un apunte: si a tu dios le ofende que me guste usar pañales, no es un dios en el que merezca la pena creer. Así que no creo en él. Guárdatelo para ti, por favor.

¿Podrían darse casos en los que de veras un abdl necesita ayuda profesional? Puede, pero muy pocos. De los dos casos que os pongo, el de Damien llama más la atención. Cuando la predisposición es tan intensa que a uno le impide desarrollarse como persona, o le impide llevar una vida plena y responsable, o no puede conseguir un trabajo, montar su empresa, tener una pareja (en el caso de que la quiera), formarse, divertirte, o de algún otro modo esta tendencia arruina su vida, pues entonces, como en cualquier otra tendencia o afición, creo que debería buscar esa ayuda. Pero digo solo “creo” porque no soy quién para juzgar.

Es decir: en el caso de Damien, quizá haría bien en buscar esa ayuda, al igual que cuando una persona es incapaz de excitarse sin pañales por el medio (lo que no es intrínsecamente malo ni inmoral, pero yo creo que sí supone un problema). En el caso de Lucy, si le gusta vestirse de bebé o si dice, como yo, “me gusta usar pañales”, ¿por qué eso es un problema? Desde luego, lo que nunca se me ocurriría es dejar un comentario del tipo «tiene que dejarlo» o «es una enferma».

Me gusta usar pañales
Gracias, Fry

Hay que decirlo claro: la inmensa mayoría de nosotros no necesitamos ayuda. Y menos para ser iguales que ningún fulano anónimo de los que siembran odio por la red.

Porque en el fondo se trata de eso: la gente rechaza lo que no entiende. Y eso tendría un sentido -no una disculpa- hace 30 años, cuando no se podía obtener información con la misma facilidad que hoy en día, que tienes el mundo al alcance de un click. Sin ir más lejos, bastaría con consultar este blog para informarse de lo que es abdl y demás prácticas asimiladas 😊

Me parece muy triste. Cuando más a mano de la gente pones el conocimiento, más prolifera la ignorancia.

En fin. Divertíos, traviesillos.

Stephan

PD: Aunque esto es una actualización de más de un año después de escribir el post, no hay que pasearse demasiado lejos en Fetlife, en Tumblr o en Patreon para ver que esto del ABDL está en alza. Alza moderada, pero alza. Así que cada vez hay más gente que no tiene ningún problema en decirlo, o eso parece. «Me gusta usar pañales». ¿Véis? No pasa nada por decirlo. Nadie se va a morir por decirlo, ni va a haber una implosión ni les va a caer encima un meteorito. En el fondo, a nadie debería importarle.

Otra cosa es que te gusten y no tengas nadie con quien compartir esa «afición», claro. Pero si eso pasa con todas las aficiones, imagínate con esta. ¡Nadie dijo que fuera fácil, chavales!

 

¿CUATRO CANCIONES CON REFERENCIAS ABDL?

Para despedir el verano, que ya nos va dejando de una vez, se me ha ocurrido hacer este post un poco medio en broma y medio en serio sobre canciones abdl. Os juro que no es clickbait, de verdad. Puede que una broma sí, pero no es clickbait 😉

¿Existen canciones con referencias explícitas o implícitas a nuestra peculiar afición? Dicho así suena raro, pero algunas veces uno oye por ahí cada cosa que vuelve a preguntarse lo que ya nos preguntábamos en este post anterior. Que somos más de los que creemos.

¿Música ABDL? ¿Por qué no?

No, no me refiero a esto. Ya hablaremos otro día de estas movidas…

Así que, ni cortos ni perezosos, vamos a divertirnos buscando esas referencias en todo tipo de música de los últimos 30 o 40 años. Que, ojo, seguro que hay más ejemplos de los que yo pongo, y vosotros tenéis vuestra propia lista de los 40 Despreciables llena de temazos sobre ositos, pañales y mimos. Si es así, ya estáis compartiéndola, ¿eh?

Venga, vamos con el primero

JAM & SPOON  «Right in the night »

Ahora que tan de moda están los 90 (o igual ya pasó la moda, yo es que estoy muy fuera de todo), no está de más recordar este temazo eurodance de los 90, que, además, empieza con el punteo de guitarra del “Asturias” de Albéniz (me parece), para entrar de lleno en el estrellato. Como dato anecdótico decir que, en su época, la cantante me parecía la mujer más guapa y más sexy del mundo. Más o menos hasta el siguiente vídeo que aparecía en la MTV, de cuya cantante me volvía a enamorar, y así toda la mañana del sábado XD.

Oh, sí… Vivíamos al límite

En cuanto a las imágenes del vídeo, hablan por sí solas y no creo que haga falta explicar nada. Aparece un hombre chupándose el dedo en el regazo de la chica, vistiendo lo que parece una especie de pañal. Para que luego digan que los 80 molaban más que los 90 😛

De todos modos, y para los más escépticos, entresaco algunos versos de la canción:

“Ven y consígueme en mi gran, gran cama de amor”.

“La inocencia es parte de lo que pierdes con la juventud”.

No sé; será que tengo la mirada sucia. Yo ahí lo dejo. Decidid vosotros.

PUTURRÚ DE FUÁ “Te has hecho pis”

No creo que haya nadie de 40 para arriba en España que no conozca esta canción. Probablemente no se tratara más que de una broma. Un simple juego, típico de las canciones de este grupo humorístico de los 80 y 90, que cuenta entre sus éxitos con temazos ultra kitsch como “No te olvides de la toalla cuando vayas a la playa”.

Aquí no había intención abdl alguna, a mi modo de ver. Pero vamos, que ni hecha a propósito.

Con guitarras y todo…

Y, si no sabías de su existencia y se ha convertido en tu canción favorita, de nada, ¿eh?

MELANIE MARTÍNEZ “Cry baby”

Aunque no es mi estilo, es casi imposible hacer una lista de canciones o artistas con elementos infantilistas o que puedan ser tenidos como tales, sin hacer mención a Melanie Martínez. Ella, que yo sepa, nunca se ha identificado como abdl ni nada parecido, pero a los que sois más jóvenes (¡cabrones!) seguramente su fusión de hip hop, emo y otros estilos que tampoco me gustan os enganchará fácilmente.


TAYLOR SWIFT “WE ARE NEVER EVER GETTING BACK TOGETHER” Parody

No os flipéis, que es una broma, hombre. Una parodia de unos cómicos americanos a partir de la canción de Taylor Swift. En líneas generales, el vídeo es un despiporre y para los que les guste eso de “visibilizar” el mundo kink, supongo que será curioso. Divertido, desde luego lo es. Sobre todo si sabéis inglés y os ponéis a leer los comentarios, que no tienen desperdicio. Y la letra mola.

“I found my own freak show: baby fetish. Please burp me!” XD

Enorme…

Test de preguntas ABDL (y II)

(Tenéis la primera parte aquí)

21) ¿Te gustaría o te plantearías tener una FAI de diferente orientación sexual a la tuya, o, básicamente, del mismo sexo si fueras hetero? No estoy seguro, pero creo que no.

22) ¿Qué tres cualidades debe tener tu FAI? Debe ser muy cariñosa (mimos, besos, sonrisas…), aunque firme (no se negocia ni se regatea con ella; está al mando claramente) y severa (claro).

23) ¿Qué tres cualidades crees tener tú como ABDL? O sea, ¿qué clase de nenito/nenita eres? Soy cariñoso, curioso y un poquitín rebelde; quiero demostrar que ya soy mayor.

24) ¿Te cambian habitualmente el pañal? Nop 😦

Y mira que lo suelo necesitar…

25) ¿Cuáles son tus pañales favoritos? Que yo recuerde, los primeros Fabine (Fabine Diapers) gama exclusive eran una pasada, pero dejaron de fabricarlos allá por 2014. De los más recientes, me quedo con los Kiddo Diapers: son una auténtica maravilla y se sienten muy, muy «reales». De los blancos, los Tena son los mejores que he probado.

26) ¿Tienes algún otro fetiche -con o sin relación con el ABDL-? Soy spanko y además switcher (o sea, que me gusta ser tanto sumiso como dominante). En general todo lo que sea humillación -activa o pasiva- y bdsm de suave a medio, me gusta. El roleplay de escuela, estudiante rebelde/profe estricta y demás, que te castiga cara a la pared con las orejas de burro, o te da unos buenos reglazos en el culo es otra cosa que me encanta. Y todo ello combinado o no con el ABDL.

27) ¿Cuál ha sido la mayor trastada por la que te ha reñido/castigado tu FAI? Mentirle cuando me pregunta si estoy mojado y resulta que sí. Eso la enfada muchísimo. Otra cosa que no le gusta nada es que diga tacos y palabrotas.

28) ¿Tienes algún amigo o familiar del que sospeches que también es ABDL? Si, hay un par de ellos en concreto que yo creo que les medio mola el rollito. De uno estoy al 95% seguro.

29) ¿Qué outfit, ropa, o combinación de ropa prefieres? Tengo varias. Onesie, pañal y chupete es una. Pijama y pañal otra. Camiseta, pañal y zapatillas también me encanta, o simplemente desnudo, con pañal y zapatillas (pocos looks me parecen más ABDL que pañal+zapatillas de deporte, con o sin camiseta).

30) ¿Te gusta dibujar y colorear? No demasiado.

31) ¿Te gusta que te lean cuentos? Muchísimo.

32) ¿Que te den de comer? ¿Los gases? La verdad es que esto, ni fu ni fa.

33) ¿Lactancia? No especialmente. Me gustan mucho los pezones, pero no tiene que ver con el ABDL. Es que las tetas y los pezones molan, ¿o no? XD.

34) ¿Eres un sissy boy? No. Nada de travestismo ni ropa de mujer en mis momentos ABDL.

35) ¿Te gusta que te den un baño? Sí, claro, pero es que un baño o una ducha caliente es una actividad erótica de por sí cuando estás con quien quieres 😉

36) ¿Duermes habitualmente en pañales y con chupete? No; mis circunstancias personales me lo impiden. A veces, cuando puedo y me/nos apetece, sí, claro. De todos modos, tampoco me gustaría vivir la fantasía 24/7.

37) ¿Mojas o ensucias el pañal sin darte cuenta? No. De hecho, al principio me costaba muchísimo mojarlos. Me ponía muy nervioso, me excitaba y no había manera. Pero eso le pasa a casi todos los ABDL.

38) ¿Te masturbas en pañales? Algunas veces, pero no es lo habitual. 

39) ¿Lo saben tus padres? No, aunque creo que mi madre sospechó algo cuando yo era preadolescente.

40) ¿Alguna recomendación para otros ABDL? Disfrutad de lo que os gusta y no os torturéis más. En serio. Dejad el drama a un lado.

Y ahora a cenar, que es tarde, pequeñines 😛

Stephan

Test de preguntas ABDL (I)

No sé dónde encontré la primera versión o la más antigua de este test, pero la tenía por ahí y como los test son siempre divertidos, he pensado que la podía compartir con vosotros. El original estaba en inglés y más o menos lo he traducido sobre la marcha. Son unas 40 en total, así que hoy pondré solo las 20 primeras en historias abdl.

¡Al lío!

1) ¿Cuándo descubriste que te atraía todo esto del abdl? Desde que tengo uso de razón me gustan los pañales (sobre todo), chupetes y demás. Siempre. Cinco o seis años, puede que antes.

2) ¿Tela o desechables? Me gustan todos, pero tengo una ligera preferencia por los desechables. La razón es que de pequeño usé los de tela con braguitas de plástico pero los desechables eran como más chulos y modernos. ¿blancos, de otro color o con muñequitos? Aquí soy un poco escogidito. Los que más me gustan son los de muñequitos, pero no todos (por ejemplo, los Rearz los he probado y no me gustan mucho). Tampoco me gustan los pañales de colores, prefiero para eso los blancos de toda la vida (los clásicos no decepcionan).

3) ¿Escribes o lees historias abdl? Sí, claro 😉

4) ¿A quién le has contado que eres ABDL? A mis 3 mejores amigos y a una amiga, que luego fue mi novia y ahora es mi mujer.

5) ¿Has tenido parejas abdl? No.

6) ¿Qué es lo que más te gusta del abdl? La sensación de plenitud y de relajación que me proporciona.

Y que estoy bastante mono

7) ¿Y lo que menos? Que se nos trate a los abdl como si fuéramos enfermos mentales.  

8) ¿N1, N2, ambas? N1, básicamente. El N2 está bien sobre el papel; mola mucho los primeros 30 segundos, pero luego es un rollo.

9) ¿Has intentado «dejarlo» o has buscado ayuda para dejar de ser abdl? Nunca. Me encanta. No quiero dejar de serlo.

10) ¿Más ab o más dl? Depende del día. Suelo tender más al dl pero con un muy alto porcentaje de AB. Digamos 60-40%. Pero también hay días -pocos- que solo me apetece estar en modo AB, sin que haya contexto ni intención sexual alguna.

11) ¿Mimos o castigos? Las dos cosas, por favor, y en cantidades industriales.

12) ¿Qué juguetes tienes o usas con más frecuencia? No tengo muchos: algún peluchito bastante grande y poco más. Pero me encanta coger cualquier objeto que encuentre por casa y utilizarlo como si fuera un juguete (el soporte para el móvil es una nave espacial, el mando a distancia es un sable de luz, la caja de cartón es un baúl mágico para guardar tesoros, etc).

13) ¿»Regresas»? En caso afirmativo, ¿hasta qué punto? Sí, en una escala de 1 a 10 donde 10 es la regresión total, diría que un 3-4, pero mantengo el control siempre y en todo caso mi regresión consiste en flashes mentales o momentos de desconexión muy breves aunque extraordinariamente agradables.

14) ¿Cómo te ves a ti mismo cuando regresas? Pues tengo unos 3-4 años pero aún uso pañales (y soy muy listo y muy guapo y tal y tal… :P). Digamos que esa es mi edad de «little», en términos BDSM.

15) ¿Mojaste la cama? Sí, hasta los 7 años, más o menos. ¿Usabas pañales? Sí. De tela, con braguitas de plástico.

16) ¿Qué mimos te gustan más? Que me acaricien la cabeza o las mejillas, las pedorretas, las cosquillas en la cama…

17) ¿Qué castigos te “gustan” más? Azotes en el culete. Siempre.

18) ¿Qué objetos abdl -que no sean los pañales- te gustan más? Chupetes, onesies, toallitas, cremita para el culete, pijamitas (sobre todo si se nota el pañal debajo)…

19) ¿Tendrías una pareja o relación estable SIN ninguna interacción abdl? Aclaración: esa persona te gusta muchísimo, es genial en todo lo demás PERO no quiere saber nada del abdl porque le da asco-grima-yuyu-bajona. Sí, creo que no supondría un problema grave para mí. Evidentemente no sería «lo perfecto» pero a menudo lo perfecto es enemigo de lo bueno, que decía Voltaire. De todas formas, aunque a ella no le gustara, no me privaría de usar pañales en privado, onesie o lo que sea, cuando ella no estuviera en casa, etc. A eso nunca renunciaría ni consideraría aceptable que ella me lo quisiera prohibir o restringir. Puede, por supuesto, elegir no involucrarse, pero no pedirme que me niegue a mí mismo.

20) ¿Tienes un osito, peluche o muñequito de apego? (Respuesta actualizada a enero de 2024) ¡Sí! Me compré un osito no muy grande hará cosa de un año. Y me mola mazo ^^. También tengo algún que otro peluchito pequeño (un pulpo), regalo de mi pareja.

CUATRO POSIBLES RAZONES POR LAS QUE SOY ABDL

Si algo nos une a todos los ABDL del mundo es la necesidad de hacernos preguntas sobre el origen de nuestros gustos (esas sí que son historias abdl recurrentes). En mayor o menor medida, es algo que nos intriga: ¿Por qué yo y no otra persona? ¿Hay alguna forma de saberlo? ¿Existe una predisposición genética? ¿Es mera casualidad?

La verdad: no tengo ni idea.

En internet, al menos hace 20 años, las escasas teorías con las que uno se encontraba giraban en torno a lugares comunes de la psicología: traumas infantiles y demás. Todo muy de andar por casa, como os imaginaréis (“Si te gusta ponerte pañales, es que te maltrataron de niño y tal y cual…”). Si ya me sonaba bastante burdo, imaginaos a medida que iba conociendo más gente en internet -y en persona-, hablando con ellos de este tema y dándome cuenta de que no había absolutamente ningún patrón común. Que cada uno éramos de nuestra padre y madre, vaya. Es más: nadie refería nada relativo a traumas infantiles ni similares. La inmensa mayoría de estas personas habían tenido infancias normales, felices, padres afectuosos y demás.

En otras palabras: los fans de Bergman se podían ir a pastar. Nada de maltratos ni brutalidades físicas ni psicológicas. Que no. Y se acabó.

La escena de “¡muere, maldito!” me ponía los pelos de punta de joven

Hay muy pocos estudios científicos sobre el ABDL. No me preguntéis la razón, a lo mejor tiene que ver mucho con la cuestión de la que hablábamos en esta entrada previa, pero en donde no se adentran los expertos, los aficionados -o, simplemente, practicantes- digo yo que tenemos carta blanca, ¿no?

Así que aquí van, sin ningún orden particular, CUATRO HECHOS o razones, si queréis, que podrían haber influido para que me convirtiera en ABDL:

ENURESIS NOCTURNA

Sí, vale: un nombre muy enrevesado para definir algo tan sencillo como el “mearse en la cama” de toda la vida. Yo estuve dentro del 15/20% de niños a los que les pasa. Como consecuencia de ello, usé pañales por la noche hasta poco después de cumplir 7 años. Si me gustaba o no me gustaba usarlos, es difícil de decir. Retrospectivamente, lo único que podría decir es que no me disgustaba. O que no me disgustaba tanto como se supone que debería disgustarme, vaya. Ya hablaremos más de eso.

Este factor no se repetía tanto como cabría suponer en otros ABDL. Por mis propios datos -no es que tenga un Excel, vaya- y a ojo de buen cubero, solo entre un cuarto y un tercio de los ABDL habían mojado la cama y usado pañales (o no) por ello.

DESAPEGO

La verdad es que el título/tag no es muy bueno, pero no se me ocurre otro. Me refiero a si los ABDL hemos tenido un cierto problema de distanciamiento o desafección respecto a nuestros padres y parientes más cercanos. Cuidado: no hablo aquí de maltrato, ni mucho menos. Hablo de conflictos o carencias afectivas no resueltas. Sentimientos de soledad, incomprensión o decepción relacionados con otras personas habitualmente convivientes durante la infancia.

En mi caso, con toda seguridad hay un componente de este tipo, aunque no sé hasta qué punto intervendría en la fórmula. Muchos de mis amigos o conocidos ABDL mencionaban sentimientos parecidos, pero ninguno los veía tan importantes en la gestación del fetiche.

FANTASÍA

Fui un niño, un adolescente y un joven con una fantasía desbordante, en algunos casos rozando lo enfermizo -no digo patológico de milagro-. Este factor contribuía a generarme imágenes, contextos y referencias muy intensas en mi día a día, incluido lo relativo a historias ABDL. Digamos que mi rico mundo interior trataba de compensar el aburrido y pacato mundo exterior. Esa fantasía, por supuesto, me sigue acompañando en la vida adulta, aunque ya no es siempre para bien, como me ocurría antes. Qué le vamos a hacer.

Y me gustaban las banderas

Aquí, aunque parezca extraño, sí que coincidía bastante con otros ABDL. A menudo teníamos gustos o aficiones parecidas o vinculadas, especialmente con aquellos que tenían un lado AB más pronunciado.

TEMPERAMENTO MELANCÓLICO

¡Ja! Primero me meto con los “fans” de los traumas infantiles y ahora voy y saco a Hipócrates XD. Esto sí que es columpiarse, ¿eh?

En fin, me refiero a ciertos tipos de carácter más tendentes a la depresión que otros, vaya. Personas particularmente sensibles, artísticas, perfeccionistas, obsesivas, con tendencia a la idealización y, por norma general, más introvertidas que extrovertidas.

Este patrón se daba con cierta frecuencia, pero no me parecía significativo, puesto que no deja de ser una especie de arquetipo psicológico de entre los muchos que hay, y además desfasado de narices. Se necesitaría un estudio más profundo para valorar estos patrones, además de unos conocimientos que yo no tengo.

Y esto es todo. ¿Cuáles son vuestras 4 razones?

Nos vemos, meoncetes.

Stephan